GS 16-18/12 EST

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16/12/2022

Este God Stop empieza antes de llegar a Madrid. Hemos ido en familia, no todos, pero como se nos dijo durante estos días. Los que Dios quiso.

Y el cielo se lo curró. Cuando el matrimonio decidió que íbamos a ir, dos de nuestros hijos decidieron unirse…. preguntamos si era posible, y se nos dijo que fantástico, así que también los inscribimos. Y de repente nuestros hijos (adultos y profesionales) se encontraron con que a ellos le confirmaban que iban y a nosotros aún no…Como somos gente muy apasionada, voy a dejarlo en que la montaña rusa empezó a funcionar. Whatssapp va y viene con L., que nos indica que hay dos espacios para los God Stop y que quizás nosotros íbamos a Cifuentes. Ellos decidieron que solos, no estaban en condiciones de hacer el largo viaje y nosotros a la espera a ver si había sitio o no, todo esto estaba sucediendo en uno de nuestros aniversarios de pareja, y…. anunciaba que no era nuestro momento para vivir el God stop.

Finalmente el lunes antes de empezar el God stop, una llamada de teléfono desarmó la película y todos salimos de camino temprano el viernes, y eso que reunirnos ya fue una aventura, 4 personas desde 3 localidades distintas y con comunicaciones y transporte precario.

Ya en camino…. decir que a ninguno nos gusta conducir, y en mi caso ni siquiera conduzco bien. Pero la segunda delicadeza y aviso de cambio vino porque por primera vez en un viaje familiar, cada uno de nosotros condujo una etapa. Lo cual nos permitió disfrutar del viaje todos juntos con mucha paz.

En el momento no te das cuenta, pero luego, tras el regreso, vas visualizando lo que Dios te ha regalado. El God Stop ¡en tiempo de adviento! La casa de Hakuna, a pesar de la hiedra de la fachada, todavía anuncia que es el monasterio de San José. Y dentro, como un buen padre de familia él, José, le da el protagonismo y te acogen Jesús Eucaristía y  la Madre de Hakuna. Ambos han presidido todo el God Stop. De hecho la Madre sólo desaparece para dejar el protagonismo a la cruz, el sábado por la tarde.

Yo me suelo perder en los símbolos y los poemas, pero esta vez estuve bien acompañada, y recibí toda la información que mi corazón iba necesitando para saber que voy a ser resucitada, tantas veces como sea necesario. Me desborda sobre todo la continua lectura de las letanías a la muerte y a la vida. Que trato, tal como se recomendó, ir trabajando cada día. Por cierto, diré que por deformación profesional había revisado todo el material y el libro que se nos entregó de bienvenida. Lógicamente pasé por esas páginas que recogen las letanías y, que se encuentran fáciles por el color que tienen. Pero Dios preserva la inocencia, cuando lo hicimos juntos, la fuerza del grupo les dio un sabor totalmente nuevo, más rico y más profundo que mi revisión primera.

¿Qué ha hecho diferente este God Stop a otros retiros vividos? Primero, lo menos importante, con el cansancio dejé olvidada la carpeta en la capilla y cuando pregunté me recomendaron que buscase las cosas dónde pensaba que estarían….Y tal cual. Segundo, lo más importante, aunque sólo estuve en dos capillas. El Estudio cuenta con cuatro capillas abiertas con sagrario en funcionamiento. Todo está abierto todo el rato…y su presencia es muy real en todo y en todos.

Al matrimonio nos tocó la habitación Jerusalén, la frase que nos presidía es que nos queramos siempre más. Aunque el silencio es bastante flexible, y las celdas por el tamaño obligan en determinados momentos a comunicarse para poder moverse, el silencio fue nuestro compañero y nuestros hijos estuvieron a lo suyo tras la primera misa. A pesar del silencio, hubo tiempo para contactar con otras personas, que también desean participar en Hakuna, y que residen en sitios que, como nosotros, no disponemos de grupo y también con otras que empatizan con nuestra oración.

De niña me he aburrido en muchas ocasiones, aunque me dijeron que me iba a aburrir, no he tenido tiempo…todavía me queda mucho en qué trabajar corazón y cabeza, y ya ha transcurrido una semana, pero es una fuente que no cesa. Si ya teníamos decidido que cuantos lunes se pudiera íbamos a recorrer 90 km para una hora santa, el God Stop sólo nos ha reforzado que esa decisión es la adecuada, y que el madrugón de los martes va a ser compensado por la paz personal que nos regala el Príncipe de la Paz.

Quiero decir también que mi God stop particular aún sigue en marcha. Habíamos hablado con varias personas de nuestro interés por Hakuna y algunas nos habían pedido que les contásemos a la vuelta. Pues bien, el lunes que iba a ser para descansar de la paliza del viaje, vimos que teníamos que renunciar a nuestra comodidad y acercar a nuestra hija primero hasta su localidad de trabajo, y luego a un punto intermedio desde dónde podía ir con otro compañero. Mi marido que es parco en gestos propuso acercarnos al sagrario y a misa matinal y luego desayunar. En la Iglesia nos encontramos con un matrimonio que también ve la importancia de vivir hakuneando. Sólo he de decir que “casualmente” todos coincidimos en la primera fila y que a pesar de que ellos debían acudir al trabajo, tomamos un café juntos y seguimos en contacto.

No ha sido ese el único detalle, en las semanas anteriores y posteriores al God Stop, a pesar de las circunstancias pastorales y la escasez de tiempo de nuestro clero, se nos han abierto puertas con una facilidad que no puede dejar de sorprendernos, pues antes de que nosotros conociésemos Hakuna, mientras estábamos a la búsqueda del reino había sido del todo imposible hablar con algunos de ellos o a pesar de los contactos nadie había sabido orientarnos para poder salir de nuestra zona de confort.

Dios reúne cada vez a las personas que él quiere. Miguel, tus constantes referencias a “muchos de aquí tienen o están en vías de tener un noviazgo” fueron todas y cada una de ellas providenciales para dar esperanza a mi gente. No es lo mismo que te lo diga una madre que te lo profetice un desconocido.

Convivir con alguien que abre una y otra vez su casa para acoger niños, el esfuerzo de unos padres de tres hijos, uno de ellos de un mes, los jóvenes, que no se molestaron con nuestra presencia, sino que se acercaron a charlar, gente que ha pasado por la parroquia dónde se inició todo…las copas del sábado y la música que nos pusieron…todo tan normal, todo tan contextualizado-

Termino agradeciendo que no se haya esperado a disponer de unos espacios con agua, en la que el sistema eléctrico no falle, en la que todos dispongamos de sábanas, en definitiva, gracias por ayudarnos a vaciar nuestra maleta mental de tantas cargas innecesarias.

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