
Opositores
Hakuna Opositores surge para vivir la oposición como camino privilegiado de santidad y de Vida, para nosotros y para los demás.
Aquí encontrarás el acceso al grupo de whatsapp, recursos y otras actividades relacionadas.
Descubre todos los temas para cada etapa de la oposición
Tema 1 – Actos
Tema 1: ACTOS
SEMANA 1: Besar la mesa
INTRO
El primer mes prestaremos atención a una serie de prácticas o actos muy concretos. A pesar de su aparente simplicidad los actos representan y exteriorizan una Vida, una Verdad. Por ello realizarlos con sinceridad y fidelidad nos ayudarán a profundizar en esa Verdad que encarnan, y así poder volver a ella en momentos más difíciles.
1. Besar la mesa de estudio al empezar el día.
Es costumbre de la liturgia cristiana que se remonta al siglo IV, que el sacerdote bese el altar al comienzo de la Eucaristía. El altar, como enseña el Catecismo de la Iglesia, representa el sacrificio, la mesa del Señor en la Última Cena, y a Cristo mismo, presente en la Misa como víctima ofrecida y como alimento celestial. El beso expresa amor, cariño y respeto hacia el altar, como hacia todo lo que se besa, reconociendo esa función privilegiada y su relación con el sacrificio divino de Jesucristo. Besar nuestra mesa antes de empezar a trabajar expresa el amor, respeto y cariño hacia lo que allí vamos a realizar, que es mucho más que estudiar: Es una función privilegiada ¡ser santos! Según como lo vivamos, la mesa de estudio puede ser una mero soporte de nuestro temas, apuntes, leyes, dictámenes… o convertirse en auténtico altar, donde esos mismos temas, apuntes, leyes y dictámenes, fruto de nuestro trabajo diario (como el pan y el vino) se convierten en autentica ofrenda, en «pan de Vida y bebida de Salvación, nuestra y de los demás.
Tema 1: ACTOS
SEMANA 2: ORACIÓN
INTRO
A pesar de su aparente simplicidad los actos representan y exteriorizan una Vida, una Verdad. Por ello realizarlos con sinceridad y fidelidad nos ayudarán a profundizar en esa Verdad que encarnan, y así poder volver a ella en momentos más difíciles.
2. Oración
Os proponemos que escribáis una oración que recoja como queréis vivir la oposición, preocupaciones, motivaciones, miedos, necesidades, anhelos… Lo que queráis decirle a Dios, para rezarla siempre que la necesitéis: al empezar el día, antes de dormir, en los momentos buenos o en los malos. Mientras la hacéis proponemos temporalmente esta:
Gracias Señor por este nuevo día Gracias por el privilegio de hacer lo que deseo Te pido fuerza para superar las dificultades Inteligencia para sacar el mayor provecho Humildad para no desistir ante el fracaso Paciencia para recoger los frutos en su momento Pero sobre todo dame un corazón que sepa discernir lo que quieres de mí cada día Sabes Señor que he elegido este camino para servirte mejor a Ti y a mis hermanos. Toma todo mi esfuerzo, trabajo, y sufrimiento para aliviar una parte del suyo. María, Madre, sé que me cuidas como cuidaste a tu Hijo Enséñame a estudiar, a sentir, a amar como lo haría Jesús Enséñame a vivir con toda el alma.
Tema 1: ACTOS
SEMANA 3: OFRECIMIENTO DEL ESTUDIO
INTRO
El primer mes prestaremos atención a una serie de prácticas o actos muy concretos. A pesar de su aparente simplicidad los actos exteriorizan una Vida, una Verdad y por tanto nunca son más importantes. Pero realizándolos con sinceridad y fidelidad nos ayudarán a profundidad en esa Verdad que encarnan, así como volver a ella en momentos más difíciles.
3. Ofrecimiento del estudio
Aunque realmente más que un acto concreto el ofrecimiento del estudio es una actitud o entrega continua, Octubre, que hoy termina, es una gran ocasión para tratarlo como vamos a ver.
Durante la oposición sabemos y aceptamos renunciar a hacer muchas cosas, incluso las mas importantes para nosotros (pasar tiempo con la familia, novi@, amigos, voluntariado, aficiones…).
Sin embargo, no somos conscientes del poder que tenemos “solo” estudiando. Ni hace falta serlo. Porque lo único necesario es confiar y ser conscientes del poder y la promesa de Dios: el poder de con 5 panes y dos peces (nuestro estudio) dar de comer a una multitud (y aun sobró); la promesa de que quién le de 1 recibirá 100.
Octubre es realmente propicio para hablar del ofrecimiento porque es el Mes de las misiones, que comienza el 1 con la festividad de Santa Teresa de Lisiuex. Esta santa, que murió a los 24 años, fue proclamada en 1925 patrona de las misiones ¡siendo monja de clausura! En 1997 San Juan Pablo II la proclamó Doctora de la Iglesia.
Parece una enorme contradicción que una monja de clausura sea patrona de las misiones. Pero esta frase suya resume y explica el porqué:
“Mi vocación es el amor. En el corazón de la Iglesia, mi Madre, yo seré el amor, así seré todo”
Podemos aprender muchísimo de esta santa y sentirnos muy identificados. Le pedimos que nos enseñe a estudiar con amor, y a ser conscientes de nuestros 5 panes y dos peces, que en el fondo es lo que decía San Ignacio de Loyola «Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo que en realidad todo depende de Dios».
Tema 2 – Finalidad última
TEMA 2: FINALIDAD ÚLTIMA
SEMANA 4: LUZ DEL MUNDO
INTRO
La decisión de opositar va unida a la pregunta ¿por qué quiero opositar? Todos nosotros antes de comenzar este camino, nos preguntamos cuáles eran los motivos por los que queríamos esta opción profesional y no otra.
Pueden ser muchas y variadas las respuestas, siendo algunas de ellas: para tener un trabajo y un sueldo estables, buen horario de trabajo y más tiempo libre, un determinado estatus social…
Y desde un punto de vista más personal: porque quiero colaborar a que haya un mundo más justo, educar, salvar vidas, contribuir en el correcto funcionamiento administrativo y económico de mi país…
Sin embargo, todas estas finalidades por muy legítimas que sean se nos acabarían quedando vacías, si como católicos no vamos un poco más allá. Por eso, durante las próximas 4 semanas vamos a profundizar en la finalidad última que sustenta esta decisión personal de apostar por una oposición.
1. Luz del mundo
“Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para taparla con una vasija de barro; sino que se pone sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille de tal modo vuestra luz delante de los hombres que, al ver vuestras buenas obras, den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.” (Mt 5, 14-16)
Durante esta primera semana tomaremos conciencia de que nuestra verdadera meta no es aprobar la oposición para nuestra propia satisfacción y la de quienes nos rodean. Tenemos un objetivo concreto, ser Luz, ser la LUZ que Cristo quiere llevar al mundo desde la oposición que hayamos elegido. Querer ser Juez, Economista, Médico, Notario, Profesor…para ser instrumento VIVO de Dios entre los hombres, y renovar este compromiso profundo cada mañana antes de empezar el estudio.
TEMA 2: FINALIDAD ÚLTIMA
SEMANA 5: COMO CARICIA DE DIOS
INTRO
La decisión de opositar va unida a la pregunta ¿por qué quiero opositar? Todos nosotros antes de comenzar este camino, nos preguntamos cuáles eran los motivos por los que queríamos esta opción profesional y no otra.
Pueden ser muchas y variadas las respuestas, siendo algunas de ellas: para tener un trabajo y un sueldo estables, buen horario de trabajo y más tiempo libre, un determinado estatus social…
Y desde un punto de vista más personal: porque quiero colaborar a que haya un mundo más justo, educar, salvar vidas, contribuir en el correcto funcionamiento administrativo y económico de mi país…
Sin embargo, todas estas finalidades por muy legítimas que sean se nos acabarían quedando vacías, si como católicos no vamos un poco más allá. Por eso, durante las próximas 4 semanas vamos a profundizar en la finalidad última que sustenta esta decisión personal de apostar por una oposición.
2. Como caricia de Dios
«La Iglesia es la caricia de Dios en el mundo» afirma San Juan Pablo II.
No podemos dejar pasar este mes sin mencionar que el día 9 de noviembre se conmemoró la caída del Muro de Berlín, en la que nuestro Papa de los Jóvenes y nuestro querido Santo medió en gran medida.
Al igual que SJP II, nosotros opositores, a quienes el Señor también nos llama a la Santidad, tenemos una enorme labor, desde el pequeño habitáculo de nuestro cuarto o desde aquel lugar de la biblioteca.
No son necesarias grandes acciones para personificar esa caricia de Dios en el mundo, para imitar a otros modelos de santidad. Nos basta ser fieles en lo poco: «El que es fiel en lo poco también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto«. (Lc 16, 10-11). Ese poco en lo que se nos pide fidelidad es en el estudio diario, en la renuncia a la inmediatez que nuestro entorno nos demanda, en la paciencia y en la entrega callada de cada hora amando esta etapa de nuestra vida.
El momento que atravesamos requiere de un GRAN SÍ al Señor, que ponga en pie de guerra el regalo que es nuestra juventud: «Aquel corazón joven movido por la gracia de Dios, siente un deseo de más generosidad, de más entrega, de más amor. Un «más» que es propio de la juventud; porque un corazón enamorado no calcula, no regatea, quiere darse sin medida.» (SJP II 18-V-88).
Que con María, cada día de estudio se convierta en una oportunidad para decir SÍ, y que el Espíritu Santo nos permita alcanzar esta meta de ser reflejo y caricia de Dios en el mundo.
TEMA 2: FINALIDAD ÚLTIMA
SEMANA 6: DIOS LO SPUSO A PRUEBA
INTRO
La decisión de opositar va unida a la pregunta ¿por qué quiero opositar? Todos nosotros antes de comenzar este camino, nos preguntamos cuáles eran los motivos por los que queríamos esta opción profesional y no otra.
