30/09/2018
Yo fui a la India buscando un encuentro directo y personal con Dios, coger fuerzas, aclarar todas mis dudas y recargar mi fe al 100%, pero como dice la canción “cuando quiero controlar mi vida… soy tonto”. Lo único que tenía que hacer era dejarme llevar y confiar en Dios, que es el que más sabe.
Un viaje que ha cambiado mi vida. No tanto mi vida sino la idea y forma que yo tenía de vivirla.
No consiste en dejarlo todo y cambiar el estilo de vida, consiste en seguir viviendo la vida de un joven normal, pero de la mano de quien murió en la cruz por mí, consiste en saber con seguridad que él está aquí, conmigo, de mi mano. Saber que cuando me rinda, él va a estar a mi lado para que yo pueda seguir.
Soy la primera que vive una vida ajetreada, no me paro a pensar cada cosa que hago, al revés, me voy atragantando con cada situación o momento del día, hago todo sin pensar que estoy haciendo, acabo y a la cama y al día siguiente igual, así día tras día.
Muchos días incluso ni rezo, igual me acuesto y no me he acordado ni un segundo de Él.
Pero hoy, en una de las horas santas del viaje he caído, he caído porque he visto con claridad que la vida que llevaba no es la que quiero, que esta vida en la que buscaba la felicidad en salir con un tío 10, o en mis amigas, o en tener plan por la noche, o en mis notas… no es la vida que quiero, no se trata de eso, claro q puede ser importante pero no primordial. Todo esto jamás te dará la felicidad que te da saber que lo tienes las 24h del día a tu lado para todo lo que necesites y que él todo lo puede.
Si “hacía oración” eran como mucho 5 minutos para pedirle por y pedirle por y pedirle por… pero ha sido en un revolcadero en la India sobre la Oración donde claramente mi vida ha dado un giro enorme y he aprendido que hacer oración llena, que hacer oración relaja, que hacer oración ayuda… Que hacer oración, no es pedir y dar gracias a un Dios todopoderoso que creemos que es inalcanzable y que vemos como algo lejano, hacer oración es creer sin ver, es amar sin sentir, es querer y querer. Es hablar con tu mejor amigo, reírte con él, compartir momentos buenos y malos, desahogarte, es algo increíble, es puro amor…!!!!! De verdad que yo he experimentado ese cambio entre pedir a no sé muy bien quien y hablar, estar y compartir lo todo con mi mayor colega. Claro q habrá momentos en los que te sientes en frente y no sepas por donde tirar o como empezar, pero como me dijeron a mí en aquel revolcadero, hay veces que sentarte delante de él y repetirle te quiero, te quiero, te quiero… es más que suficiente; yo lo he probado y lo hago casi cada día desde entonces, es ALUCINANTE, piel de gallina!
A mí, hasta antes del viaje lo de «Mi pobre Loco» no me terminaba de convencer, pero me he dado cuenta ahora de que realmente es nuestro pobre loco, enamorado de nosotros, de cada uno de nosotros, que quiso cargar con todo lo nuestro para poder entendernos, y es que es un LOCO DE AMOR!!
Pero después de darme cuenta de todo solo puedo deciros gracias, por este mes tan increíble, porque he aprendido de cada uno de vosotros, y porque es una pasada hacer viajes así!!!!
Es impresionante, una maravilla, un gusto, como desde el minuto 0, ya estaba todo preparado, las habitaciones distribuidas, una capilla con un encanto especial, los grupos de voluntariado, todo , todo dispuesto.
Y ojalá pueda aprender a alcanzar mi máximo, porque los he visto, y los he visto con agotamiento pero una sonrisa, y una mirada en la que se nota la presencia de Cristo. He visto quienes a pesar del calor y del cansancio, se metían en la capilla para tocar la guitarra y ayudarnos a rezar al resto, los he visto repartiendo cancioneros y manglanitos con una sonrisa; los he visto poniéndose en primera fila y cantando como si fuera el primer día; los he visto quedándose día tras día en el hotel para preparar la comida de los 200; los he visto cargando maletas en los buses con un entusiasmo por encima de lo normal.
Los he visto rezando un rosario a las 7 de la mañana, habiendo dormido solo unas horas, se les veía caras de cansancio, voces de acabar de levantarse, pero se respiraba entusiasmo y ganas de estar ahí, más de uno se pasaba todo el rosario de rodillas, o toda la hora santa!
Es impresionante.
He visto a gente abriéndose como nunca lo habían hecho, sacar de ellos todo lo que llevaban guardando dentro mucho tiempo, les he visto llegar a tal punto de humildad, que veías en ellos la semilla del amor de Cristo.
Doy gracias por haber conocido a personas que te enseñan que en la vida hay que apostar por grandes ideales. Gracias por haberme dado la oportunidad de vivir esta experiencia, y gracias por hacerme sentir más que nunca que existes y que me quieres.