08/03/2024
Estúpida sonrisa la mía podrían pensar los que me miraban atascados desde sus coches. Pensarían , – Qué cobarde este hombre parado sobre su moto aguantando la retención, en vez de serpentear entre nosotros, ¡pobres nosotros!, desdichados, obligados a esperar, abocados a juzgar.
Realmente me daba mucho vértigo asomarme de nuevo al mundo, había bajado al abismo a través del la nube del Enigma De Dios, me había reconocido como su hijo y me había ordenado postrándome en adoración y alabanza, había incluso ofrecido el sacrificio de mi Ídolo que entre llantos descubrí haber sido yo mismo, mi carne y mi lujuria. Me ofrecí en sacrificio para recibir a cambio la Libertad de Su Amor por mi, de Su Amor de Padre, de Su Amor de Hijo y ¡al fin!, conmigo y en mi, de su Amor de Esposo. ¿Cómo iba yo a querer dejar de sentir tanta dicha? ¿Cómo iba a bloquear el ruido del mundo, de Barajas, del Prat, para no dejar de sentirla?
Ante tanta ansiedad, paré y volví a mis cascos, olvidados durante todo el fin de semana, para poner en bucle Pluma de Escribano, sin duda permanecerá anclada en mi por siempre, en el recuerdo de nuestra boda Señor, en el Beso y el Abrazo. Cada nota, cada entonación de cada palabra de cada verso del Salmo me habla a mi y me invita a parar en Ti. Así es como me habla – Has amado la justicia y odiado la impiedad;
por eso, El Señor, tu Dios te ha ungido con aceite de júbilo entre todos tus compañeros. – Si me ha elegido a mi, si soy yo su hijo amado y en mi se complace, ¡qué más me da lo que piensen de la estúpida sonrisa de mi cara!, si no la puedo controlar, me nace de las entrañas y la quiero disfrutar tanto como pueda, incluso parado en mi moto rodeado de ruido de turbinas, de humo gris, de bocinas y alquitrán incluso ahí, puedo sentir la suave brisa de mi Dios, el Creador de Mi Sonrisa. Ahí la disfruto dándole gracias por la enorme fortuna de encontrar mi familia en Hakuna y mi casa en Cifuentes.