Pueden ser muchas y variadas las respuestas, siendo algunas de ellas: para tener un trabajo y un sueldo estables, buen horario de trabajo y más tiempo libre, un determinado estatus social…
Y desde un punto de vista más personal: porque quiero colaborar a que haya un mundo más justo, educar, salvar vidas, contribuir en el correcto funcionamiento administrativo y económico de mi país…
Sin embargo, todas estas finalidades por muy legítimas que sean se nos acabarían quedando vacías, si como católicos no vamos un poco más allá. Por eso, durante las próximas 4 semanas vamos a profundizar en la finalidad última que sustenta esta decisión personal de apostar por una oposición.
4. ¿Usar o Servir?
Terminamos un mes en el que hemos tratado distintos prismas del tema «finalidad última» de la oposición. Y no podemos ponerle punto y final sin dedicar una semana a la finalidad última por excelencia: el servicio.
«El ser humano no sólo debería pensar qué quiere, sino más bien preguntarse para qué es bueno y qué puede aportar. Entonces comprendería que la realización no reside en la comodidad, en la facilidad y en el dejarse llevar, sino en aceptar los retos, en el camino duro. […] Sólo la persona que se «expone al fuego», que reconoce en sí una llamada, una vocación, una idea que satisfacer, que asume una misión para el conjunto, llegará a realizarse. […] no nos enriquece el tomar el camino cómodo, sino el dar.» (J. Ratzinger, Dios y mundo).
Esta vocación a la función pública no tiene más fundamento que el servicio al interés general, a la sociedad en su conjunto. Sólo hay dos maneras posibles de relacionarse con las distintas realidades que podamos encontrarnos en el ejercicio de la profesión: usarlas o ponernos a su servicio. Esto es, ponerme en el centro u olvidarme de mí mismo. Y este servicio y olvido de mí mismo pasa por el desprendimiento de cualquier posición social o estatus adquirido; pasa por no olvidar la condición de Hijo de Dios de cualquier persona que tenga en frente.
Si Cristo, siendo Dios, se desprendió de su rango, y pasó por uno de tantos, sometiéndose incluso a una muerte de cruz, ¿qué me avalará para creerme más que otras personas por tener un determinado puesto de trabajo?, ¿qué me frenará para vivir arrodillado ante el prójimo?
TEMA 2: FINALIDAD ÚLTIMA
SEMANA 7: USAR O SERVIR
INTRO
La decisión de opositar va unida a la pregunta ¿por qué quiero opositar? Todos nosotros antes de comenzar este camino, nos preguntamos cuáles eran los motivos por los que queríamos esta opción profesional y no otra.
Pueden ser muchas y variadas las respuestas, siendo algunas de ellas: para tener un trabajo y un sueldo estables, buen horario de trabajo y más tiempo libre, un determinado estatus social…
Y desde un punto de vista más personal: porque quiero colaborar a que haya un mundo más justo, educar, salvar vidas, contribuir en el correcto funcionamiento administrativo y económico de mi país…
Sin embargo, todas estas finalidades por muy legítimas que sean se nos acabarían quedando vacías, si como católicos no vamos un poco más allá. Por eso, durante las próximas 4 semanas vamos a profundizar en la finalidad última que sustenta esta decisión personal de apostar por una oposición.
4. ¿Usar o Servir?
Terminamos un mes en el que hemos tratado distintos prismas del tema «finalidad última» de la oposición. Y no podemos ponerle punto y final sin dedicar una semana a la finalidad última por excelencia: el servicio.
«El ser humano no sólo debería pensar qué quiere, sino más bien preguntarse para qué es bueno y qué puede aportar. Entonces comprendería que la realización no reside en la comodidad, en la facilidad y en el dejarse llevar, sino en aceptar los retos, en el camino duro. […] Sólo la persona que se «expone al fuego», que reconoce en sí una llamada, una vocación, una idea que satisfacer, que asume una misión para el conjunto, llegará a realizarse. […] no nos enriquece el tomar el camino cómodo, sino el dar.» (J. Ratzinger, Dios y mundo).
Esta vocación a la función pública no tiene más fundamento que el servicio al interés general, a la sociedad en su conjunto. Sólo hay dos maneras posibles de relacionarse con las distintas realidades que podamos encontrarnos en el ejercicio de la profesión: usarlas o ponernos a su servicio. Esto es, ponerme en el centro u olvidarme de mí mismo. Y este servicio y olvido de mí mismo pasa por el desprendimiento de cualquier posición social o estatus adquirido; pasa por no olvidar la condición de Hijo de Dios de cualquier persona que tenga en frente.
Si Cristo, siendo Dios, se desprendió de su rango, y pasó por uno de tantos, sometiéndose incluso a una muerte de cruz, ¿qué me avalará para creerme más que otras personas por tener un determinado puesto de trabajo?, ¿qué me frenará para vivir arrodillado ante el prójimo?
Tema 3 – Privilegio
TEMA 3: PRIVILEGIO
SEMANA 8: HACER EQUIPO CON JESÚS
INTRO
Este mes de diciembre nos centraremos en tomar conciencia del privilegio que supone poder dedicarse en cuerpo y alma a lo que libremente hemos elegido como lo mejor para nosotros.
1. Hacer equipo con Jesús
En la oposición hay millones de altibajos: días en los que te ves sacando el número 1 y otros muchos en los que aprobar parece algo inalcanzable, días de euforia y días que crees que esto no es lo tuyo. La mayor fuente de agobio sin duda es pensar que todo depende de nuestro trabajo y esfuerzo. Cuando pensamos esto y nos acecha la incertidumbre hay que frenar y contar con Cristo, ya que por muchos proyectos e ilusiones que tengamos, ¡no todo depende de nosotros! Por eso nos dice: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré”. Si hacemos equipo con Él, ¡nos aliviará! Cada una de las innumerables horas de estudio son un privilegio, una escuela de vida y de santidad, pues constantemente recordamos y ponemos en práctica que por nosotros mismos no podemos nada, pero con Él podemos todo. Descubrimos como vivir con los pies en la tierra, pero con la mirada en el cielo. Descubrimos que necesitamos opositar los dos juntos, y si está en el plan de Dios, ¡también aprobar! Que la oposición no sea algo solo nuestro y hagamos un equipo con Jesús. Él es el mejor compañero porque hace posible todo lo que para nosotros es imposible. ¡Que privilegio saber que estas en mi equipo y cuentas conmigo para el Tuyo! Confiando en Jesús no solo se vive sin agobio, sino que permite vivir en acción de gracias. Y en sus Manos, nada se desperdicia.
TEMA 3: PRIVILEGIO
Semana 9: soñar a lo grande
INTRO
Este mes de diciembre nos centraremos en tomar conciencia del privilegio que supone poder dedicarse en cuerpo y alma a lo que libremente hemos elegido como lo mejor para nosotros.
2. Sueña a lo grande
¡Que privilegio es luchar cada día por conseguir nuestro sueño! Ciertamente hay que soñar y con cosas grandes. Nuestro estudio no sueña solo con aprobar sino con algo más. No hay sueño más grande que tener deseos de santidad. Porque, como afirma Charles Peguy, «al final de cuentas la vida tiene una sola tragedia: no haber sido santos«
A lo mejor nos podemos preguntar si realmente a Dios le importa nuestro estudio, ¡con lo insignificante e “inútil” que parece solo estudiar y cantar temas semana si, semana también! Pues sí que le importa y mucho.
Nuestras horas de estudio son una ofrenda grata a Dios y podemos conmover Su Corazón con nuestro trabajo bien hecho, con amor de hijo. Recordemos el pasaje del Evangelio de la pobre viuda que da de limosna lo que necesita para vivir y así conmueve el Corazón de Jesús a pesar de haber dado “poco” comparado con los ricos que dan lo que les sobra. Dios no se fija en la cantidad, se fija en el amor.
Del mismo modo tenemos que ofrecerle lo que ocupa nuestras horas mientras somos opositores. Ahí hay mucha santidad. Es más, es nuestro camino de santidad. No se trata de estar rezando mientras deberíamos estar estudiando, sino de orar con las obras.
Podemos pedirle en este Adviento a San José que nos dé la capacidad de soñar, de arriesgar y de afrontar las dificultades para realizar los sueños, ya que como dice el Papa Francisco cuando soñamos grandes cosas, cosas bellas nos acercamos al sueño de Dios, a lo que Dios sueña para nosotros.
TEMA 3: PRIVILEGIO
SEMANA 10: vivir el momento presente
INTRO
Este mes de diciembre nos centraremos en tomar conciencia del privilegio que supone poder dedicarse en cuerpo y alma a lo que libremente hemos elegido como lo mejor para nosotros.
3. Vivir el momento presente
En la vida del opositor casi todos los días son iguales y no ocurren grandes cosas, lo que puede hacer que se convierta en una vida monótona y rutinaria. Pero todo cambia cuando metemos a Jesús en lo que estamos haciendo y cuando descubrimos su amor en las pequeñas cosas. Entonces nos damos cuenta de que Él transforma cada detalle en algo grande. A veces podemos estar esperando algo tan extraordinario de Dios, que nos perdamos todo lo que Él realiza en nuestras vidas y nos impida vivir el momento presente. Pero Él quiere llenarnos cada minuto y debemos estar atentos para descubrirlo siempre. Esto cambia nuestra mirada y nuestra forma de actuar, nos permite descubrir a Cristo en nuestro día a día, y disfrutar de cada una de las cosas que nos regala. Solo así podremos llenar nuestra vida de gestos que nos lleven a darnos a los demás. Debemos aprender a mirar nuestra vida con los ojos de Dios haciéndolo todo por amor. Así no habrá nada pequeño. Como dice Santa Teresa de Calcuta, “lo importante no es el número de acciones que hacemos, sino la intensidad del amor que ponemos en cada acción”. Podemos aprender cómo vivir esta intensidad en el amor con el cardenal Francisco Xavier Nguyen Van Thuan, que desde su cautiverio en Vietnam se preguntaba “¿Cómo llegar a esta intensidad de amor en el momento presente? Pienso que debo vivir cada día, cada minuto, como el último de mi vida. Dejar todo lo que es accesorio y concentrarme solo en lo esencial. Cada palabra, cada gesto, cada decisión es la cosa más bella de mi vida, reservo para todos mi amor, mi sonrisa; tengo miedo de perder un segundo viviendo sin sentido…”
TEMA 3: PRIVILEGIO
SEMANA 10: Santificarnos en la oposición
INTRO
Este mes de diciembre nos centraremos en tomar conciencia del privilegio que supone poder dedicarse en cuerpo y alma a lo que libremente hemos elegido como lo mejor para nosotros.
