30/01/2023
Estar frente al Santísimo es estar frente a la fuente de todo. La escapada me ha permitido beber, una vez más, de esa fuente de vida.
Cuando en el libro de Génesis leemos “He hizo al hombre a Su imagen y semejanza”, creo que encuentra su máxima plenitud basándose en dos enfoques (enfoques que aprendí y viví en la escapada):
- La Eucaristía
En el Cuerpo de Cristo reconozco mi naturaleza. En el pedazo de Pan vivo, puedo entender cuán amado soy y cuán íntimamente conectado estoy a Cristo. Solo viéndole a Él, puedo verme realmente a mí. Sabiéndome amado solo por Él, sé cuánto vale realmente mi corazón. Solo en Él, puedo encontrar mi verdadero yo. Reconociendo su grandeza, abrazo mi miseria.
- El Prójimo
Entendí que nuestro ser, al ser semejante a Dios, está llamado a amar y no con cualquier sentimiento, sino con un amor como el de Dios (estamos hecho por y para el Amor). Entendí que sí es posible amar como Dios nos ama y, con justa razón, Jesús nos lo pide como un nuevo mandamiento: “ámense los unos a los otros, como Yo los he amado”. El único camino para emprender ese mandamiento es a través del prójimo, en un abrazo, en una mirada, en una sonrisa. Me encuentro a mí mismo en el otro y el otro se encuentra a través de mí. ¿Por qué sucede? Porque todos tenemos el Espíritu de nuestro creador, un Espíritu que abrasa el pecado y que abraza al pecador..