16/10/2022
Morir para resucitar
Aquí estoy, Señor, sin expectativas, sin saber lo mucho que este God Stop va a cambiar mi vida. Por ahora, mi única intención es pasar el fin de semana contigo y, de ahí, que salga lo que tenga que salir.
«Dios solo puede resucitarme en aquellas realidades en las que he muerto.» Y, entonces, algo hizo click en mí. Todo aquello a lo que me había estado aferrando tanto tiempo, ahí donde había estado depositando mi confianza, mis ilusiones y mi vida entera, ya no valía, ya no era para mí. Y no porque de repente hubiera perdido su valor, sino porque me di cuenta de que, sin Dios, todo eso que yo había estado construyendo con tanto esfuerzo, se desmoronaba irremediablemente frente a cualquier dificultad. Y no, Señor, no es eso lo que quiero.
Este fin de semana me has hecho darme cuenta de lo mucho que me amas y que, cuando se ama tanto a alguien, solo se quiere lo mejor. Y es por eso que me quieres libre, Señor, libre para poder elegirte a Ti por encima de relaciones en las que tú no estás, por encima de poner mis intereses lo primero, por encima de todo.
Es por eso que de mi boca solo puede salir la palabra «Gracias». Gracias por haberme ayudado a soltar algo que jamás pensé que podría soltar. Y, aunque eso no signifique que a partir de ahora todo vaya a ser un camino de rosas, porque no lo está siendo, ni mucho menos, siento que ahora estoy un paso más cerca de los planes que tienes para mí. Y, es que, este fin de semana me has enseñado que no puedo seguir llenando mis vacíos con nada ni nadie que no seas Tú y ese amor tan incondicional que me tienes.
Porque yo, que venía sin expectativas, me voy a casa con la vida patas arriba y con la misión de reencontrar a mi verdadero yo, aunque, esta vez, pienso hacerlo bien: a través de Ti, de tu palabra y, siempre, siempre, de tu mano.
Estando Tú, Padre, cruzar la orilla da menos miedo.