1. Hacer equipo con Jesús
En la oposición hay millones de altibajos: días en los que te ves sacando el número 1 y otros muchos en los que aprobar parece algo inalcanzable, días de euforia y días que crees que esto no es lo tuyo. La mayor fuente de agobio sin duda es pensar que todo depende de nuestro trabajo y esfuerzo. Cuando pensamos esto y nos acecha la incertidumbre hay que frenar y contar con Cristo, ya que por muchos proyectos e ilusiones que tengamos, ¡no todo depende de nosotros! Por eso nos dice: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré”. Si hacemos equipo con Él, ¡nos aliviará! Cada una de las innumerables horas de estudio son un privilegio, una escuela de vida y de santidad, pues constantemente recordamos y ponemos en práctica que por nosotros mismos no podemos nada, pero con Él podemos todo. Descubrimos como vivir con los pies en la tierra, pero con la mirada en el cielo. Descubrimos que necesitamos opositar los dos juntos, y si está en el plan de Dios, ¡también aprobar! Que la oposición no sea algo solo nuestro y hagamos un equipo con Jesús. Él es el mejor compañero porque hace posible todo lo que para nosotros es imposible. ¡Que privilegio saber que estas en mi equipo y cuentas conmigo para el Tuyo! Confiando en Jesús no solo se vive sin agobio, sino que permite vivir en acción de gracias. Y en sus Manos, nada se desperdicia.
Tema 4 – Descanso
tema 4: descanso
SEMANA 11: VENID A MI
1. Venid a mí
“Venid a mí los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré; cargad con mi yugo y aprended de Mí, que soy manso y humilde de Corazón, y encontrareis vuestro descanso” (Mt 11, 28-30).
La época de oposición tiene momentos de agotamiento físico, psicológico y emocional. Es difícil que nos cunda el descanso. Es curioso, pues si bien preparadores y academias dedican tiempo y recursos a enseñarnos como debe ser aprovechado cada instante de nuestro estudio, no dedican ni una cuarta parte a cómo utilizar el descanso. A ello se suma que durante esta etapa el descanso suele asociarse a un extraño remordimiento.
Debemos saber que un buen descanso es esencial para ser productivos y lo más importante para seguir viviendo una vida en Cristo durante la oposición. La oposición es una gran época para entender el significado de descansar en Dios.
Descansar puede parecer fácil, pero requiere confianza sobrenatural, ya que por nuestra debilidad humana, tenemos tendencia a inquietarnos, y buscar seguridades inmediatas en vez de confiar. La ansiedad quita de nuestra mente el gozo y la confianza en el Señor. Debemos pasar tiempo con Dios para aprender a confiar en Él y encomendarle nuestro camino. Y entonces descansar y deleitarnos realmente en Él.
Por increíble que parezca (hasta que no se experimenta no se comprende), el Señor es el mejor descanso. Saber que hay un Dios que nos busca, que se ha hecho hombre, que da la vida por nosotros, que se hace solidario (en el más propio sentido jurídico del término: carga por igual) con nosotros (el texto dice “mi yugo”, es decir, que Él carga con nuestra carga haciéndola suya), y se nos pone a disposición en los sacramentos y por el Espíritu Santo pidiéndonos que descansemos en Él….debe ser un motivo de gozo y un auténtico descanso en nuestra oposición. Un Dios que se nos muestra a Corazón abierto y nos dice que vayamos a Él a descansar…
Ir al Señor cansados es mejor que ir descasados, pues al presentarse frente a frente con Él con nuestro cansancio, nos acogerá por el Espíritu y nos uniremos más fácilmente a Él. Si descubrimos a ése Dios, a ese Corazón…y nos atrevemos a descansar en Él, lo haremos con frecuencia y descubriremos no solo como cambia nuestra oposición, sino toda nuestra vida.
Esperar con paciencia que el Señor actúe es una de las pruebas más difíciles de la madurez espiritual. A veces queremos desesperadamente darle a Dios un cronograma, pero el descanso inquebrantable se encuentra solo en su agenda. Sólo él conoce cuando su respuesta a nuestra oración producirá el máximo beneficio.
(Isaías 30:15) Porque así dijo Jehová al Señor: en descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Nuestra fortaleza está en descansar en el Señor, cuando nuestro corazón está tranquilo es cuando mejor podemos escucharle.
Dedica unos minutos de tu día a descansar en la confianza que tienes en el Señor, si Él es tu padre y te quiere ¿Qué hay que temer?
tema 4: descanso
SEMANA 12: descansad en mi
2. Descansad en Tí
“Venid a mí los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré; cargad con mi yugo y aprended de Mí, que soy manso y humilde de Corazón, y encontrareis vuestro descanso” (Mt 11, 28-30)
Venid a mí los que estáis cansados y agobiados II: «cuando descansar en tí me parece arriesgado soy tonto».
Como vimos la semana pasada el Señor es el mejor descanso, pero abandonarnos a Él es una de las batallas más difíciles de la vida espiritual.
¿Cómo lograr la difícil tarea de confiar a Dios nuestro descanso y de ahí pasar a confiar en Él en todos los aspectos de mi vida ?
El primer paso para ello es la intensificación del trato diario. Dedicándole unas palabras de cariño antes de empezar a estudiar, ofreciéndole nuestro trabajo cada día. Lo cual nos llevará a desempeñar nuestras tareas con mayor esfuerzo, pues nadie quiere ofrecerle al Señor un trabajo mal hecho. En el ofrecimiento y la comunicación encontraremos serenidad.
Fruto del trato surge la confianza, cuanto más cercano nos sea el Señor, mayor es la confianza que depositamos en Él.
Y esa confianza hace posible el descanso y el deleite en el Señor. No hay descanso que descanse si no es en el Señor.
Como dice la canción de Hakuna » Soy tonto»: «cuando quiero controlar mi vida y mi futuro, cuando me pongo nervioso porque no sé bien que va a pasar… Cuando descansar en Tí me parece arriesgado, soy tonto». Eso ocurre cuando la ansiedad quita de nuestra mente la confianza en el Padre, debemos pasar tiempo con Dios para aprender a confiar en Él y encomendarle nuestro camino.
Cristo pasó gran parte de su vida trabajando, el trabajo es elemento esencial en el cristiano, es uno de los caminos que lleva al Padre. Pidamos para saber aprovechar este trabajo en la oposición para nuestro crecimiento espiritual.
Recomendación:
Capitulo 4 Santos de Copas “La dimensión kenótica del cristianismo”.
Charla de Don Josepe “Vivir soltando”
tema 4: descanso
SEMANA 13: descanso de la noche
3. Descanso de la noche
Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. (Mateo 6:6)
La noche y el tiempo que la precede es un momento de descanso diario y de encuentro con el Señor. No hay que aguardar al final de la semana para encontrar descanso. Sólo porque durante la noche no parezca que hacemos cosas
extraordinarias no significa que no tenga un valor esencial:
– La noche es un tiempo de silencio, el silencio sirve para dar paso a Dios. Es dar luz verde para que Él se haga presente. Este silencio es la muestra de nuestra apertura, abiertos y acogedores a Él. Con todas las tecnologías este rato de dedicación ha ido desapareciendo de nuestras vidas.
– Planteémonos recuperar una parte que seguro la mayoría le dedicábamos de niño, lejos de móviles y tablets.
Además la importancia de la noche radica en el sueño, pues el sueño es también trabajador, un aliado del trabajo diario.
tema 4: descanso
SEMANA 13: santos de copas
4. Santos de Copas
Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. (Mateo 6:6)
El modo de vivir del Santo de Copas es escandalosamente alegre. Nuestra continua alegría debe extrañar a los demás hasta resultarles escandalosa. Esa alegría brota de la intimidad de un cristiano en paz con Dios.
La paz que vive el cristiano no es la que te da tener tu futuro amarrado , sacarse la oposición y tener un seguro de vida. Sino de tener la conciencia segura de que hay Alguien que te ama sobre todas las cosas. De esta paz surge la alegría escandalosa.
Nosotros, los que estudiamos, hemos aprendido a apreciar las cosas pequeñas: una cerveza en una terraza al sol, una ducha más larga de lo normal, una sobremesa, un atardecer… Y es que en los pequeños placeres de lo ordinario también podemos glorificar a Dios.
Exprimamos esa «magnificación» que experimentan nuestros sentidos y nuestra alma al vivir con tanta intensidad los días de descanso.
En un mundo en el que el umbral del impresionismo y la ilusión están tan altos, que haya gente joven que aprecie las cosas pequeñas es un regalo, un regalo que se nos ha brindado a nosotros con la experiencia del estudio y que si lo sabemos apreciar durará para siempre.
Aprovechemos nuestra circunstancia y estado de opositor para vivir con toda el alma ese día de la manera más santa posible. ¡Que sepamos mostrárselo a los demás y que se note que ahí está Cristo.
Tema 4: Descanso
SEMANA 14: La naturaleza
5. La Naturaleza
Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,
La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? (Salmo 8)
La “clausura” que conlleva la vida del opositor, unida a su escasez de tiempo para todo lo que no sea estudiar, puede hacer especialmente apreciables los momentos de contacto con la naturaleza que por ser pocos y escasos pueden ser mucho más apreciados.
