Mamá (Argentina 2023)

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06/07/2023

Carta Post Santa Fe 2023

Mamá:
Tan sencilla te ves ahí, a los pies de tu Hijo. Tan blanca, ¿por qué no vistes ningún
color? Pienso que quizás sea para resaltar tu humildad, tu sencillez, tu deseo de
pasar desapercibida, de no destacar frente a la grandeza de Aquel que, desde
arriba, parece iluminar y recortar tu silueta blanca sobre ese fondo, también,
blanco. ¿Cómo es posible que te vea? Blanco sobre blanco. Entonces, recuerdo a
los esquimales que distinguen decenas de blancos, porque de otro modo no
podrían sobrevivir en ese hielo eterno.
¿Será que quieres que yo ponga el color?
Veo muchos colores y no comprendo, ¿por qué cantan todo el tiempo?, ¿por qué
nadie me dice qué hacer? Algo no me cierra, me incomoda. ¿Dónde está “lo
nuevo”? Misa, adoración, charla… ¿nada más? Me volteo y te miro otra vez Madre,
ahí de rodillas, tus ojos cerrados, tu cabeza cubierta. No entiendo el velo, se ve
diferente. Tus manos abrazan tu vientre; me dicen que eres la Virgen del Abrazo,
tiene sentido, pienso… Sigo anhelando los colores, aunque ya te veo distinto.
Me hablan de vivir, como si estuviésemos muertos, ¿qué significa? Lo miro a Él,
quizá de tanto hacerlo entienda algo. Tú inmóvil, a sus pies, de rodillas.
La primera adoración, en esa custodia imponente, en ese lugar, me cautivas. Al día
siguiente, en la pequeñez de la capilla, me cuesta más. Quiero volver a aquel
instante, ¿cómo hacerlo? Me falta la gracia, eso debe ser, tengo que confesarme.
Entonces…
“¡pum!”
Siento que me ves y me dices:
“Hija mía, yo te amo así igualmente, con o sin pecado, imperfecta”.
Todo ese tiempo lo que estaba viendo era mi propia estructura con la que quería
medir a Dios y hacer “encajar” mi experiencia de ese finde. Que si me sorprendía,
que si no, que la organización, que como no vieron tal cosa, que como no
pensaron tal otra, que por qué cantan acá y no allá… “¡Pum!”. Libertad.
Era eso. Libertad.
Dios sopla como quiere, donde quiere. ¿Quién soy yo para decir cuál es “la forma
correcta”? ¿Quién soy yo para juzgar? ¿Quién soy yo para intentar comprender el
amor de Dios en los demás?
Tu AMOR me SOBREPASA.
No puedo explicarlo, menos aún hacerlo entrar en “mi” estructura. Eres Dios y
amas; nada más, y nada menos…
Aún me cuesta. Lo pienso, lo rezo. ¿Me lo habré inventado yo para darle un
sentido? Me cuesta explicarlo, ponerlo en palabras. Libertad, eso.
Mientras, tú sigues ahí Mamá. Enséñame de tu sencillez, enséñame de esa
libertad que el Espíritu me permitió intuir este finde… Enséñame a volver; a volver
a Él, a la Eucaristía. Que tenga sed de Él, que recuerde que está ahí. Que tengo la
suerte de poder acercarme con frecuencia. Que reavive mi amor y redescubra su
presencia.
Que sepa siempre decirle SÍ.
Amén

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