MI YO TRANSFIGURADO.
Aquí estoy sentada delante de Ti otra vez. Creo que aún no soy consciente de todo lo que has hecho en mí en este God Stop (y aún sigues haciendo, cada día).
Este God Stop ha sido un redescubrir mi Verdad. Quién soy. Sí, quién soy. Presentarme ante ti tal y como soy. El otro día rezando pensaba en los pasajes del Evangelio en el que sanas a enfermos, paralíticos, ciegos, cojos…
¿Cómo se acercaban a ti? Sin esconderse, sin disimular su ceguera, sin aparentar ser otra cosa más que lo que eran: enfermos, leprosos, cojos o ciegos.
Empieza el God Stop. Primera charla: “un corazón quebrantado y humillado, Tú no lo desprecias”. “Te gusta un corazón sincero”. “Corazón puro” “Os daré un corazón nuevo”.
Estas palabras no pararon de resonar en mi cabeza todo el fin de semana: corazón sincero, corazón nuevo, corazón puro, humillado, quebrantado. Y ahí me di cuenta de que llevaba mucho tiempo, por no decir toda la vida, presentándome y acudiendo a Ti tapando lo que no aceptaba de mí misma, lo que no me gusta de mí. Qué tonta he sido.
¿Cómo ibas a curar al leproso, ciego o cojo si no te mostraban que estaban enfermos?
¿Cómo me vas a curar si no muestro mis heridas?
¿Cómo me vas a resucitar si no reconozco que estoy muerta?
Este God Stop ha sido confirmar una verdad: ¡qué estoy muerta! Pero qué alegría porque solo reconociéndome muerta me puedes resucitar. Me has mostrado mis muertes, mi debilidad, mis fracasos, mis miedos, mis inseguridades, mis pecados, mi corazón herido para recordarme que estás deseando resucitarme.
Resucitarme a mí. Sí, a mí que siempre he querido llegar a Ti desde la perfección, desde la seguridad, ocultando lo que no me gusta, lo que quiero cambiar, mostrando un yo que no era, con máscaras, maquillaje, con un “todo me va genial”, “no tengo ningún problema”, cumpliendo lo que se me pedía, actuando según lo que los demás esperaban de mí…
A mí me has dicho que mi corazón humillado y quebrantado tú no lo desprecias. Yo sí, pero tu no. Yo sí, pero tú no. Yo lo escondo, aparento, disimulo, pero a ti te apasiona mi corazón humillado porque es cuando puedes entrar en mí y resucitarme. Y eso es lo que has hecho conmigo este fin de semana.
Estoy muerta, pero he sido capaz de reconocerlo y entonces todo ha cambiado: me has mostrado mis muertes para entrar hasta el fondo de mi corazón, romper con todo y mostrarme mi yo transfigurado. En este God Stop he sido muy consciente de que no quieres que sea algo que no soy, es más, no me has quitado ninguna de mis muertes, ni me has cambiado la realidad que me ha tocado vivir, simplemente quieres resucitar todo eso y transfigurarlo. No me sobra ni me falta nada. Todas mis muertes sirven para darme cuenta de lo necesitada que estoy de que me RESUCITES.
He sentido de verdad cómo me liberabas de mis muertes, cómo tú puedes resucitar todo lo que me esclaviza y transfigurarlo. Ahora puedo vivir en mi Verdad. Sin ser otra que la que tú quieres que sea. Que libertad. Qué gozo. Qué paz. Qué belleza.
Toda yo, toda libre y ahora sí, toda entregada. Ahora puedo vivir sin miedo a entregarme, sin miedo a abandonar la orilla y sumergirme. El tiempo de estar en la orilla ha terminado. Ahora soy libre para seguirte, para vivir todo de una manera transfigurada, de sumergirme en mi Verdad y de seguir al que es la Verdad.
Gracias Don Miguel. Gracias a los pringados que tanto nos cuidaron. Gracias Señor por Hakuna.
Gracias Madre: que contigo solo sepa decir que sí.