11/02/2023
¡Hola familia!
Esta escapada fue de sorpresa para mí. Primero, porque no pensé que Dios me hablaría tan directo y conciso en las Misas y Horas Santas. Segundo, porque reconfirmé que no todo tiene que salir perfecto para pasar un buen momento en familia, como muchos aquí siempre nos llamaban antes de alguna actividad en conjunto.
A diferencia de los demás, no pude estar el 100% del tiempo compartiendo con todos ustedes: por ratos largos, me tocaba alejarme para revisar teams y mensajes del trabajo.
Pero bueno, toca abrazar el plan B ¿no? Que en este caso era participar de alguna forma.
Estos días en Chaclacayo los resumiría en 3 puntos:
- Vivir amando, intensamente, entregando lo mejor de mí a los demás: desde una sonrisa, un fuerte abrazo, un consejo, palabras de ánimo, un “¿cómo estás” o “¿cómo te ayudo”? Sin esperar algo a cambio. Solo el deseo de ayudar al otro ya a uno lo llena de alegría y mucha paz en el corazón.
- Agradecer a Dios, lo que muchas veces damos por sentado: desde el amanecer, escuchar el sonido de los pajaritos en las mañanas, compartir tiempo de calidad con la familia, amigos, pareja, tener un trabajo o emprendimiento, caminar, sentir, oír y oler, llegar a casa, tantas cosas… la lista se hace extensa, pero qué importante es recordarlo.
- Pedir por todos, unos por otros: la oración es el mejor regalo de amor que podemos entregar a los demás. Al pedir a Dios, nuestro Padre, con toda la fe y esperanza que tenemos en el corazón, pidamos en oración no solo por nuestros anhelos: recordemos a los que nos rodean, y siempre bajo la intercesión de Mamita María (la llamo así), que siempre está atenta a la necesidad de cada uno de sus hijos.
Me toca agradecer a cada uno por la acogida y alegría recibidos a lo largo de los días. Si bien no pude hablar con todos, quiero agradecer a Renata, a quien conocí en el grupo Slope el año pasado, y quien me invitó a la Hora Santa en Lima; a José y Nati, por estar siempre atentos a responder consultas; a Marcia, por la paciencia y escuchar mis historias en estos días; a Pablo y Esther, por contarme sobre sus trabajos en el bus y en Chaclacayo; a Leo y Diego, por acompañarme a comprar ¡y los helados! de paso compartirme su experiencia en la escapada; a Héctor, por el abrazo cuando me vio llorar en el asilo al recordar a mi abuelito; a Aitana, por recomendar sitios que visitar al viajar a España; a Cristina, por compartir su experiencia como médico; a Pablo, por recibir con alegría el librito de meditaciones, a Victoria y Walter, por escucharme cantar… (espero todos estén en este grupito de whatsapp).
Ya para finalizar la carta (suelo extenderme mucho al escribir), recuerden siempre que los tiempos de Dios son perfectos. Aquí un ejemplo: siempre he encontrado una Capilla o Parroquia cerca al trabajo para ir a rezar. La Capilla de Jesús Hostia literalmente está a unas cuadras de oficina, y curiosamente, es aquí donde conocí a Hakuna el año pasado.
¡Un fuerte abrazo, familia! Espero compartir por aquí pronto, la canción que le escribí a Jesús después de una hora Santa. Dios los bendiga. ¡Mucho ánimo y a tope con las oraciones, unos por otros! Rezo por ustedes.