31/12/2018
Jesús, gracias.
Es la única palabra que puedo decir después del fin de semana más emocionante, más
bonito y más feliz de mi vida. Lunes por la tarde, muerto de cansancio, y todavía no soy
consciente del regalo que ha sido este viaje. Gracias Jesús por este fin de semana en el
que has dejado que Tu gracia inunde Hakuna.
Gracias Jesús, por enseñarme que todo lo que hacemos no es por nosotros, sino por y
para Ti, por nuestro Pobre Loco enamorado. Gracias por enseñarme lo bonito que es
pringar solamente por sacarte una sonrisa, sacrificarse sin esperar nada a cambio, dar
hasta que duela, como te dolió a Ti la cruz.
Una persona muy cercana me dijo al salir del Vaticano con lágrimas en los ojos: “Que
alguien me diga ahora que esto no es de verdad, que Dios no nos quiere”. Y cuánta razón
tiene. Gracias por Hakuna, Señor. Queremos ser tu instrumento para revolucionar el
mundo, para hacer las cosas nuevas. Lo dijo Ro en el concierto: “Se oye el rumor de una
Revolución”. Gracias por dejarme ser parte de ella.
Hemos cantado en el Vaticano, tu cuartel general. Hemos decorado y retumbado las
paredes de basílicas de cientos de años con nuestras canciones. Hemos gritado a pleno
pulmón hasta quedarnos sin voz que Tu Misericordia ha entrado en nuestra casa. Gracias
Dios mío por esta primera HAM.
Y como me conoces, te escribo también para pedirte. Te pido que nunca me olvide de
que no estoy solo, de que tengo una familia inmensa, tu familia. Gracias por recordarme
dónde está la felicidad. Te pido que todas las noches me recuerdes cuál tiene que ser mi
lema: “Inconformismo, Alegría, Compasión”. A nosotros Jesús, a nosotros nos dijo estas
palabras tu Mano Derecha. Te pido que me enseñes a mirar con el amor y la esperanza
con las que nos miraban el Papa y don Carlos, recordándonos que somos nosotros
quienes tenemos que llevar tu luz a nuestros amigos, y no solamente los sacerdotes.
Porque ellos no dan abasto Jesús. Don Josepe, Don Arturo, Don Javier… y todos tus
generales, no dan abasto, y mira que te has cogido a los mejores. Necesitan soldados
siempre en pie de guerra. Recuérdamelo siempre Señor.
Enciéndeme Señor, y déjame llevar tu luz a todos mis amigos. Jo Señor, no saben lo que
se están perdiendo. Si supieran lo que es saltar y gritar Revolución mirando al cielo,
abrazado a tus amigos. Pffff, eso sí que es un subidón. Gracias Jesús por el fin de semana
más emocionante, más bonito y más feliz de mi vida. Gracias. Gracias. Gracias, y no hay de
qué. No hay de qué porque sé lo mucho que has sonreído. Estoy seguro de que has
sonreído tanto este fin de semana como esas veces en las que cuando paras de sonreír te
duelen las mejillas. Y como para no sonreír. Gracias por el Amor que he notado este fin de
semana. Gracias porque sé que solamente eso es un pedacito del Amor que me tienes
guardado, una caricia comparado con el gran abrazo que quieres darme. Así que ya sabes
Jesús. Gracias, y no hay de qué.
Gracias Madre mía por cuidarnos. Gracias porque sin ti nada de esto habría podido ser
posible. De eso estoy seguro. Sigue caminando de nuestra mano porfa, que sin ti nos
perdemos fácilmente. Gracias porque consigues sacarnos sonrisas que nadie puede
sacarnos. Esas sonrisas que nos salen cuando abrazados te cantamos que no nos dejes,
esas sonrisas no vienen de este mundo.
Gracias, Rey de mi vida. Gracias, Reina de Hakuna. La Revolución con vosotros es Real.