Imagen del movimiento Hakuna

La Madre de Hakuna. De rodillas y abrazando.

La Virgen de Hakuna, también llamada Madre del Abrazo, tiene un nombre que lo dice casi todo. Cada detalle de la Madre de Hakuna tiene una razón. La postura. El abrazo. La sencillez. La apertura. Aquí tratamos de explicar un poco la historia y simbología detrás de esta imagen.

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Una imagen nacida del carisma

Hakuna es una familia espiritual —aprobada en 2017 como Asociación Privada de Fieles por el Cardenal Arzobispo de Madrid— que el Papa Francisco ha definido como familia eucarística. Vivir en el poder transfigurador de la Eucaristía: eso es lo que nos congrega en las Horas Santas, lo que vertebra nuestras canciones, lo que orienta nuestra misión.

El carisma de Hakuna se concreta en una actitud: vivir en el paradigma del abrazo, postrados y arrodillados ante Cristo Eucaristía, abrazando toda la realidad con la no-medida de la cruz. De María aprendemos exactamente eso. Su sí al Padre no fue un acto puntual: es su esencia entera, la actitud que queremos hacer nuestra.

Las imágenes nos ayudan a entrar en el misterio. El hombre es un ser simbólico, capaz de ver la trascendencia en lo material. Necesitamos un lugar donde reponer la mirada, un lugar en el que poner los labios. Fue así como encargamos a la artista María Elisa Rivera la escultura que preside nuestras Horas Santas y que llamamos Madre de Hakuna y Madre del Abrazo.

“Madre, las imágenes que hacemos tus hijos de ti buscan donde reponer nuestra mirada, un lugar en el que poner los labios. Esta imagen, Madre, me recuerda tu eterno sí al Padre, vivir abrazando a Cristo, carne y pan, me recuerda a vivir arrodillado, el eterno abrazo al que me invitas a entrar. Gracias, Madre, porque siempre estás. Que contigo solo sepamos decirle Sí.”

La obra

Artista
María Elisa Rivera
Nombre oficial
Madre de Hakuna · Madre del Abrazo
Material
Arena de mármol y resina
Postura
De rodillas, sentada, abrazando el vientre
Tamaños
12 · 21 · 31 · 70 cm

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Tres palabras, una imagen

Toda la composición de la Madre de Hakuna puede leerse a través de tres realidades que definen a María y que la escultura hace visibles:

Humildadexpresada en la postura
Sencillezexpresada en la forma
Maternidadexpresada en el abrazo

Y las tres se hacen visibles a través de tres actitudes que se perciben nada más mirarla: la espera, la ternura y la humanidad de María.

Estas tres notas nacen antes de la escultura, ya estaban vivas en otras obras nacidas del mismo carisma, de la mano de la artista Matoya.

En diciembre de 2017, Matoya pintó el óleo sobre tabla Madre de Hakuna: una imagen de María que ya recogía las tres claves —humildad, sencillez, maternidad— y que se convirtió en la referencia visual de la comunidad. Tanto que la medalla del pringado, la medalla del miembro de Hakuna, lleva un bajorrelieve de esta obra. Es la imagen pictórica original de la que brota toda esta iconografía.

En octubre de 2019, Matoya pintó El Abrazo: una obra que profundiza en el gesto central de la escultura —María abrazando a Cristo en su interior—, explorando la ternura, la espera y la humanidad de la Madre que luego María Elisa Rivera haría tridimensionales.

La escultura de 2021 es, en ese sentido, la culminación de un recorrido: lo que primero fue pintura se materializó y culminó como obra escultórica.

La grandeza reside en el sí

En Hakuna entendemos que la grandeza de María reside en su sí. No en un acto particular de su vida, sino en su esencia más profunda: María fue llamada por Dios a la existencia para ese acto. Su sí es perfecto, sin fisuras, completo y libre. Y cuando hay un sí así, el Tú precede al Yo, y lo que era suyo se convierte en Tuyo.

Su grandeza es completamente ligada a su humildad. En sumisión acoge su misión. La Madre de Hakuna expresa eso en su postura: de rodillas, recogida, acogiendo el mayor sí de la humanidad. Todo en ella señala hacia dentro, hacia lo que lleva, hacia Él.

No es simpleza. Es unidad.

Sencillez no es lo mismo que simpleza. Lo sencillo no es lo que carece de algo, sino lo que tiene unidad: no hay ruptura, no hay fisura, es coherente con su propio ser.

El sí de María es sencillo en ese sentido: uno, completo, sin contradicción. Y la forma de la escultura lo expresa en su composición. Toda ella redirige hacia Cristo: no hacia el rostro de María, no hacia los detalles de la ropa u otros elementos, sino hacia el centro, el abrazo, el vientre donde Él vive. María desaparece un poco para que Él aparezca. Eso es sencillez. Eso es ser Cristo-céntrica.

La sencillez, en el carisma de Hakuna, es una convicción: la acción vivificadora de Dios ocurre ordinariamente de forma sencilla, en la vida real y concreta, sin artificios. La Madre de Hakuna lo refleja en cada línea.

El primer sagrario de la historia

¿Por qué la Virgen de Hakuna está embarazada?

María está embarazada. Lleva a Cristo dentro. Sentada sobre sus talones, con las manos que envuelven su vientre, en silencio, en espera, en oración.

