31/12/2018
Happiness is real
¿Quién diría hace 4 meses que yo iba a vivir esta experiencia Señor? ¿Quién diría hace menos
de medio año que yo pasaría unos días en Roma con HAKUNA? ¿Quién diría que algún día yo
me sentiría una hakuner más?
Yo conocí HAKUNA hace menos de 5 años y, después de un par de horas santas, decidí dejar de
ir porque no compartía los ideales que se transmitían. O eso me decía a mí misma. Me decanté
por la excusa de que era todo postureo, una oportunidad para conocer gente y que te
conociesen. Pero no. Con este viaje he aprendido que no essolo eso, que hay algo más, algo que
engancha.
Llevaba ya un tiempo que, a pesar de tener de todo en mi vida, sentía que no tenía nada, que
me faltaba algo y ese algo debía de ser muy importante. De vez en cuando se me olvidaba el
valor que tienen pilares como la amistad o la familia y, este vacío, podía traducirse en un par de
palabras: SED DE AMOR. Claramente este choque con la realidad no fue algo radical sino que
todo empezó con una Hora Santa en verano que significó un antes y un después en mi relación
contigo, Señor. A raíz de ese rato junto a Ti, y gracias al consejo de un amigo, decidí lanzarme a
la aventura de participar en las HAM. Y, ¡QUÉ AVENTURA MADRE MÍA!
Estos días Jesús he podido comprender el porqué del espíritu revolucionario. He entendido,
vivido y sentido lo que es el Amor de Cristo, he visto lo que es la hermandad de la familia que es
tu Iglesia. Me ha enseñado a descubrir a la gente, a no dejarme llevar por los prejuicios, por lo
que cuenta la gente. Como tú decías Señor: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Para que uno pueda permitirse el lujo de juzgar una cosa tiene que empaparse de ella, conocerla,
meterse de pleno para poder tener una opinión completa. Y, esto, es lo que me ha enseñado
este viaje.
La vida está llena de buenos momentos, experiencias llenas de risas y diversión que hay que
aprovechar y disfrutar al máximo. Pero, también va acompañada de momentos duros, épocas
en las que nos sentimos necesitados o empezamos a autoengañarnos para consolarnos y
justificarnos por nuestros propios errores y defectos.
El Papa, cuando nos dirigió unas palabras el viernes, nos pedía 3 cosas: ALEGRÍA, COMPASIÓN e
INCONFORMISMO. Estas 3 palabras se han grabado a fuego en mi corazón pero, a esta última
quiero referirme. Señor no quiero conformarme con como es mi carácter, mi forma de ser. Que
rompa esa coraza en la que me protejo para que esos malos momentos no me afecten, aunque
indirectamente siempre lo hacen. Que sienta esa alegría del buen cristiano, Padre. Que la Alegría
remueva mi espíritu para lucha por llegar a cada uno de una forma distinta, como sé que a Él le
va a llenar.
Durante este viaje he podido ver lo que es HAKUNA y he querido quedarme con 3 adjetivos que
me ayudasen a poder transmitírselo a la gente que no lo conoce o lo critica, yo la primera.
El primero es AMOR, Dios Amor.
Como explicó Javi Navas en su testimonio durante el congreso, yo llevo 20 años teniéndote en
frente y, 20 años, ciego. ¿Por qué? Porque te veía como un Padre al cual había que satisfacer
cumpliendo unos mandatos de ahora haz esto, está prohibido hacer aquello… un sinfín de
deberes que, a veces, alguno incluso podía llegar a perder el poder de discernir qué está bien
porque es bueno y qué está bien porque así me lo han enseñado.
Pero con HAKUNA he podido ver que mi felicidad no consiste en esto. Y es que Tú no eres un
Padre autoritario, juez ni opresor que me impone que debo hacer y que no, sino, puro Amor el
cual me haces llegar a través de los demás, del servicio de uno mismo para con el resto. Como
se nota que te sirves de cada uno de nosotros para llegar a cada corazón humano. Que tu gracia
se desprende, por AMOR, de su condición divina y actúa a través de cada persona que te recibe.
Padre, que yo aprenda a trasmitir y ayude a los que me rodean a que vean tu Amor a través de
mi, como yo he vivido estos días.
La segunda característica es esto último que te acabo de pedir, el SERVICIO. Pero, no un servicio
interesado, que sabe que eso es lo que debe hacer, sino un servicio que no entiende de apegos,
que sirve y se deja servir como Tú lo hiciste con los Apóstoles. He comprendido que este servicio
se puede hacer realidad porque Tú estás actuando a través de cada hijo tuyo, de cada servidor.
Padre, que yo a mi vuelta sepa servirte y servir a los demás con ese Amor con el que me han
servido a mí en Roma.
La última, pero no menos importante, es PASIÓN.
No sé que les has metido en el cuerpo a todos estos para que hagan todo con Pasión, con Pasión
de Dios. En cada barbacoa, en cada Hora Santa, en cada saludo por la calle, en cada canción, en
cada sonrisa, en las comidas, en unas copas… En cualquier cosa insignificante del día cotidiano
le echan una pizca de Pasión tuya. Y es que es verdad eso de que el mar son gotas.
Esto que te estoy contando me recuerda mucho a la canción de Pasión de Dios, canción que
cada vez que escucho me pone los pelos de punta. Y, ¡¡es que es muy heavy Señor!! Que yo soy
Pasión de Dios, Pasión tuya.
Ahora toca la vuelta Madre. Ese momento del viaje que no quieres que llegue porque sabes que
vas a salir de esta burbuja de felicidad. Pero, este es el momento clave, el que de verdad importa.
Esa vuelta que nadie quiere pero que sirve para ponernos a prueba con las dificultades diarias.
Madre Mía ayúdame porque sin ti yo sola no puedo. Yo sola no puedo levantarme mientras me
estoy tomando una cerveza con mis amigos después de clase para ir a Hora Santa. Porque yo
sola no puedo acordarme de rezar el rosario, como nos ha pedido el Papa. Yo sola no puedo
estarsirviendo alresto transmitiendo el Amor de tu hijo en CADA COSA. Porque yo sola no puedo
si no es contigo, con tu ayuda.
Que cada día revoluciones más y más mi espíritu, Señor. Que cada día sonría a todaslas personas
con las que me cruzo. Que pueda dedicar con frecuencia mi tiempo a los que sufren. Que sea
capaz de empezar cada mañana con un rato de oración y ofrecimiento. Rezar todos los días por
todos. Que sea capaz de comprometerme a cuidarTE en un sagrario. Que vaya cada lunes con la
ilusión y disposición de ayudar en la Hora Santa. Ayúdame a ver la importancia de la formación
personal para estar más cerca de ti, conocerte más y, por lo tanto, poder amarte más. Que en
cada momento de mi día a día sea capaz de ver y actuar como tu manantial para quienes están
sedientos de amor. Que aprecie el significado y valor de los Sacramentos. Y, por último,
ayudarme a cuidar a Tú Madre, Madre de Hakuna.
“Quiero vivir la vida: que sepa gozar de todo, que no me venda a la falsa diversión, que busque
la felicidad en mi interior.
Quiero apostar por grandes ideales: que sepa que mi vida vale mucho, que no me venda a la
mediocridad, que busque servir y amar.
Quiero acertar en mis elecciones: que sepa distinguir el bien y el mal, que no me venda a ser
como los demás, que busque lo que vale la pena.
Quiero ser libre: que sepa esclavizarme por amor, que no me venda al capricho ni a la pasión,
que busque la libertad interior en ti, Señor”.