En su famoso libro de los Ejercicios Espirituales, San Ignacio, señala la consideración de la naturaleza “mirar cómo Dios habita en las criaturas, en los elementos dando ser, en las plantas vejetando, en los animales sensando. (…) usar de claridad o de temporales cómmodos, así como en el verano de frescura, y en el hibierno de sol o calor, en quanto el ánima piensa o coniecta que la puede ayudar, para se gozar en su Criador y Redemptor”. Descubrir a Dios en todas las cosas en definitiva.
La escasez de los tiempos, puede hacer apreciar más esos pequeños momentos, en los que se disfruta un atardecer, se aprecia un amanecer, se goza de la sombrita o el frescor mañanero del verano, de la temperatura moderada de la primavera,
del olor de las plantas en un espacio bien vegetado (del que se disfruta poco, pues se sale poco de la ciudad, y por tanto se aprecia más), de ciertos vientos que son como un abrazo del Creador, del efecto de los rayos del sol que son como una caricia de Dios (especialmente cuando calienta en “solecito” de invierno), de la sensación de plenitud que se tiene al bañarse (especialmente en aguas naturales, como son las de ríos o mar).
Miguel Delibes lo expresa así: “Salir del campo a las seis de la mañana en un día de agosto no puede compararse con nada. Huelen los pinos y parece que uno estuviera estrenando el mundo. Tal como si uno fuera Dios”.
Vivir éstos instantes en el Espíritu, nos abre un espacio de libertad y contemplación de la grandeza y la bondad de Dios y pueden ser una oportunidad muy propicia para disfrutar su compañía, gozar su presencia en nuestras vidas, sentirnos por Él amados, recuperar fuerzas para la oposición y así, con Él, siempre y en todo (naturaleza y estudio), amarle y servirle.
Tema 5 – La oración
Tema 4: oración
Texto 1: Maternidad espiritual
1. Necesidad, descanso, silencio
No hay cristiano sin oración. Es imposible conocer, seguir, imitar, enamorarnos de Cristo, y sobre todo descubrir cómo me ama El sin oración. Si para todo cristiano la oración es necesaria, en nuestro caso es ineludible. Cansado y agobiado, necesitado de ayuda, el opositor recurre frecuentemente a Dios para ponerse en sus manos y recibir su consuelo. El corazón del hombre necesita ser confortado por el Corazón de Dios, y como dice Jesús en el Evangelio, necesitamos orar para no caer en la tentación, tan mordaz en la oposición.
Brevemente se puede resumir que es Orar con San Teresa de Jesús: “tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quién sabemos nos ama”.
Los mayores obstáculos para la oración son la falta material de tiempo, pero sobre todo el cansancio tras la dura jornada de estudio. La clave para superarlos está en vivirla como una ocasión de descanso, descubrir los silencios, como ya dijimos el mes pasado, y sobretodo darle más importancia a la vida de oración.
Podemos pensar que es mejor dejar la oración para cuando tengamos más tiempo, como el día de descanso. Pero como enseña el Evangelio claramente, El Reino de Dios, que está en nuestro interior, se parece a un grano de mostaza, que crece poco a poco, cada día, sin que nos demos cuenta.
Sin la oración constante el Reino no puede crecer en nosotros, Dios, Cristo y el Espíritu Santo no tienen templo donde habitar, y no podemos ser Reino para los demás. La clave es que la oración pase a formar parte de esas pocas necesidades vitales que hacemos cada día por muy poco tiempo que tengamos (comida, el sueño, un mínimo de descanso con actividades de ocio, amistades).
La oración no es cuestión de tiempo, es deseo sincero y predisposición. Un cuarto de hora bien hecho, veinte minutos, media hora, o como mucho tres cuartos de hora darán un fruto incalculable y ¿qué es eso comparado con las horas de televisión, de internet o de teléfono que (no nos engañemos) siguen existiendo en la oposición? Poco, realmente poco. La clave está en luchar por darle importancia, no en tener mucho tiempo.
Este mes daremos algunas claves sobre qué es orar, cómo orar y descubriremos que en realidad los opositores lo tenemos más fácil de lo que parece para orar de verdad.
Tema 4: oración
semana 16: Qué es orar
2. Qué es orar
Quizá pensemos que no sabemos orar, pero ¡claro que sabemos! Orar es lo más normal, la actitud espontanea, natural y primera del hombre, que surge y se realiza sin necesidad de aprender. No es que todos sepamos orar, es que todos vivimos para orar. Orar es el respirar del alma, lo que nos mantiene sanos. Lo que mantiene al hombre como hombre.
Estar con Alguien que está de mi parte. Hablar de oración no es hablar de estrategias ni de métodos. Lo único necesario para orar es que nuestro corazón tome conciencia de que esta con Alguien a quien puede entregarse y con quien puede relajarse. Orar es ponerme en la presencia de Alguien que está de mi parte y me mira sin dañarse. Orar es relajar el corazón y bajar la guardia, es estar con Alguien y saberme en casa.
Dificilmente puede orar quien tiene la idea de un Dios que acusa por todo, que está constantemente rindiendo cuentas, un juez estricto y amenazante. La oración exige que no haya miedos, ni recelos.
Estar con Alguien que sé que me ama. San Teresa de Jesús decía que Orar es “tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama”. No con que siento que me ama. Orar no es cuestión de sentir, sino que se trata de una convicción del alma, de un saberse inmerso en una realidad que es así. Orar no tiene por qué ser hablar con Dios sino que es estar con Dios.
Estar con Alguien con quien no me importa perder el pudor. Solo puede orar la persona púdica, la persona que es consciente y vive su intimidad, donde descubro mis miedos, complejos, resentimientos, sueños que me ilusionan, experiencias maravillosas… Orar es gritarle a Dios lo más hondo de mí, sin miedo a que Él vea mi vida más íntima porque sé que no me va a hacer daño.
Estar con Alguien que me sana. Podemos penar que meternos en nuestro interior es “rayarnos”, pero la diferencia es abismal. Por ejemplo a la hora de discernir la voluntad de Dios respecto a algún asunto:
– Rayarse es:
Valorar pros y contras de una opción y otra.
Acabar con la cabeza cansada.
Dar vueltas a un asunto sin dirigirme a nadie fuera de mi mismo.
Trazar los caminos posibles para elegir el más adecuado.
Ir a donde no se por caminos que se.
– Orar es:
Ser capaz de intuir la fuerza del deseo de Cristo.
Conservar la paz.
Estar a la escucha.
Apartar todo trazado personal para recibir, dejándose sorprender.
Saber que a donde no sabe, se va por donde no se sabe.
Si queremos orar y no logramos sintonizar y estar a gusto, empecemos sencillamente por DESEARLO CON TODA EL ALMA.
Tema 6 – Especial Cuaresma
tema 6: especial cuaresma
Semana 17: cuarenta
1. Cuarentena
Desde que enviamos el último texto de Febrero, el mundo ya no es (¿ni será?) el que era. Es imposible dimensionar la envergadura de las consecuencias (en orden de importancia) humanas, sociales, económicas, políticas, etc. Pero no es lugar este para hacer conjeturas o comentarios al respecto.
Aparentemente los opositores somos (junto con las monjas y monjes de clausura) los que menos notamos la cuarentena, pues la llevamos practicando desde que empezamos la oposición, nuestra rutina apenas ha cambiado estos días, y continuaremos “en cuarentena” cuando esto acabe. Y si bien aparentemente la rutina de nuestros amigos se parece en estas circunstancias a la nuestra, como bien reza el dicho “las apariencias engañan”.
Engañan porque, a diferencia de todos los demás, nosotros estamos así (como las monjas de clausura) libremente, y esa libertad lo cambia todo. Como dice Víctor Frank en El hombre en busca de sentido “El hombre es el ser que siempre decide lo que es. Es el ser que inventó las cámaras de gas, pero también es el ser que entró en ellas con paso firme y musitando una oración”. En los momentos difíciles, de pereza, de falta de fuerzas, recordemos que siempre somos libres para decidir porque y como opositamos.
Y engañan porque es imposible que no nos haya afectado esta situación, ya sea porque nos han cambiado los planes de convocatoria, por estar nosotros, algún familiar o amigo cercano o un conocido enfermo, o simplemente por compasión ante tanto dolor. Cuantas personas encerradas solas en sus casas, sufriendo en soledad en la UCI, sin que sus familiares puedan visitarles, sin poder despedirse ni darse un último beso.
Tanta impotencia. Tantas dudas. Pero como dice Santo Tomás “la duda es el motor de la Fe”, y como dice San Pablo a los Romanos “donde abundo el pecado, sobreabundo la Gracia”.
Aparentemente nosotros no podemos hacer prácticamente nada, solo seguir estudiando. Pero las apariencias engañan. No somos cristianos si no dedicamos tiempo y corazón a los que sufren. Compasión, que significa padecer con, meterte en la vida del otro.
Por eso os proponemos que estos días acompañemos tanta soledad y sufrimiento con muchas horas de estudio de soledad “habitada”. Y es “habitada” porque nuestra soledad es libre, ofrecida, encendida, abierta a Dios, libremente abierta a la Gracia y acción de Dios en nosotros y en los demás a través de nosotros. Por eso somos incandescentes veladores.
Metámonos con nuestra soledad habitada en la soledad de los que sufren y Dios y la Virgen se encargaran de convertir esa oscuridad y miedo en luz y consuelo.
tema 6: especial cuaresma
Semana 18: Cuaresma
2. Cuaresma
Desde HKN Opositores ofrecemos unas sugerencias para vivir la Cuaresma, para que ninguna de las Virtudes que la Iglesia nos invita a vivir en estos días resulte vacía de contenido por nuestro peculiar modus vivendi, junto con unos videos de Don Josepe que pueden ayudar.
