vengo a dejarme cuidar

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25/11/2022

Es mi primer GOD STOP. Y vengo a dejarme cuidar, a aparcar un rato mi vida: el ritmo, la gente, mi familia, mis problemas económicos, el trabajo… He venido aquí buscando paz. He venido aquí para encontrarme contigo, Jesús. He venido aquí a tomar decisiones y esperar que me muestres el camino. Pero, Jesús, lo primero que me muestras es que NO, que esos no son tus planes. Tú no decides por mí. Y vaya, con eso no contaba, pero es lo que TÚ me recuerdas. Soy libre.

En una de las charlas don Miguel nos anima a dejarnos sorprender. Y yo te digo: “Jesús, vale, sorpréndeme”… Pero si algo se me atasca, rescátame en tu presencia, ocúpate de todo. Se me caen las primeras lágrimas. No distingo si son de miedo, de incertidumbre, de desesperanza… pero siento tu cercanía. La tuya, Jesús. Cómo te sirves de ellos para que yo esté bien, me sienta respetada, acogida y querida. Nadie me pregunta por qué lloro, pero me sonríen.

Me gusta que en las charlas me hablen a MI, y a ti… date cuenta de eso tú, que me lees o me escuchas.  Parece que no hay nadie más. E intuyo que me buscas, que has estado esperándome toda la vida… y ahora estamos en el desierto desatando nudos TÚ Y YO, volviendo a lo esencial, vaciando esta cabeza loca de tanto ruido para podernos hablar susurrando. Vivo tu amor y eso me basta ahora. Me siento mimada, encendida de nuevo y mi alma se tranquiliza.

Y eso que don Miguel lanza la pregunta: “¿Has perdido la capacidad de asombro?”. No dejes que te sea indiferente, Señor. Asómbrame. Te dejo.

Siento tu presencia. Y ELIJO pasar más tiempo contigo.

¡Te veo! Me haces infinitos regalos. Intuyo que son tuyos. ¡Cómo hilas fino! Te veo hasta en el nombre que le han puesto a mi habitación, FOROFOS… En este momento de mi vida en que estoy descubriendo qué grande es la Iglesia vas TÚ y me regalas eso.

¡Te veo! En el servicio de los que pringan. Te veo en los gestos de los que están aquí, en sus testimonios, en las voces de este coro que nos eleva…

Y aunque sienta un poco de vértigo porque quiero controlarlo todo y Tú me lo descontrolas, es una locura AMARTE.

Y ELIJO dejarme hacer. Y ELIJO participar en todo y dejarme llevar. ELIJO nadar a contracorriente. Elijo vivir mi vida soñada por ti, aunque me escuezan las heridas… ya las iremos sanando. ELIJO decirte que SÍ como María a lo que me pidas, aunque no me apetezca, pero no quiero una vida comodona o que mi corazón caprichoso me gobierne. Ya no. ELIJO adentrarme en la marea, porque SÉ que es contigo.

Pues… todo esto es lo que yo estoy viviendo en mi primer God Stop. Y tú, ¿cómo lo llevas? ¿Cuál es tu actitud? Eres libre para decidir cómo lo vives, pero si algo he interiorizado aquí es que SOY su favorita. Y también tú. Déjale que te lo muestre.

Elijo CONFIAR. Elijo disfrutar de cada hora santa, aunque no sienta nada o me aburra, o me duerma, y también si las oraciones hechas canción me permiten sentir ese aleteo interno que me gusta tanto. Elijo LLORAR, pero no de pena, sino de abandono y esperanzada. Elijo bailar y dejarme de historias.

Y ahora presiento que todo esto a Dios le gusta, y mi respiración se vuelve tranquila.

No he encontrado respuestas a las preguntas que venía buscando, Dios le ha dado la vuelta a la tortilla. No son mis tiempos. Son los tuyos. Habrá temas que me suceden que no entenderé nunca. Y no pasa nada. Pero ELIJO confrontar mi vida a la luz del espíritu desde donde esté, con la mirada puesta en el cielo, escuchando mis pasos y AMANDO MUCHO.

Gracias a don Miguel y a todos, a todos, por ayudarme… sin saberlo. Profundamente agradecida.

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