Tú has querido que yo esté aquí Contigo (JMJ PANAMÁ 2019)

Imagen Placeholder

25/09/2019

Tú has querido que yo esté aquí Contigo
Escribo esta “carta post” un día antes de acabar esta pedazo experiencia. El
Papa dice que hay que vivir el AHORA, pero con todo lo vivido… No puedo evitar darle
las gracias desde ¡ya! Te miro, Señor. A Ti, expuesto e iluminado. Entre dos palmeras,
con el Océano Pacífico de fondo. Y no puedo evitar sonreír. Sonreírte, porque Tú has
querido que yo esté aquí Contigo.
La semana antes del viaje todo apuntaba a que dejar Madrid en estas fechas era una
locura. Trabajo acumulado, clases, imprevistos de última hora… Pero me montaste
en el avión con 45 personas a las que no conocía de nada para que por fin dejara, por
lo menos 10 días, de controlar un poco mi vida. Me llevaste a una parroquia del sur de
Panamá y ahí me diste una familia de acogida para los días que estuviéramos en la
capital. Ahí tuve mi primer encontronazo Contigo. Aún negándome en rotundo a ir a
una familia (¡sí, yo era de esas rebeldes que pensaban que menuda pereza meterme
con desconocidos cuando… ni conocía al grupo!) me hiciste verte en los ojos del
matrimonio que me acogió. Para ellos, tenernos en esa casa, era un regalo de Dios, y
así nos lo hicieron sentir. Tener dos peregrinas españolas era lo más grande que les
podía pasar. Si nosotras éramos eso para ellos… ¿cómo puede ser que yo no valore
“que entres en mi casa”?
La vigilia con el Papa: mi segundo encontronazo contigo. La revolución con
mayúsculas. Y yo una más entre todo el barullo, pero a la vez sintiéndome tan
querida por ti. Quisiste que estuviera ahí para abrir mis ojos y mis oídos. Para darme
cuenta. No eres algo etéreo o sutil, eres lo más grande del universo. Y nos quieres a
cada uno de nosotros en proporción a eso, por ello nos diste a tu Madre, que fue la
mujer más valiente sabiendo decir que sí. Ella “no compró un seguro de vida, María
se jugó y por eso es fuerte, por eso es una influencer, es la influencer de Dios”.
Así me ibas impresionando más y más. Pero no fue hasta llegar a la isla donde
íbamos a estar 7 días de voluntariado cuando tuve el tercer encontronazo Contigo…
y, como se suele decir, “a la tercer va la vencida”… ese fue el encontronazo de la
ruptura. No sé decirte exactamente en qué momento fue: cuando veía a los niños
acercarse a la iglesia con la ilusión de quien abre regalos el 6 de enero, porque sólo
te reciben 2-3 veces al año. O cuando me quejaba en alto por tener sed mientras
pintaba una casa, y aparecía gente del pueblo con botellas de agua sabiendo que
hacía semanas que no llegaba agua potable a la isla y ésta se podría acabar. O
cuando veía cómo todo eran sonrisas y juego, a pesar de no tener nada.
Pero ahí te vi… y ahí supe que ni a 8.152,59 km. me dejas sola.
Volviendo al ahora: ¡cuánta belleza tiene el mundo que te rodea! Suena
“Cuatro vientos”. Te pido que “arranques la piedra que tengo por corazón, y que me
des uno que sangre” como lo hiciste Tú por mí en la Cruz. Gracias por regalarme esta
JMJ. Vuelvo a España sin careta, con mi corazón grande, queriendo ser como el tuyo,
y sobre todo fértil, para que tu semilla nunca deje de crecer y que nunca se ahogue
en el mundo que me rodea. Este viaje, sin duda, me ha cambiado la vida. Ha sido un
gran regalo. Ha llegado en el momento en el que más lo necesitaba… Estaba perdida,
con una herida grande en el corazón y con dudas sobre mí misma. Me pasaba el día
dando tumbos, cogiéndote con pinzas y, en muchos momentos, esquivándote. No
pensaba en el ahora, en que cada momento de mi día es Tuyo, sino que intentaba
que todo pasara, haciendo lo que tenía que hacer y pasando a lo siguiente. Y Tú me
has vuelto a abrazar, a calmar y a focalizar. Me has hecho verte en lo pequeño, en las
sonrisas, en estos desconocidos que ahora son mi familia. Me siento pequeña y a la
vez con fuerza de hacer grandes cosas. Como ese trozo de pan, que es capaz de
mover montañas.
A veces me creo valiente por haber venido sola… pero ahora me doy cuenta de
que tenías una familia preparada para mí, por lo que he venido acompañada desde
el primer momento. Me vuelvo a España queriendo más y más fuerte. QueriéndoTE
más y más fuerte. He sido más consciente de la importancia de servir al otro, porque
haciéndolo estoy más cerca de Ti. Me has hecho reconectar, querer bien, valorar lo
importante. Quiero ser más grande, Jesús. Quiero pintar más campos de fútbol y
casas a 40º, porque tu abrazo a través de esos niños me refresca y da fuerza. ¡Que sea
una posturas!, si eso significa que voy a ser capaz de tapar mis pequeños
sufrimientos cotidianos con la alegría de estar a tu lado.
Dame fuerzas, que si no me caigo, mi Pobre Loco.

¿Ves algún error?