Vela

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19/03/2020

Una Vela de verdad, una Vela con el corazón, una Vela con Dios en mi pantalla de ordenador. Una Cruz y una Virgen delante de mí, todos juntos. Esta noche no quiero dejarte solo, esta noche no me quiero quedar dormida. Esta noche quiero estar con Él; con Él, que nunca falla y que siempre está cuando se lo pedimos. Hoy me siento un apóstol, al que le ha dicho «quédate conmigo, ora conmigo», hoy quiero ser uno de ellos, hoy no quiero dormir, hoy solo quiero estar con Él, por una vez que nos lo pide, por una noche que reclama nuestra compañía… Solo Tú sabes lo que me gustaría estar delante de Ti, en ese suelo nuestro, en nuestra habitación con nuestra madre abrazando, entre esas nubes que solo envuelven, en esa habitación que está hecha para Ella y en la que estamos muchos ahora mismo. Hoy mi corazón está ahí con más fuerza que cualquier día de esta cuarentena, con más fuerza que en toda mi vida. Hoy solo tengo ansias de estar contigo, Jesús. Lo que daría por estar delante de un Sagrario, delante de Ti, tratando de consolarte en esta noche tan dura. Consigues que sintamos lástima por Ti, y en el Vía Crucis, nos demuestras que estás entero, en el Vía Crucis nos dices que no lloremos por Ti, que nos preocupemos por nosotros y nuestros hijos. Y es que, ¡qué tonta, Jesús!… si es que sigues siendo Tú quien nos consuela. Esta noche me dejo ir por ti.

Aunque no te lo niego, lo que daría por ver a Josepe, por un abrazo de los suyos y un buen apretón de manos de esos que dicen te quiero, de esos que cargan las pilas. Pero a él y a todos. ¡Uf!, qué ganas de volver a casa, de ver a la familia de nuevo, de cantar todos juntos, en vivo y en directo. Gracias por esta familia tan bonita Jesús, nunca me cansaré de decirlo, gracias por Hakuna.

Jesús, no me siento sola, eh, no te preocupes, no te confundas. Aunque me emocione me siento muy llena, y me siento muy querida, y estoy muy feliz y me siento pringada y estoy pringada hasta las trancas… ¡cómo me gusta! No te preocupes por mí, pero cuida mucho a todos los que esta noche están dándose hasta el extremo, a nuestra manera y humanamente, pero dándose como Tú. Y, de paso, te pido por los que sufren, por todos ellos, que te encuentren en su sufrimiento. Ahora que me he puesto pidona, y que son las 2 de la mañana, te pido por mi Revolcadero, que seamos un cachito de cielo.

Es increíble cómo te muestras estos días, cómo nos cuidas a todos en casa, cómo te sentimos, cómo sigues aquí todos los días… Jesús, ¡todos los días! Es que yo flipo.

Jesús mío, sonríe, que hoy no estás solo, que hoy no dormimos, que hoy hay miles de luces en todas partes de España, miles de casas, miles de habitaciones. Jesús, tus apóstoles del siglo XXI estamos contigo, dispuestos a quererte y con el corazón abierto. Que nuestra disposición sea verdadera, que sepamos quererte como te mereces. A veces somos muy tontos y no te valoramos. Cambia eso en mí, cámbialo en todos nosotros. Que cada día que podamos acudir a una iglesia, nos demos cuenta de que estás ahí y que eso es un regalo. Ahora es todo tan claro, lo tengo tan claro… ¿Lo primero que voy a hacer? Pues ir a verte, ir a verte y con cara de resucitada. No somos nada. No soy nada, Jesús, no soy nada sin Ti.

Qué ganas de recorrer tus calles, qué ganas de ir a Tierra Santa, qué ganas de ir a ver tu casa, qué ganas de estar en el Jordán. ¡Ay, Padre mío, cómo nos debes de querer! ¡Cuánto nos debes de querer!

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