Un BOOM de Pasión por Ti

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22/12/2018

¿Quién diría hace 1 año que yo iba a vivir esta experiencia, Señor? ¿Quién diría hace 6 meses que yo me sentiría uno más de Hakuna, otro más que sigue a un Loco, Borracho de Amor?
Yo conocía Hakuna, de hecho, cada lunes que podía iba a la Hora Santa, pero salía como si nada hubiera pasado en mí, como si hubiera ido a tomar unas birras con mis amigos. Yo veía las caras felices de la gente y pensaba, ¿por qué?, ¿por qué ellos salen felices y yo salgo sin más?
Después de estar tiempo yendo a misa y a las horas santas, no conseguía saber por qué yo no me llenaba enteramente a pesar de estar haciendo lo que pensaba que debía hacer. Mucha gente me decía que no me llenaba porque Hakuna era un simple “postureo”, pero yo sabía que ahí había algo más, algo que aún no había descubierto. Sabía que había algo más que un mogollón de gente conocida, algo que engancha. Llevaba ya un tiempo que, a pesar de tener de todo en mi vida, sentía que no tenía nada, que me faltaba algo, y ese algo debía de ser muy importante.
A pesar de tener todas esas dudas, decidí lanzarme a la gran aventura que se nos presentaba este fin de semana del 21-22 de diciembre en Barcelona. Una aventura que yo pensaba que no serviría, que sería una Hora Santa como las demás y una misa como cualquier otra. Decidí ir con un par de amigos, y nada más llegar el viernes a Plaza Bonanova ya vi que se respiraba un aire que yo jamás había visto. Cientos de jóvenes acudiendo con una sonrisa de oreja a oreja a una Hora Santa, gente que se movilizó de toda España para estar con el Señor. Recuerdo llegar y decir “aquí hay algo especial en cada uno”.
Una vez en la Hora Santa, me di cuenta del por qué yo no me llenaba: no las vivía de rodillas y abrazándote, no dejaba de lado las cosas del día a día. Me di cuenta de que no estaba en pie de guerra, era un amigo del sillón. Al salir, vi que todo el mundo vivía con una felicidad anormal, vivía con Pasión de Dios, ¡con Pasión tuya, Señor! ¡Me llamó tanto la atención! Porque yo siempre imaginé la felicidad ligada al poder y a la comodidad, a mis sueños cumplidos, y me di cuenta de que no sabía ni lo que era la felicidad.
El sábado fui con más ilusión que nunca a la misa, ¡estaba contagiado por esa felicidad que nos das, Señor! Después de ver a toda la gente que se hizo pringada, para pringarse por ti, me entraron ganas de hacer algo, de no quedarme quieto ni un segundo más en mi vida. La Misa fue una locura, cuánta gente junta para una misma cosa, para estar al lado de Dios; familias enteras que venían de toda España por una simple razón: un Pan Blanco que nos cuida, nos da todo y nos da la felicidad.
Comprendí de dónde salía el nombre de “pringado”: de toda la gente que se pringa día a día por Dios, y de la que se pringa del Espíritu de Dios!
En la comida, seguía viendo a todo el mundo sonriendo y contento, era algo único. Todos dispuestos a ayudar. Y ya que estamos, decidí ponerme yo también. Tuve la oportunidad de conocer a mucha gente nueva, pero sobretodo de conocer más a Dios, que estaba en cada una de esas personas.
Estos días, Jesús, he podido comprender el porqué del espíritu revolucionario. He entendido, vivido y sentido lo que es el Amor de Cristo, he visto lo que es la hermandad de la familia que es tu Iglesia. Me ha enseñado a descubrir a la gente, a no dejarme llevar por los prejuicios, por lo que cuentan los demás. Cada vez me sentía más cómodo con toda esa gente, con esa felicidad especial que solo se veía en Hakuna, solo en los que lo entendíamos, no vi a nadie más feliz que nosotros por la calle.
Por la tarde llegó el conciertazo que ya fue el BOOM del fin de semana, la gran explosión de lo que desprende el Señor, alegría, amor, servicio y muchas otras que, si nombrara, no acabaría.
Pero sobre todo fue un BOOM de Pasión por ti, Señor, una explosión de cientos de almas que desean revolucionar el mundo a partir de Ti, siendo felices en el día a día, sirviendo a los demás como si fuera para uno mismo, amando a todos aquellos con los que hacemos cada acción diaria. Y yo me di cuenta que quería ser una de esas almas revolucionarias, no quería quedarme estancado siendo un amigo del sillón, sin moverme, sin hacer nada, solo contemplando.
Este fin de semana pude descubrir muchas cosas nuevas. Me di cuenta de que realmente la felicidad está en el amor hacia los demás y en el servicio. Gracias a Hakuna he descubierto un camino a la felicidad que parece que nunca acabará, y ese camino es estando cerca de Dios.
Yo lo llamaría un fin de semana histórico, revolucionario, único en el mundo. Algo inigualable.

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