AYUNO: No solo existe la posibilidad de ayunar del alimento, también de quejas, de mal humor, de compararme con otros, de angustiarme por la incertidumbre del futuro, del miedo a qué pasaría si no apruebo, de la falta de Confianza en Dios…
LIMOSNA: Por regla general, los opositores carecemos de ingresos y puede parecer que eso de la limosna no va con nosotros. Sin embargo, si entendemos la limosna en su sentido más finalista, cualquier acto que suponga una entrega es válido para “dar limosna”. De hecho, en nuestro caso, simplemente ofrecer desinteresadamente nuestro tiempo libre, vale más que dar dinero porque más escaso es el tiempo que el dinero en nuestras circunstancias. De ahí, que la limosna pueda consistir en acompañar a nuestros padres o abuelos, escuchar y ayudar a nuestros hermanos o a algún amigo o compañero de oposición, estar atentos a las necesidades de nuestro entorno para, incluso anticiparnos a lo que los demás puedan necesitar.
ORACIÓN: La clave de nuestra oposición es la Paz interior. Si todavía no lo habéis probado, no os hacéis una idea de los frutos que puede dar empezar el día con el Señor. Una vez sentados en nuestro escritorio, o en cualquier otro lugar cómodo de nuestra habitación, empezar con Él. Leer el Evangelio del día, por ejemplo, y dedicar unos minutos de silencio para ver qué quiere decirme el Señor ese día. Ofrecerle mi estudio. Pedirle el Espíritu Santo. Recrearme con él. Sólo unos minutos, pero con fidelidad y con la misma constancia que somos capaces de demostrar en el estudio.
ESPERANZA: Que sea también este un tiempo para cultivar la esperanza, para esforzarnos en no caer en la tentación de comernos la cabeza pensando en “¿qué pasará? o si seré o no capaz de aprobar”; para apartar de nuestra mente toda tiniebla o distracción que nos quite la alegría. Apostemos por Cristo teniendo la certeza de que cumple siempre Sus Promesas: “Recordad las maravillas que hizo el Señor” (Sal 104), “Cuando te invoqué me escuchaste, Señor” (Sal 137), “Dichoso el que camina en la voluntad del Señor” (Sal 118), “Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor” (Sal1).
DISTRACCIONES: las distracciones siempre están presentes en nuestra vida como una tentación constante. No solo en Cuaresma sino a lo largo de todos los años que opositamos. Cada día hacemos un esfuerzo grande por aprovechar el tiempo al máximo. En estas semanas, por las circunstancias especiales que vivimos, parece que el mundo nos ofrece una constante oportunidad para descentrarnos. Intentemos estar atentos y apostemos porque nuestro ritmo de estudio no cambie. La opción más valiente que tenemos de actuar ahora mismo es hacer de nuestro estudio una plegaria constante.
MURMURACIÓN: Valorar el Silencio. Promover el Silencio. El silencio interior y el silencio exterior. No contribuir a la dinámica desenfrenada de publicaciones constantes en redes sociales, de mensajes de whatsapp. No ser parte del tsunami informativo al que nos vemos abocados estos días. Ser valientes de romper el ritmo que se nos impone. Lograr frenar en seco para dedicarnos en cuerpo y alma a nuestro deber, para conectar más fácilmente con el Señor, que sólo habla al corazón en el Silencio.
También aprovechamos para dejar unos vídeos que pueden servir de complemento a estas claves de Cuaresma:
Sobre el sentido de la Cuaresma:
“Pasar del huevo al chuletón”
https://www.youtube.com/watch?v=FOer-gbVRN
Oración:
Capítulo 6 y 14 de Santos de Carne.
“Arrodillarse y Harrodillarse” https://www.youtube.com/watch?v=txm8e5MpSXk
“Discernimiento” https://www.youtube.com/watch?v=FKRgXo0mJeI&t=1771s
Ayuno:
Capítulo 8 Santos de Carne “Hasta para disfrutar de la orgía, el ayuno”.
https://www.youtube.com/watch?v=cIvxMxj06mA&list=PL7deMekMfqMNd5vGiB-9EPJylZvdwS2Vf&index=3
Limosna:
“Cuando la limosna compra al pobre” https://www.youtube.com/watch?v=pvhsoF7OmS8&t=2s
Capítulo 7 Santos de Carne. “Para qué vivo o la limosna”. https://www.youtube.com/watch?v=w_NlV2M0lR8&list=PL7deMekMfqMNd5vGiB-9EPJylZvdwS2Vf&index=9
Distracciones:
“Domina el tiempo o el tiempo te dominará a ti” https://www.youtube.com/watch?v=jgn5aUPYWlU&t=844s
Murmuración:
“La lengua y la vida” https://www.youtube.com/watch?v=skL-ZeShFsU&t=32s
Esperanza:
“Vivir de las promesas” https://www.youtube.com/watch?v=tcKBjlTpD8M
tema 6: especial cuaresma
Semana 19: Cuaresma II
3. Cuaresma II
Siendo sincero me gusta la Cuaresma. Primero porque es como una motivación, reto o prueba exterior que me sirve para cortar “todo lo que me hace pecar”, o sea, que no me acerca a Dios por nimio que sea, y que por mí mismo el resto del año soy incapaz, como cuando necesitas pagar un gimnasio “para obligarte” a hacer deporte porque eres incapaz de hacerlo por ti mismo. Segundo porque tampoco es tan larga, 40 días, de los que ya llevamos 8 y ni me he enterado. Tercero porque me recuerda tanto a opositar que es como si ya estuviese entrenado: mi limosna es mi estudio ofrecido, mi ayuno es todo a lo que renuncio cada semana, mi oración vuelve a ser mi estudio. Y por último porque me siento “más comprendido” por mis amigos y familia: “lo que intentáis vivir vosotros 40 días yo lo vivo todo el año”.
Pero pensando estos días en esta Cuaresma de 2021 me he dado cuenta de lo equivocado que estaba en mis dos primeros pensamientos: ni la Cuaresma es una prueba ni dura 40 días.
Muchas veces, sin ser del todo consciente de ello, he vivido la Cuaresma como una prueba que hay que superar si quería “ganarme” la Redención de mis pecados, como si Cristo solo iba a morir y resucitar por mí en la Pascua si he demostrado durante estos 40 días que me lo merezco. Es más, la Salvación la considero como un premio o recompensa que he conseguido yo con mi esfuerzo y sacrificios.
Y esto es totalmente opuesto al Cristianismo. Cristo ya ha muerto por mí, ya ha resucitado por mí y ya me ha salvado, sin que yo lo mereciera, sin que yo hiciese nada. Es de primero de catequesis pero confieso que muchas veces parece que vivo como si se me olvidará. Esto no significa que no haya que hacer nada, ni que me haya vuelto calvinista defendiendo una suerte de predestinación. Se trata de lo que dice San Agustín “Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti”. Aquí está la clave: por supuesto que tengo que actuar, pero yo no me salvo a mí mismo, es imposible, de lo imperfecto no puede salir lo perfecto. El que me salva es Dios.
La Cuaresma y sus tres prácticas principales (limosna, ayuno y oración) no buscan que yo me perfeccione, me haga mejor cristiano, y pueda salvarme. Son actos que no consisten en hacer, sino en dejarme hacer, prepararme para recibir lo que Dios me da en la Pascua.
El Cristianismo “solo” es dejarse hacer y dejarse transformar por Dios, no hacer. Es Dios haciendo santo al hombre a través de su Hijo y su Espíritu Santo. Como dice el Evangelio de hoy: pedid y se os dará, buscad y encontrareis, llamad y se os abrirá. En definitiva dejarse amar por Dios. Dejar que entre en mí un Amor infinito.
Y por eso he dicho que estaba equivocado al pensar que la Cuaresma solo dura 40 días. Lo que estoy descubriendo en este tiempo no quiero que termine con el Domingo de Ramos, sino que se quede conmigo para siempre. Porque cuando descubro a Dios, el camino no ha terminado sino que acaba de empezar. Porque como dice Benedicto XVI “el Cristianismo es un encuentro con una Persona que da un nuevo horizonte a la vida” (Deus caritas est). Vivir siempre en Cuaresma es reconocer que siempre necesito convertirme y dejarme poseer más y más por Él.
La semana que viene desarrollaré la similitud que guarda la Cuaresma con la oposición
Tema 7 – Llamado a ser Santo
Tema 7: llamada a ser santo
Semana 20: Maternidad espiritual
1. Maternidad Espiritual
Muchos santos a los largo de la historia han estado precedidos por madres también santas. Santa Mónica, madre de San Agustín; Santa Celia Guérin, madre de Santa Teresa de Lisieux (su padre Luis Martin también fue canonizado); Respecto a los padres de San Juan Pablo II, acaba de abrirse sus causas de canonizacion.
Esto manifiesta la figura maternal en su máxima expresión, porque ellas no se han limitado a ser madres carnales, sino que al mismo tiempo han sido madres espirituales. Han engendrado una vida para el mundo y, a la vez, han dado a luz hijos para la Vida Eterna.
El mismo Jesús parece distinguir entre esa maternidad carnal y espiritual, ampliando los vínculos consanguíneos a los lazos espirituales cuando entre el gentío una mujer grita: «Bendito el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron“. Pero Él dijo: “Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen” (Lc 11, 27-28).
María, madre de Jesús y de toda la Iglesia es el vivo ejemplo de esa maternidad plena. No solo le correspondió educar a Jesús (que aun siendo Dios, fue niño, joven y adulto) sino que se le encomendó iniciarlo en la vida de fe. El hecho de que Jesús fuese ya Dios mismo no quita mérito a María y al papel que desempeñó como madre carnal y espiritual.
El ejemplo de la Virgen María, como Madre del Sumo y Eterno Sacerdote que es Cristo, nos sirve de punto de partida para hablar de la «maternidad espiritual». Independientemente de la edad y del estado civil, todas las mujeres pueden convertirse en madres espirituales de un sacerdote.
Se trata de una vocación poco conocida y que tiene como depositaria fundamentalmente a la mujer. Consiste en acoger espiritualmente a un sacerdote y velar por su santidad con el mismo recelo con que lo haría una madre con su hijo.
A lo largo de la historia se ha reflejado esta vocación particular de la mujer. San Pío X lo confirma: «¡Cada vocación sacerdotal proviene del corazón Dios, pero pasa por el corazón de una madre!»
Y también lo demuestra San Agustín que se refirió a su madre diciendo: «Ella me dio a luz con la carne a esta vida temporal y con el corazón a la Vida Eterna».
