Entregarnos, servir, disfrutar…

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31/12/2018

Entregarnos, servir, disfrutar…
Para poder explicar un poco lo que las HAM han significado para mí, debo ir hacia atrás en el
tiempo. Hace cosa de un año me propusieron empezar a formar Hakuna en mi ciudad, lo primero
que pensé fue: “puf, no tengo tiempo y no quiero comprometerme, iré a alguna Hora Santa y ya
está, pero no me comprometo a dar el 100% de mí”.
A lassemanas,sufrí la pérdida de un ser querido y decidí ir a Hakuna a versi me ayudaba. Llegue
a la primera Hora Santa y en cuanto me arrodille ante el Santísimo rompí a llorar. En la siguiente
Hora Santa, más de lo mismo. Llorar, llorar y llorar.
Después de algunas semanas pensé: “para qué voy a ir si voy a estar llorando toda la hora”, así
que me desentendí y empecé a poner excusas para no ir. Quizás tenía miedo de enfrentarme a
todo lo que sentía cuando escuchaba al coro cantar, o lo que me venía a la cabeza cuando
rezaba.
Ha sido un año de idas y venidas, con una situación familiar que me ha hecho sentir muchas
veces que Dios me había dado de lado, que me había abandonado. No entendía por qué me
pasaba a mí lo que me pasaba cuando yo no hacía el mal nunca y siempre intentaba agradar a
los demás.
En junio, decidí ir a las HAM en Roma, principalmente porque yo no me pierdo ningún viaje y
me apunto hasta a un bombardeo, todo sea dicho. Fui con una mentalidad errónea y egoísta ya
que pensaba: “qué bien, voy a ver Roma y a comer muchos helados y pizzas”. Y ya os adelanto
que allí, rezando y compartiendo mi alegría con todos, eso fue lo que menos me importó.
Cuando llegué a Roma me sentí muy bien recibida y empecé a sentir el amor de Hakuna en el
ambiente… ¡qué maravilla!
Ha sido la tercera vez que visitaba Roma pero he de decir que llena de hakuners, Roma me ha
parecido más bonita y más Santa que nunca.
La Hora Santa con el Santo Padre me hizo reaccionar, darme cuenta de que la alegría, el
inconformismo y la compasión son elementos imprescindibles en la vida de un cristiano.
Las Santas Misas celebradas en Roma fueron otra oportunidad más para abrir los ojos y darme
cuenta de que la oración todo lo puede.
La HAM me ha abierto los ojos y me ha hecho ver lo poco que es una vida para darla.
Entregarnos, amar, rezar, reír, servir, disfrutar…
Que más decir… a veces cuesta expresar los sentimientos en palabras y es necesario vivirlo para
poder entenderlo. Si me dicen que describa lo que Hakuna, en especial la HAM, significa para
mi, estoy convencida de que diría: “Amor, Fe, pasión y alegría”.
Desde aquí, doy las gracias a todas y cada una de las personas que forman Hakuna.
Especialmente a Don Josepe, madre mía, la que has liado. Que siga la revolución Cristiana yllegue a todos los rincones del mundo.

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