Es la imagen más concreta de lo que significa la Encarnación: Dios se hizo carne, y esa carne fue la suya. María es el primer sagrario, el lugar donde el Verbo habitó por primera vez entre los hombres. La Eucaristía que adoramos en las Horas Santas es la misma presencia que ella llevaba dentro.

Por eso el abrazo no es solo ternura, aunque lo es también. Es la actitud de quien guarda algo infinito con toda la delicadeza de un cuerpo humano. Es la espera serena de quien ha dicho que sí y ahora acoge lo que ese sí ha traído.

Detalle del pelo y la pañoleta de la Madre de Hakuna
Pañoleta y cabello — sencillez como elección, no como carencia.
Detalle del vientre y el abrazo de la Madre de Hakuna embarazada
El abrazo al vientre — el primer sagrario de la historia.
Detalle de los pies de la Virgen de Hakuna
Los pies — la postura de rodillas que lo dice todo.

“Cuiden este movimiento, siempre pegados a Jesús en la Hostia, que es quien los hace comunidad y los hace clamar al mundo de hoy.”

Papa Francisco · Mensaje a Hakuna · Roma, 2019

La postura que lo dice todo

La postura de rodillas no es un detalle estético. Es el corazón del carisma de Hakuna.

Hakuna nace postrada y arrodillada en medio del mundo, empapándose de la Vida que brota del cuerpo glorioso de Cristo, es decir, de la Eucaristía. Vivir de rodillas, abrazados y abrazando: esa es nuestra bienaventuranza predilecta, la de los pobres de espíritu.

María de rodillas nos enseña que ese gesto no es derrota, sino la postura más libre que existe. Nadie te obliga. Lo decides tú. Y cuando lo haces, algo en ti reconoce que hay alguien más grande. De ese sí arrodillado nace la vida.

Escultura Madre de Hakuna en la capilla de Sencillamente, El Estudio de Hakuna, Madrid
La escultura original en la capilla de Sencillamente, El Estudio de Hakuna, Madrid.

María Elisa Rivera

La Madre de Hakuna fue diseñada por María Elisa Rivera, artista madrileña con Grado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Humanidades por la Universidad Francisco de Vitoria. Su obra abarca pintura, escultura y dibujo, con una sensibilidad que une la formación técnica clásica con una reflexión profunda sobre la belleza y lo trascendente. Ha sido reconocida en certámenes como el concurso de artes plásticas del Four Seasons Madrid —en dos ediciones consecutivas— y el Premio PROArte Prosol para jóvenes artistas.

El encargo de Hakuna llegó en 2021. Rivera trabajó con libertad total: un camino de bocetos, modelos del natural y sucesivas correcciones en busca de la imagen que hiciera visible lo que la comunidad vive. El resultado es esta escultura en arena de mármol y resina: una mujer joven, de rasgos humanos y cercanos, con una sonrisa leve, de rodillas, abrazando lo que lleva dentro.

María Elisa Rivera en su taller durante el proceso de creación de la Madre de Hakuna
En el taller, durante el proceso.
María Elisa Rivera realizando los ajustes finales de la Escultura Madre de Hakuna
Los ajustes finales.

La Madre de Hakuna en tu casa

Disponible en cuatro tamaños, todos en arena de mármol, con caja de regalo serigrafiada y acolchada incluida.

Envío en 24 horas a España peninsular. Al resto del mundo por DHL Express con seguimiento. Para pedidos de grupos o parroquias: shop@hakuna.org.


Lo que nos suelen preguntar

¿La Madre de Hakuna es lo mismo que la Virgen de Hakuna?

Sí. Son dos nombres para la misma escultura diseñada por María Elisa Rivera. “Virgen de Hakuna” es como la llama la gente. “Madre de Hakuna” o “Madre del Abrazo” es su nombre oficial.

¿Por qué está de rodillas?

Porque Hakuna aprende de María a vivir arrodillado ante la Eucaristía. La postura de rodillas es el gesto central del carisma: adoración, entrega, humildad. María arrodillada nos enseña cómo vivir, no solo cómo rezar.

¿Por qué está embarazada?

Porque lleva a Cristo dentro. María es el primer sagrario de la historia, el lugar donde Dios se hizo hombre por primera vez. La escultura representa ese momento: el abrazo al vientre, la espera serena, Dios hecho carne en una mujer que dijo que sí.

¿Hay otras esculturas con este nombre?

Con el nombre “Madre de Hakuna” o “Virgen de Hakuna”, no. Existe una escultura bajo el nombre “Nuestra Señora de Hakuna”, obra del escultor Javier Viver, que fue un encargo nuestro y que ya no comercializamos. La Madre de Hakuna que vendemos en Hakuna Shop es la de María Elisa Rivera.

¿En qué tamaños está disponible?

En cuatro tamaños: 12 cm (75€), 21 cm (195€), 31 cm (295€) y 70 cm (desde 2.800€). Todas en arena de mármol, con caja de regalo incluida y envío en 24h a España.

¿Puedo hacer un pedido para mi parroquia o grupo?

Claro. Escríbenos a shop@hakuna.org y te ayudamos. Para el tamaño de 70 cm, el plazo de entrega es de aproximadamente mes y medio.

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