17/11/2023
Buenas noches,
Hoy hace cuatro días que volví de mi primer God Stop.
Reconozco que la decisión de ir fue un poco sin pensar. Llegue el viernes por la tarde tras una semana bastante dura de trabajo y muy cansada, así que pensé “bueno, por lo menos descansaré y me vendrá bien la formación”. Puse el móvil en modo avión y lo dejé en la maleta hasta el domingo.
Al llegar, nos presentamos y los que ya habían hecho algún God stop nos contaron lo felices que estaban y lo que lo habían disfrutado. Sinceramente, en ese momento pensaba que yo estaba muy lejos de que un finde me fuera a llenar tanto y de esa forma, no lo entendía. Me gusto una recomendacion de uno de los pringados “aunque creáis que no, dejaros broncear”. Posteriormente, nos fuimos a la capilla donde Don Josepe nos recomendó que apuntaros nuestras preocupaciones, se las entregáramos a Dios y nos olvidáramos de ellas el fin de semana. Tal cual las escribía, pensaba que no iba a poder olvidarme de ellas en todo el fin de semana, ya que soy de darle bastantes vueltas y venía bastante agitada esa semana.
El sábado fue un regalazo cada minuto, aunque menuda intensidad! Yo no conocía a Don Josepe y, la verdad, la primera charla, me costó un poco entenderlo. Sin embargo, tomé mis notas, rece todo lo aprendido y en la segunda charla ya comencé a ver su grandeza, sus palabras, su poder de transmisión, su bondad, su sabiduría…. Que afortunada de haberlo podido disfrutar y haber podido aprender tanto de él.
Al principio me agobié un poco, había mucha información, muchas ideas sabias que quería retener y no me daba tiempo a rezarlo todo. Pero, enseguida me relaje, tomé notas en mi cuaderno y pensé “poco q poco lo iré rezando tranquilamente”. Ahora, estoy rezando y disfrutando más consciente cada minuto vivido ese fin de semana.
Una frase en la charla “somos la creación de nuestro creador y solo podemos arrodillarnos ante el en una posición de criatura creador”, las adoraciones y una conversación con Don Josepe iluminaron mi finde.
El domingo fue un día de luz, como si toda la intensidad vivida el sábado, de repente, hubiera dado sus frutos, como una Resurrección.
Todavía sigo asimilando ese finde y creo que tengo para días.
Solo puedo agradecer, gracias a Don Josepe, a cada uno de los pringados que nos permitieron vivir el finde con esa intensidad y a cada una de las personas con las que compartí ese finde
Gracias