¿Para qué?

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19/03/2020

La verdad es que todo ha evolucionado muy rápido y todavía estoy intentando situarme en qué está pasando. Parece que vienen momentos difíciles, lo peor de todo es que no sabemos como va a seguir evolucionando todo esto. Ante todo esto se nos presenta un panorama teñido de color gris. Con todo esto me planteo una pregunta ¿Para qué? ¿Para qué tanto sufrimiento de tantas familias? ¿Para qué tanto trabajo que nunca podrá pagarse de todo el personal sanitario? ¿Para qué toda esta situación?

Miro atrás en mi todavía corta vida y veo que todo lo que ha pasado tiene un «para qué» bastante claro. Sin embargo, de aquí me cuesta distinguirlo. Me niego a pensar que todo esto es para nada, que Dios no sea capaz de sacar nada bueno de esto. Sinceramente, creo que por mucho que piense no voy a ser capaz de encontrar una respuesta definitiva. Ahora mismo solo se me viene esto a la cabeza: ¿Y si todo esto no es más que una llamada de Jesús a nuestra puerta? ¿Y si nos hemos “endiosado” tanto que era la única forma que tenía Jesús de despertarnos?

Nos hemos acostumbrado a controlarlo todo, absolutamente todo. Nos hemos creído dueños de todo lo que nos rodea (las enfermedades, los recursos, las personas y, de manera impensable, incluso hasta de la vida). En toda esta mentalidad controladora no hay cabida a los giros inesperados, a las improvisaciones que nos rompen los esquemas. Parece que estamos escribiendo un guión de una película en la que nosotros elegimos los personajes, los escenarios, las conversaciones, y en la que no entra Dios, y si entra lo hace en la forma en la que nosotros queremos. Si quiere entrar Dios en nuestra película tiene que pedírnoslo y cumplir una serie de requisitos (me tiene que dar lo que le pida cuando se lo pida; tiene que pedirme, pero no mucho; yo elijo hasta dónde puedo dar…). Nos hemos creído directores de una película en la que no somos más que meros protagonistas. Hemos olvidado que el director de esta película, que es la vida, es Dios. Él es quien sabe de qué va todo esto, quien ha escrito el guión.

La única respuesta que encuentro a ese “para qué” que formulaba antes es esta: todo esto no es más que una llamada de Dios a la puerta que nos invita a recentrar nuestras vidas, a darnos cuenta que nosotros no controlamos nada, a darnos cuenta de la fragilidad de nuestra naturaleza si Él no esta junto a nosotros.

Como ya he dicho antes se vienen momentos difíciles, sobre todo para todo ese personal sanitario al que le tocan días de trabajo intenso, con riesgo de contagio.

Es por esto que creo que lo mejor es intentar meter en la cabeza ese “Señor tú sabes más”, esa frase de un gran santo que decía: «si Dios cupiese en nuestra cabeza, ¡qué pequeño sería!».

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