16/05/2023
Tanto nos amaste que nos creaste, que decidiste hacer a ese alma un cuerpo para poder vivir en comunión contigo.
Parto de este párrafo para hacer la reflexión del curso de teología de este fin de semana que tanto me ha servido para entender muchas cosas que antes no veía ni medio claro.
Empiezas mostrándonos a un hombre que andaba solo en la tierra, donde nada, ninguna cosa que encontrase en este mundo le satisfacía, no llenaba su corazón hasta que creas a la mujer, una persona perfectamente complementaria a él.
En el momento que los dos experimentan esa soledad, esa sensación de estar solos, se unen uno al otro y comienzan a vivir juntos una vida. Comparten ese sentimiento de tener que entregarse, de compartir el amor que recibieron de ti, amor tan grande, que necesitan dar vida a otra persona para crear a la familia donde expresarlo.
No dejo de pensar en que la clave de todo es el amor. Todas las vueltas que le doy para encontrar explicaciones me lleva a esto.
Una persona que no es amada y que no ama no puede resolver la duda existencial más profunda ¿Quien soy yo? Porque somos fruto de ti, somos hijos tuyos y si tú eres amor, en el momento que no te abrimos el corazón no podemos vivir.
Creas un cuerpo como imagen tuya para poder expresarte (tu mismo) en la tierra y nos creas a semejanza tuya, y con esto entiendo que la vocación de todo ser humano en la vida es parecernos a ti, que para eso estamos aquí. Nuestra única y verdadera misión es entregarnos, vivir para el otro, y la única forma para conseguirlo es con amor. Para darlo lo tenemos que recibir de algún lado, y quien mejor que tú, porque ya hemos visto que NADA en la tierra nos va a dar la felicidad si no es algo que proceda de ti.
Una frase que me llamó la atención fue: “La vida es un misterio que se va a ir revelando”.
A lo largo de la vida voy descubriendo y construyendo mi ser y caigo en la cuenta de que cuanto más cerca de ti esté más crezco porque más capaz soy de darme a la persona de al lado. Puedo salir de mi y dejar de mirar por mi bien para poder darle el bien al otro.
No siempre es tan fácil. Hemos nacido con una herida que hace difícil el amar. Causa mis sufrimiento, mis miedo, mi dolor. Lo que me hace vivir dentro de mi y no darme a los demás cuando me aferro a ella, porque vivo preocupada por el daño que me hace y que no me permite vivir. Pero es también esa herida la que me hace acercarme a ti, está la otra cara de la moneda, el querer abrazarla y ver que es una forma de acercarme a ti. Porque necesito que sea sanada, y quien mejor que tú.
Me doy cuenta que el sentirse amado o no depende de nosotros, que para eso nos distes libertad, para eso nos diste la opción a elegir que queremos hacer con nuestra vida. Ahí esperas pacientemente a que te encontremos para poder llevarnos a la felicidad. Y es que es totalmente algo real que he experimentado. En el momento que no he estado cerca De Dios he podido notar perfectamente como tenía ese sentimiento de confusión, de malestar, de no saber quién soy. Empiezo a crear dudas, inseguridades, a llenarme de cosas que encuentro en el mundo que hagan llenar ese vacío que hay por dentro.
Que pasada el pensar que tienes una persona pensada para mi con la que unir heridas y crear un camino juntos que me lleve hacia ti. Está claro que solo no hacemos nada, que necesitamos del amor del otro, para que tire de mi. Pero siempre entrando en la cuenta que es un amor más allá de la persona, porque si el ser humano en sí es finito cuando falte esa persona se nos acabaría ese amor. Tiene que venir de ti para que sea algo que perdure para siempre, para que sea algo ilimitado.
Es increíble como lo espiritual y corporal están tan conectado. Claramente el cuerpo es un reflejo del alma y de ahí la explicación de tener que cuidarse tanto por dentro como por fuera. Somos un regalo De Dios, hemos sido creados por un motivo y cada gesto de nuestro cuerpo va unido a un fin espiritual.
Ahora entiendo la necesidad de esperar a que el amor con la persona de la que estas enamorada madure, de no adelantar esa entrega hasta que Dios haya decidido consagrarlo, porque este cuerpo es suyo, y solo se puede tener lugar que él este presente en ambos, cuando nos hayas unidos en uno.
Ahora entiendo cuánto de importante es amarlo y respetarlo, de quererlo tal y como es, con cada una de las imperfecciones que haya. Porque así nos quiere Dios y así nos tenemos que querer nosotros, todas y cada una de las heridas que tenemos es lo que nos hace buscarlo y querer conducir nuestra vida a la verdad.
Ahora entiendo la grandeza que hay detrás de ti. Como de perfecto es tu plan y tu camino que tienes preparado para nosotros. Quiero descubrirlo, caminar por él, tengo esa necesidad de que me lo vayas mostrando y la única forma que que tiene de hacerlo es dejándome yo hacer.
Lo único que me queda es dar gracias por haberme dado esta oportunidad de abrir aún más mis ojos, por haberme dado la oportunidad de vivir en esta vida tan alucinante. Ahora solo puedo ver todo lo bueno que has creado para nosotros, el motivo por el que estoy aquí, y lo importante que soy yo para ti.
Mi vida empieza a cobrar sentido porque descubro que tienes una misión preparada para mi, común con todas las personas: llevarte en mi para llevarte a los demás.
Solo me apetece querer vivirla bien. Quiero construir ese trocito de cielo aquí, pero para eso te necesito a ti. Así que nada, manos a la obra que no hay tiempo que perder. Ahora que se la clave pienso entregarme totalmente a ti.
Gracias, me siento una auténtica afortunada.