¿Cómo que tenía sed? (INDIA 2018)

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30/09/2018

TSAJENÀ:
Yo estaba perdida, sola, en la oscuridad, lo único que me importaba era mi bienestar, mi ropa, yo mí me conmigo… nada me llenaba, nada me hacía sentir, nada ni nadie me importaban. Hacía tiempo que para mi Dios era un complemento, algo que había estado siempre pero lejano, no era esencial, no era un loco enamorado, sino un padre todopoderoso e inalcanzable. Unos días antes del viaje no quería ir, no podía más, no sabía que me pasaba, me ahogaba. entonces alguien me dijo: “tienes sed De Dios”, en ese momento no entendí bien lo que quería decir pues yo pensaba que tenía todo, notas, familia, ropa, todo lo que uno podía desear.
Llegue a la India con propósito de pasármelo bien, conocer a gente con la que seguir llenando ese vacío y bueno, ver que era eso de la sed pero pensando que era una simple frase religiosa y nada que pudiera llenarme o fuera real.
Voy a hablar de 4 palabras con las que definiría esta experiencia: la entrega, el amor, el sacrificio y el agradecimiento.
Primer día me levanto, pronto, después de un viaje duro, y solo veía sonrisas, gestos de cariño, entrega, ahí empecé a flipar, eran las 8 de la mañana, calor espantoso y sueño brutal, ¿Cómo podían sonreír? Para qué? , pero eso no es lo mejor, entro a la capilla de la Mother´s House para la Hora Santa esa tarde sin saber muy bien que iba a encontrarme y de pronto veo a cientos de jóvenes rezando, pero no como yo había visto antes cada uno no por su lado y rezando un poco por cumplir, no, estaban cantando desde el corazón, se estaban desviviendo después de un día tan duro, estaban gritando TODOS A UNA, se respiraba amor, eran una sola voz que adoraba a una custodia, la miraban con tanto amor que parecía que iban a levantarse y estrecharla entre sus brazos. para ya rematar mi alucine, llega la voz en Off y lo escucho : “QUE NOS QUERAMOS MÁS”, ¿Quién era esta gente que en vez de pedir por sus preocupaciones o miedos pedían que nos quisiéramos más? Nosotros, ¡193 desconocidos!

En este viaje también tuve la suerte de tratar con las sisters y eso me cambió por completo, nunca en mi vida había visto sonrisas más sinceras que las de aquellas monjas, y no sonreían porque tuvieran de todo especialmente, estaban con el hábito a 50 grados, sin aire, descalzas, tratando con enfermos todo el día, de pie , de rodillas y el único descanso que hacían era para rezar, se olvidaban de quienes eran solo para servir al prójimo! Y no de mala gana como podía hacer yo, al revés, con amor. Ellas me enseñaron que no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita y desde luego, son el mayor ejemplo de entrega y amor.

Recuerdo estar cargando un cubo pesado y que llevando menos de 1m recorrido enseguida 3 personas se acercarán a ofrecerme ayuda con una sonrisa, querían llevar MI cubo, no entendía nada, porque la gente sonreía tanto, porque se cargaban de más trabajo que no les correspondía, por placer, cuando yo maldecía tener que cargar. Lo mismo me choco en el tren , donde yo llevaba mi paquete de galletas y mis toallitas para MI, recuerdo sacar a escondidas mis toallitas para limpiarme yo y que no me pidieran, en una de estas se me acabaron y tuve el morro de pedir a la de al lado, recuerdo que pensé : “que tonta eres, no te va a dar” y de pronto, contra lo esperado, sacó un paquete de toallitas medio vacío, quedaba una y me la ofreció siendo la última, le dije que la usara ella y riéndose me respondió: “crees que Cristo por limpiarse él habría dejado al otro sin limpiarse? Somos una familia, estaba feliz aún no pudiendo limpiarse. Yo flipé, nunca había visto a tanta gente sacrificarse y por amor!!! Entonces lo entendí todo, no era MI cubo, era NUESTRO cubo , no era algo que tenía que cargar yo para cumplir conmigo misma y así ser mejor, no, era algo que hacía por amor al grupo y a Cristo reflejado en cada uno, no eran mis toallitas , eran toallitas comunes, no importaba si me quedaba sin porque me había sacrificado por amor y sin esperar nada a cambio, sacrificio y no intercambio. Algo que se veía en la rapidez con la que volaban las cajetas de tabaco ya que la gente daba siempre su último piti, sin importarle quedarse sin. Ahí me di cuenta de lo que significaba todos a una, no era una frase hakuner que decían porque sí, era un sentimiento, era entrega y sacrificio por amor, era pensar en un todos y despojarse del yo, era pertenecer, era ser único y no uno más, era ser una pieza de puzzle que sola no sirve para nada pero sin la que el puzzle no tendría sentido.

Ahí empecé a vivir lo que realmente era hakuna, me enamoré de Dios, mi mejor amigo, el pobre loco enamorado de mí, como dijo sastre el primer pringado que estaba arriba en la cruz por MI , por AMOR a mí. ¿Quién era yo para no seguir sus pasos? Yo quería ser como Él, quería amar como Él. Ahí entendí porque pedían quererse más, que sin amor, nada era igual y con amor todo cambiaba, me entregué por amor al resto, sufrí, pase calor, tuve momentos de bajón, pero cada gota de sudor, cada dolor de piernas y cada sacrificio me hacían feliz, me llenaban un poco más.
Una noche entre a la capilla para despedirme De Dios, pensando que estaría yo sola y de pronto les vi, unos 10 jóvenes con guitarras cantando a pleno pulmón incluso a esas horas. Oí la frase “quiero volver a nacer en ti”, la repetí y Entonces lo recordé, “tienes sed De Dios” y efectivamente, tenía sed de Dios , tenía sed de amor , tenía sed de entrega, tenía sed de pertenencia, tenía sed de sentirme amada, tenía sed de Él, mi padre, amigo y fiel compañero, el que nunca me fallara, y lo vi, quería volver a nacer, quería empezar de cero, pero en Él, con Él. De pronto, todo ese vacío y oscuridad que no conseguía quitarme desde hacía meses había desaparecido, me sentía plena, me sentía amada, me sentía acompañada y no podía parar de llorar y sonreír.

De las sisters también aprendí la importancia de ser agradecida, ellas empezaban el día agradeciendo a Dios la oportunidad de vivir ese día y al acabar, después de haberse desvivido, de haber sufrido, volvían a dar las gracias! ¡Qué bueno es agradecer y que poco cuesta! Por eso,
Gracias por esta locura de viaje, porque fui a hacer amigos y vivir una experiencia y volví con una familia inigualable y un Dios débil a mi lado. gracias por enseñarme que hay que amar hasta que duela y luego, seguir amando porque eso da la felicidad, por enseñarme que todo el mundo es único e igual de importante, que Dios me ama como soy, gracias por enseñarme el valor de una sonrisa, de una entrega por amor , gracias por enseñarme que sin Dios, nada llena y con Él, nada importa, gracias por ser como sois. GRACIAS.

Y gracias Dios por haberme puesto en el camino a gente tan espectacular, por haberme dado la oportunidad de vivir Hakuna y sobre todo, por haber saciado mi sed. Te amo.

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