Hacerlo carne

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17/02/2023

Antes de comenzar estas líneas me gustaría explicarles un poco cómo llegué acá ya que, siendo honesto, no fui al primer God Stop de mi vida (y primer retiro también) precisamente por sentirme atraído hacia la «espiritualidad» Hakuna.

Fui invitado y acepté ir casi de inmediato por dos motivos: el primero es que justo estaba de vacaciones; gran motivo para empezar ya que soy de los que nunca tienen tiempo para nada… Aunque parece ser que siempre tengo tiempo para el mundo, pero bueno, eso es para otra carta.

Lo segundo que me motivó es el silencio. Sí, el silencio. Al escuchar las vivencias de mis hermanos la mayoría afirmaba que el silencio había sido lo que más les había costado y en ese momento me sentí aún más raro. Sin embargo, lo más curioso fue que a mí, que soy tan del callar, tan de las Misas solemnes, tan de que cada cosa tiene que estar en su lugar, fue precisamente en este God Stop, tan lejano a mi «espiritualidad», en que me encontré a ese Dios que me mostraba lo que era ser Iglesia, lo que era compartir aún en el silencio, lo que era contemplar a Cristo mucho más de lo que suelo hacer. Ver a tantas personas preocuparse por la comida, por nuestra salud, por nuestro encuentro con Cristo. Si bien aún no puedo soltarme tanto al bailar o al cantar, ya que eso es más propio de mi personalidad, hay cosas hermosas que aprendí que podría resumir así: morir para vivir. Dios me mostró a través de los sacerdotes y estos hermanos maravillosos a los que el Señor me trajo que lo que yo creía tener tan claro en mi vida cristiana era incompleto ¡Me faltaba vivirlo, hacerlo carne! Y es precisamente eso lo que pude hacer en estos 3 días. Tener que morir a mí, a mis pecados, a mis prejuicios, a todo aquello que me aleja de Dios para poder resucitar con Cristo.

Nunca pensé que iba a vivir esto en Hakuna, en un God Stop.

Déjense guiar, no dejen que su mente actúe antes que el corazón (Se los dice alguien que suele hacer siempre al revés). No digo que la razón no sea importante, para nada.

La Madre Iglesia siempre nos enseña que la fe y la razón, la religión y la ciencia no van a contramano, todo lo contrario. Pero sólo por estos días intenten vivirlo desde su corazón y van a ver cómo la mente va a acompañar y asimilar todo lo que hayan experimentado.

Muchas gracias por haber escuchado. Tengo para escribir mil cosas más pero no deseaba extenderme demasiado.

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