Sta. Mónica sufrió mucho durante toda su vida, no solo por el fuerte carácter de su marido sino también por ser testigo de la mala vida de su hijo Agustín. Gracias a sus rezos constantes y confiados se obró el milagro y Agustín no solo se convirtió al cristianismo y cambio radicalmente su vida, sino que fue uno de los Santos más grandes de la Iglesia Católica.
Otro ejemplo llamativo de la maternidad espiritual es lo ocurrido en el pequeño pueblo de Lu en el Norte de Italia, del que surgieron 323 vocaciones a la vida consagrada (entre hombres y mujeres) gracias a la oración confiada de todas las madres de familia de ese pueblo, que se reunían todas las semanas para la adoración del Santísimo y para pedir por las vocaciones y la santidad de las mismas.
De todo esto, podemos sacar dos claras conclusiones:
La primera, la oportunidad que se nos presenta durante todos los años de oposición para cuidar especialmente de algún sacerdote con nombre y apellidos: el de nuestra Parroquia, nuestro director espiritual, algún amigo o familiar sacerdote… Ofrecer el estudio por él, preocuparnos por su santidad como si de la nuestra se tratase.
La segunda, ser conscientes de que de nuestra santidad depende la santidad de los que tenemos cerca. La Santidad se contagia exponencialmente de la misma manera que aquella frase que decía: «pon amor donde no hay amor, y recibirás amor».
Por todo ello, vamos a aportar fuerte por este reto de ser Santos y no pensemos nunca que es algo que solo le corresponde a » unos pocos» elegidos. La Santidad está al alcance de todos y empieza en nuestra mesa de estudio, en la sencillez del día a día.
Tema 7: llamada a ser santo
Semana 21: san agustín y santo tomás
2. San Agustín y Santo Tomás
San Agustín
“Reza como si todo dependiera de Dios, trabaja como si todo dependiera de ti”.
Consejos a la juventud del siglo IV
«Los jóvenes dedicados al estudio de la sabiduría se abstengan de todo lo venéreo, de los placeres de la mesa, del cuidado excesivo y superfluo ornato de su cuerpo, de la vana afición a los espectáculos, de la pesadez del sueño y la pigricia, de la emulación, murmuración, envidia, ambición de honra y mando, del inmoderado deseo de alabanza. Sepan que el amor al dinero es la ruina cierta de todas sus esperanzas. No sean ni flojos ni audaces para obrar. En las faltas de sus familiares no den lugar a la ira o la refrenen de modo que parezca vencida. A nadie aborrezcan. Anden alerta con las malas inclinaciones. Ni sean excesivos en la vindicación ni tacaños en perdonar. No castiguen a nadie sino para mejorarlo, ni usen la indulgencia cuando es ocasión de más ruina. Amen como familiares a todos los que viven bajo su potestad. Sirvan de modo que se avergüencen de ejercer dominio; dominen de modo que les deleite servirles. En los pecados ajenos no importunen a los que reciban mal la corrección. Eviten las enemistades con suma cautela, súfranlas con calma, termínenlas lo antes posible. En todo trato y conversación con los hombres aténganse al proverbio común: «No hagan a nadie lo que no quieren para sí». No busquen los cargos de la administración del Estado sino los perfectos. Y traten de perfeccionarse antes de llegar a la edad senatorial, o mejor, en la juventud. Y los que se dedican tarde a estas cosas no crean que no les conciernen estos preceptos, porque los guardarán mejor en la edad avanzada. En toda condición, lugar, tiempo, o tengan amigos o búsquenlos. Muestren deferencia a los dignos, aun cuando no la exijan ellos. Hagan menos caso de los soberbios y de ningún modo lo sean ellos. Vivan con orden y armonía; sirvan a Dios; en Él piensen; búsquenlo con el apoyo de la fe, esperanza y caridad. Deseen la tranquilidad y el seguro curso de sus estudios y de sus compañeros; y para sí y para cuantos puedan, pidan la rectitud del alma y la tranquilidad de la vida.
Santo Tomás
Carta a un estudiante
Ya que me preguntas, carísimo hermano en Cristo, cómo debes estudiar para adquirir el tesoro de la ciencia, mi consejo es el siguiente.
No te lances de pronto al mar, sino acércate por los riachuelos, porque a lo difícil se ha de llegar por lo fácil. Te mando que seas tardo para hablar y para ir a distracciones; abraza la pureza de conciencia; date a la oración; procura permanecer en tu celda, si quieres entrar un día en el templo del saber; sé amable con todos; no te preocupes de lo que hacen los demás; no tengas demasiada familiaridad con nadie, pues la excesiva familiaridad engendra desprecio y roba tiempo al estudio; huye sobre todo de perder el tiempo; imita a los santos y a los buenos; guarda en la memoria todo lo bueno que oigas, sin reparar en quién lo dijo; trata de entender cuanto leas y oigas; cuando tengas alguna duda, aclárala; acumula cuantos conocimientos puedas en el arca de tu mente, como quien trata de llenar un vaso; no busques lo que sea superior a tus fuerzas.
Si sigues estos pasos producirás copiosas ramas y frutos en la viña del Señor. Cúmplelo y alcanzarás lo que deseas.
Tema 7: llamada a ser santo
Semana 21: santa faustina kowalska
3. Santa Faustina Kowalska
«El sufrir es una gracia grande; a través del sufrimiento el alma se hace como la del Salvador; en el sufrimiento el amor se cristaliza, mientras más grande es el sufrimiento más puro es el amor» (57).
Así revela Dios a Sta. Faustina Kowalska lo que significa ser Alma Víctima.
Esta Santa descubrió su vocación a la vida consagrada a corta edad aunque por falta de medios económicos tardó en encontrar un convento en el que ingresar como postulanta.
Durante su vida monacal Dios le concedió multitud de Gracias y Revelaciones. Le mostró en un sueño cómo es el Cielo y el Infierno y le encomendó la tarea de implantar la devoción a la Divina Misericordia. Misericordia Divina como único medio para que todos los pecadores lleguemos al Cielo.
Sta. Faustina horrorizada por el dolor que vio en el Infierno dio fe de ello en advertencia a todos los hombres y mujeres del mundo para que se convirtiesen a tiempo al Señor; y se ofreció como Alma Víctima, esto es, aceptó voluntariamente todos los sufrimientos que Dios quisiera enviarle para salvar a otras almas del Infierno.
Aceptó voluntariamente. Acogió el sufrimiento.
¡Cuántas ocasiones se nos presentan día a día como oportunidad para ser santos y las dejamos escapar! Callar, aceptar la crítica, no reprochar, servir, poner amor en el estudio, aceptar el cansancio de la rutina…
Aceptarlo. Voluntariamente. Con amor. Tres claves para gozar ya aquí del Cielo que Sta. Faustina tuvo la suerte de contemplar. Porque no hay dos vidas: la terrena y la Eterna sino que Cristo nos mostró el Camino para disfrutar ya aquí de pedacitos de Cielo: Abrazar la Cruz. No huir. Abrazar la Cruz. La Cruz del estudio, de la renuncia a lo inmediato, de no ver el resultado que quiero en el momento que quiero, la Cruz de la enfermedad, la Cruz del pecado.
Entonces, ¿tengo que cargar con todo y aguantarme, sin más? No. Cristo está contigo. Con su Resurrección quiso quedarse. Su Espíritu Santo nos da la Gracia, nos da el «músculo» para llevar esa Cruz: «Porque mi yugo es suave y mi carga ligera» (Mt 11,30).
Los cristianos no somos superhéroes, somos NECESITADOS de la Gracia de Dios. Cuanto más necesitados, más SANTOS. Cuanto más dependientes de su MISERICORDIA, más cerca del CIELO.
En esta semana vamos a encomendarnos especialmente a Sta. Faustina, canonizada por San Juan Pablo II el 30 de abril de 2000 y acordémonos de tantos, con nombre o sin él, que todavía están lejos de conocer el Amor y la Misericordia de Dios.
Tema 7: llamada a ser santo
Semana 22: santa teresita de lisieux
4. Santa Teresa de Lisieux
Nació en la localidad normanda de Alençon el 2 de enero de 1873. Tras la muerte de su madre, en plena infancia de Teresita, su familia se trasladó a Lisieux, en cuyo Carmelo Descalzo ingresó monja a los 15 años de edad. Murió 1897 a con tan solo 24 años, fue canonizada en 1925, y dos años después declarada patrona de las misiones. Pío X dijo de ella que era «la santa más grande de los tiempos modernos». En 1997 San Juan Pablo II la proclamó Doctora de la Iglesia.
Su vida espiritual se recoge principalmente en su autobiografía “Historia de un alma”, libro universal, donde destacamos para nuestra vivencia de oposición los siguientes aspectos:
Infancia espiritual: El “caminito” para llegar a Dios es la sencillez, la confianza y la entrega, en definitiva hacernos niños ante Dios y amarle con simplicidad y fidelidad en las cosas pequeñas.
Los grandes santos han trabajado por la gloria de Dios; mas yo que soy una alma «pequeñita», trabajo únicamente por complacerle, y sería feliz en soportar los mayores sufrimientos, aunque esto fuese para hacerle sonreír una sola vez».
«La santidad no consiste en este o aquel ejercicio, sino en una disposición del corazón que nos hace ser humildes y pequeños en los brazos amorosos de Dios».
Patrona de las misiones: Parece una enorme contradicción que una monja de clausura sea patrona de las misiones. Precisamente ella sentía esta contradicción porque deseaba ser todos los carismas que San Pablo detalla en Corintios 12, y encontró su vocación en la caridad:
“Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. En el corazón de la Iglesia, mi Madre, yo seré el amor, así seré todo”.
«Dios no tiene necesidad de nuestras obras, sino de nuestro amor…Yo he elegido hacer amar al Amor».
«Cuando no encuentres más que vacío en lo más hondo de ti mismo, cuando tengas la sensación de que el amor te ha dejado caer, cuando no tengas ganas de nada…entonces Dios se hace tu corazón, entonces Dios te regala su amor».
«Cada vez que queremos amar, estamos ya amando… Se el amor de un corazón enamorado».
Vivió su Vida contemplativa como total entrega a Cristo, y que a pesar de ser oculta, posee una fecundidad escondida para la difusión del Evangelio. ¡Cuánto podemos hacer por el mundo desde nuestra mesa de estudio sencillamente amando!
Oración: «La oración es una simple mirada al cielo, un grito de gratitud y de amor, así en medio de la prueba como en el seno del gozo. Es una cosa elevada, sobrenatural, que dilata el alma y la une con Dios… Hago como los niños que no saben leer: digo sencillamente a Dios lo que quiere decirle y siempre me entiende».
Tema 7: llamada a ser santo
Semana 23: Vini Sancte Spiritus
5. Vini Sancte Spiritus
Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre, don,
en tus dones espléndido,
luz que penetra las almas,
fuente del mayor consuelo,
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.
Amén
Tema 7: llamada a ser santo
Semana 24: Feliz pascua
6. Feliz Pascua
¡Feliz Pascua!
Cristo ha resucitado, vive y nos quiere vivos. Es sin duda el acontecimiento que lo cambia todo, pues «si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra Fe» (San Pablo a los Corintios 15).
Se pueden escribir infinitud de cosas sobre ello, pero me limitaré a compartir dos lecturas sobre la Resurrección, que me han ayudado en el estudio. Quizá a otro le digan otras cosas.
La primera es un fragmento de la Carta de San Pablo a los Colosenses que se lee el Domingo de Resurrección, y me recuerda que la oposición no es solo el camino hacia mi vocación profesional, sino sobre todo mi camino de santidad.
Hermanos:
Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos, juntamente con él.
La segunda es el Salmo 26. Ante los «enemigos», obstáculos, debilidades que enfrentamos en la oposición, no podemos tener miedo. Como dice la Secuencia de Pascua: Lucharon vida y muerte/ En singular batalla/ Y muerto el qué es la vida/ Triunfante se levanta.
Salmo 26
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?
Cuando me asaltan los malvados para devorar mi carne, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen.
Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo.
Una cosa pido al Señor, eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo.
Él me protegerá en su tienda el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada, me alzará sobre la roca;
y así levantaré la cabeza sobre el enemigo que me cerca; en su tienda sacrificaré
sacrificios de aclamación:
cantaré y tocaré para el Señor.
Tema 8 – Fracaso
Tema 8: Fracaso
Semana 25: Bendito fracaso
1. Bendito Fracaso
Posiblemente al leer el título pienses: “¿Cómo que bendito fracaso? Yo no estoy haciendo este titánico esfuerzo, invirtiendo tanto tiempo y energías, renunciando a tantas cosas para pensar en fracasar. ¿Y qué pinta este tema ahora cuando acabo de volver de vacaciones con ganas de comerme la mesa de estudio?”.
Para entender lo que queremos transmitir te recomendamos que no leas el texto a la defensiva, simplemente confía y déjate sorprender. Hemos dicho en múltiples textos que la oposición es un camino de Santidad, o mejor, un atajo, por la facilidad para acercarnos a Dios que tiene nuestro modus vivendi si estamos un poco atentos.
El Fracaso forma parte de la oposición acompañándonos cada día: significa suspender, pero también no llevar los temas que debería, no cantar en tiempo y bien, no rendir, despistarme con tonterías…
Si bien siempre se nos presenta como negativo, el Fracaso es la puerta para descubrir mi Verdad como hijo de Dios. Esta afirmación puede chocar pero se entenderá en seguida. El Fracaso es el antídoto contra el constante peligro que asola a todo cristiano y del que quizá no somos conscientes de sus consecuencias: reducir la Fe cristiana en un conjunto de dogmas a creer y un Código moral que cumplir.
El cristiano tiene la tentación constante de pensar que la Fe cristiana consiste en “hacer o no hacer”: ir a Misa, cumplir los mandamientos, no robar, no matar, rezar tantas Avemarías, renunciar a esto, a lo otro, y que la acción de Dios no es tan necesaria. La Salvación es la recompensa a mi perfección.
Las graves consecuencias de esta concepción son no saber que Dios realmente es Amor y Vida, no darme cuenta que la Fe es don (regalo) gratuito y no una recompensa, negar que Cristo ha venido, ha muerto, y ha resucitado por mí sin pedirme nada a cambio, por puro Amor, para darme Vida, y que quiere que yo sea su discípulo, no disciplinado.
Y al comprobar que fallamos una y otra vez en esos objetivos (como es natural), nos invade la frustración, el agotamiento, y la sensación de que la religión es una carga que hay que sobrellevar, todo lo contrario a lo que Jesucristo dice en el Evangelio: “he venido para que tengáis Vida y la tengáis en abundancia”.
Es la llamada herejía del pelagianismo, que explica muy bien el Papa Francisco en la Carta Placuit Deo y Don Josepe en los tres primeros capítulos de Santos de Copas y en youtube en el título “cristianos que no se enteran”.
El Fracaso es como decíamos el escudo frente a esta herejía, pues nos descubre ante nuestra verdad más auténtica y esperanzadora: que nuestras fuerzas son limitadas y por nosotros mismos no podemos hacer nada. Y así llegamos a esto de San Irineo de Lyon: “lo propio de Dios es hacer, y lo propio del hombre es ser hecho. Por ello, si le entregas lo que es tuyo, tu fe y obediencia, recibirás de Él su arte, que te convertirá en obra perfecta de Dios”. Dejarse hacer, seguir los pasos, ir detrás de Él cargando nuestra Cruz, abandonarnos y confiar en Él, porque con Él lo podemos todo. Bendito fracaso.
Así lo dice la canción de Hakuna “Pasión de Dios”:
Débil, enfermo y en pecado,
Impuro, impotente y quebradizo.
Solo así descubro como me amas,
Solo así descubro como me quieres.
Y San Pablo lo explica maravillosamente en sus cartas:
“Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. 2Co 12,9b-10.
“Os exhorto hermanos, por la Misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como Hostia Viva, santa, agradable, a Dios; éste es vuestro culto razonable.”
A raíz de este último fragmento un amigo Registrador me aconsejo de cara a la vuelta al estudio lo siguiente: Muchas veces ofrecemos lo que hacemos, nuestra mesa de estudio o trabajo, labores del hogar… pero cuando peor estamos, la ofrenda es cada uno. Cuando hay dolor, sufrimiento, cansancio, desesperanza, FRACASO… se ofrece uno a sí mismo, y se hace Hostia que se ofrece con Cristo al Padre.
Por todo ello sin miedo al fracaso. Bendito fracaso.
Tema 8: Fracaso
Semana 26: Miedo al fracaso
2. Miedo al fracaso
Al abordar el tema del fracaso, lo primero que debemos considerar es qué entendemos por fracaso. O mejor, ¿qué entiende el mundo por fracaso?
El fracaso para el mundo es no cumplir un objetivo, en nuestro caso, suspender. Y en el día a día, no concentrarme bien, no cumplir mis metas, no llevar el número de temas que me pide el preparador, no aprovechar el tiempo… En definitiva, fracasar es que nuestro sueño de aprobar se vaya a la mierda.
Sin embargo, si esa eventualidad llegase a suceder, sería de persona poco inteligente pensar que hemos fracasado y no tener en cuenta qué ha pasado en nuestra vida durante todos los años que hemos estado opositando: cómo se ha formado mi personalidad, cómo he aprendido a afrontar los problemas que se me plantean, cómo de cerca he conseguido estar de Dios.
El Cristianismo escandaliza. Por eso, esta vuelta a la tortilla debe escandalizarte. Pues sí, suspender no es fracasar. Fracasar es no haberme dado cuenta de la Obra que el Espíritu Santo hace en mi persona mientras oposito.
«Entonces, la madre de los Zebedeos se acercó a Jesús con sus hijos y se arrodilló para pedirle un favor. Él le preguntó: ¿Qué quieres? Ella contestó: manda que estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda cuando reines. Jesús respondió: No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el Cáliz que yo he de beber?» (Mt 20, 20-22).
Posiblemente esta madre y los apóstoles tenían en mente un Reino y una forma de implantarlo muy distinta a la de Jesús. El camino de la Gloria, es el camimo de la Cruz. La Cruz como instrumento para alcanzar la Gloria. Un Dios que te ama tanto, que elige la Cruz para Salvarte. Pero, ¿qué escándalo es este? Pues el mismo que cuando planteamos esta otra visión del fracaso.
Para los Ciudadanos del Cielo fracasar es no abrazar con amor la cruz de mi día a día mientras estudio y perder la Paz por ello. Fracasar es sentarme en el escritorio sin perspectiva de Vida olvidando que mi primera meta es el Cielo. Como dijo Sta Teresa:
«Aspira a lo Celeste, que siempre dura; fiel y rico en promesas, Dios no se muda».
Mientras mis horas de estudio estén rentando para mi Santidad y la de otros, cualquier fracaso mundano se tornará en Copa Rebosante: «Me preparas un banquete para envidia de mis enemigos, perfumas mi cabeza con ungüento y mi copa rebosa» (Sal 23,5).
¡Cómo cambia el camino enfocado el objetivo con ojos nuevos!, ¡Qué ligera es la Cruz teniendo la mirada en lo Alto!
No olvidemos nunca que libramos dos batallas: la del estudio y la de la santidad. Y que la primera aprovecha para la segunda, ocurra lo que ocurra en la primera. El estudio depende de nosotros, y la Santidad de la medida en que nos Dejemos Hacer por el Espíritu Santo durante todo este tiempo.
«Id, pues, bienes del mundo;
id, dichas vanas,
aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta» (Sta. Teresa).
Tema 9 – Vida personal y social
Tema 9: Vida personal y social
Semana 27: Vida oculta
Aquí iría el texto de Maternidad espiritual
Primero recuerda a tu familia india, a esos 194 pringados locos que decidieron pasar un mes viviendo en condiciones mejorables entregándose a los demás simplemente por amor. Esos 194 ángeles que te abrieron su corazón y te conquistaron con sus sonrisas en los momentos más duros, sus miradas de amor y complicidad y sus caras de resucitados. Recuerda cómo se querían y cómo te querían a ti, tal y como eres. Recuerda que te repetían una y otra vez que te dejases querer y cómo te sentías cuando les dejabas hacerlo.
Recuerda esos momentos con Él, con tu mejor amigo, con el rey de tu vida. Recuerda como hablabas con Él durante horas y como Él te escuchaba. Recuerda como le cantabas gritando con tus 194 hermanos. Recuerda las caricias de Dios y los abrazos de tu Madre.
Recuerda todo lo que has aprendido este mes y, por favor, nunca olvides los propósitos que te has hecho y las ganas de comerte el mundo que has traído a España. Por eso, te los quiero dejar por escrito, al menos algunos.
No dejes que la carrera, el trabajo o las preocupaciones terrenales de tu vida te hundan o te amarguen. No dejes que todas esas cosas del día a día, que aunque a ti te parezcan obstáculos horribles no son más que piedras en el camino, te hagan perder el norte y desviarte de tu camino.
Recuerda cuando andábamos por el desierto de noche, hubo un momento en el que ibas delante, al lado del guía y tu luz era la que iluminaba el camino de todos. Tú tienes que ser esa luz que ilumina, y tienes que ir al lado del guía, al lado de Dios; porque si te desvías, te pierdes tú y todos los que van detrás de ti. También recordarás que como llevabas la luz en la frente, si mirabas hacia abajo o hacia los lados y dejabas de mirar fijamente el camino que tenías que seguir, no veías las piedras que tenías delante y te tropezabas. Por eso, mira hacia el frente, hacia el camino que te marca el Guía, y cuando no lo encuentres o te hayas desviado, pregúntale, que siempre estará ahí, dispuesto a ayudarte. Así que recuerda, cabeza alta, paso firme y sigue hacia delante.
Hay otra cosa que has aprendido en este viaje que no quiero que se te olvide. Redescubre, cada día de tu vida, la felicidad y la grandeza de servir. Siempre acompañada de la importancia de la gratuidad. Ese darte a los demás, pringarte por ellos, sin esperar nada a cambio, sin que nadie se dé cuenta. Como decía María Soria en su revolcadero, que cada movimiento o acción de tu vida sean por amor, al fin y al cabo, Dios es Amor, si cada cosa que haces la haces por Él, estarás haciendo sagradas todas las cosas. Vivir por amor te lleva al corazón de la gente y al corazón de Dios y es un trampolín directo al Cielo; que aunque muchas veces se te olvide, esa es tu meta y no un buen futuro profesional y personal. Tu meta es el Cielo y la vida no es más que un camino hacia él. No te desvíes de tu camino, nunca. Recuerda, repite y vive esas frases tan increíbles que tanto has oído este mes:
«Para servir, servir.»
«Nacimos para servir y moriremos sirviendo.»
«Quien no vive para servir, no sirve para vivir.»
«Que poco es una vida para darla.»
Y muchas otras. Pero la más clave, no la olvides nunca, es:
«A mi me lo hicisteis.»
Recuerda que todo lo que le haces a cada persona que te cruzas, se lo estás haciendo a Él.
Solo tengo un último consejo que darte. Aunque lo oigas mucho, no nades a contracorriente, que el mar es fuerte y si te cansas no alcanzarás tu meta. Yo te propongo que cambies la corriente, revoluciona las aguas de este mar, si la corriente cambia conseguirás arrastrar a muchos más nadadores. Así que empieza ya, coge fuerzas y ponte a nadar que tienes un mar entero que revolucionar, pide ayuda al de arriba que es el mejor entrenador. Recuerda que no hay barrera que no saltes con su ayuda, no hay un mar que no puedas revolucionar.
Recuerda, siempre, que hubo una vez, en un país en la otra punta del mundo, que tuviste la suerte de saborear un pedacito del Cielo. Recuerda lo que sentiste, recuerda lo que aprendiste, recuerda lo que hiciste, recuerda lo que rezad te, recuerda lo que amaste. Recuerda a tus 194 hermanos indios. Recuerda las caricias de mamá. Recuerda a ese pobre loco que te mira embelesado desde un trozo de pan blanco. Recuerda que te enamoraste del que más te ama, recuerda que aprendiste que el amor sin sentimiento es el verdadero Amor. Recuerda que abrazaste tu Cruz, recuerda que asumiste tu realidad, recuerda que eres reflejo de su grandeza, recuerda que eres pasión de Dios. Recuerda lo que significa Hakuna, recuerda la grandeza de ser un auténtico pringado, recuerda la gratuidad del servir. Recuerda la importancia de la revolución. Simplemente, recuerda.
Un beso enorme futura yo.
Namasté.
Tema 9: Vida personal y social
Semana 28: Vida oculta II
2. Vida Oculta II
Como dijimos en el anterior texto, la vida personal y social en la oposición es vida oculta, que se identifica con la Vida Oculta de Jesús, lo que permite que podamos vivirla con Él, o mejor dicho, en Él, dejando que Él viva en nosotros.
Y cuando decimos Él, hablamos de Cristo en Persona, no de “Su estilo de vida”, o “Sus palabras”; pues como dijo Benedicto XVI “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Deus Caritas est).
Ese encuentro se produce en los Sacramentos, la Oración y el Evangelio. Pero vamos a ver que nuestra vida personal y social, vivida como vida oculta puede sorprendentemente descubrirnos mucho sobre Cristo Persona Viva. Para ello hay que partir de que a Cristo el ser Dios no le impidió vivir como verdadero hombre, ni tampoco la carne le molestó para ser Dios.
Aunque parece repetir una obviedad que todos sabemos, quizá no la tenemos interiorizada del todo, o yo por lo menos no lo tenía hace no mucho. Para verlo con el alma, es necesario leer el Evangelio consciente de que se recibe un Alguien, que dice cosas y enseña. Como decía San Agustín “el Evangelio es la boca de Cristo: está sentado en el Cielo, pero no deja de hablar en la tierra” (para profundizar más en cómo leer el Evangelio recomendamos el capítulo 16 del libro Santos de Carne de José Pedro Manglano o su charla en youtube “Evangelio y Hebanjelio”)
Es muy bueno hacer un esfuerzo para situarnos en las escenas en que el Evangelio nos muestra esa humanidad de Jesús: durante su vida oculta jugaba con otros niños en Nazaret, sudaba trabajando en la carpintería para hacer el trabajo lo mejor posible, cuidaría de su padre en la tierra José cuando fuese anciano, y en su vida pública, gritó de dolor en la Pasión, lloró al enterarse de la muerte de su amigo Lázaro, se reía en la sobremesa tras una buena comida con abundante vino en casa de la suegra de Pedro, de fariseos o de ricos ladrones como Zaqueo, como disfrutaría dándose un baño en el mar de Galilea, se dejó acariciar, abrazó niños, tocó enfermos, llevaba buena túnica, le gustaba el buen perfume, se dejó limpiar y besar los pies por una mujer “de fama pecadora” (Lucas 7:36), asistió a banquetes de bodas usando su poder para que hubiese vino excelente y abundante (para que los invitados tomasen más de una copa vamos).
En todas estas escenas a Cristo no le molestó la carne para ser Dios, es más, glorificó al Padre en su carne, mostrando que carne y divinidad, cuerpo y espíritu no son irreconciliables, al contrario, están llamados a ser uno. Porque el cristianismo no es espíritu, idea o razón. Es seguir a un Dios Encarnado y Resucitado en carne gloriosa.
Seguro que muchas de estas escenas nos han recordado a momentos que nosotros mismos vivimos en nuestra vida personal y social de opositores. Así, por muy escasos, cotidianos o simples que parezcan estos momentos (la cena con mi novio/a después de cantar, la salida a la naturaleza el día de descanso, las cervezas con los amigos del viernes…), a través de ellos podemos (aunque parezca exagerado) siguiendo el ejemplo de Jesús, reflejar la belleza de lo creado y la alegría de Dios , enseñar la dignidad de la materia, la unidad cuerpo-alma en la vida de Dios, en definitiva, señalar el camino de la progresiva espiritualización del cuerpo, y encarnación de las realidades espirituales, que en definitiva es ser continuadores de la promesa de Resurrección de Cristo al mundo, de seguir haciendo nuevas todas las cosas.
Tema 9: Vida personal y social
Semana 29: Todo es parte del plán
3. Todo es parte del plan
Dedicamos otra semana más a la vida personal y social del opositor. Seguramente muchos de vosotros, en algún momento de la oposición, habéis tenido la sensación de que la vida pasa y vosotros seguís estancados en el mismo sitio. Me explico: nuestros amigos empiezan a trabajar, se casan, comienzan a disponer de tiempo y dinero…y nosotros seguimos aquí, en el mismo cuarto y delante de la misma mesa, con novio o sin él y con «la vida sin resolver». Esta situación me ha generado por momentos bastante agobio y desazón hasta el punto de quitarme el sueño. Sin embargo, ¿qué son 5, 6, 7 años frente a toda a una vida? Como dice Spinoza «La cosa excelente ha de ser muy difícil».
A veces esa dificultad no solo está en la complejidad y en el sacrificio que exigen el estudio y la privación sino que es una dificultad que, por ende, se traslada a nuestras relaciones personales: noviazgo, familia, amigos…a todos ellos les pedimos durante este tiempo, directa o indirectamente, un esfuerzo extra para que se adapten a nuestras peculiares circunstancias. Este hecho puede verse como un impedimento o como una oportunidad. Probablemente alguno de vosotros se haya quedado sin novio/a o sin algún amigo durante la oposición y se habrá o le habrán culpado por ello. Aunque en apariencia pueda parecer que nada tiene que ver, me gusta comparar la oposición con otras eventualidades que pueden darse en la vida: una enfermedad, una racha de escasez de recursos económicos, una larga temporada de desempleo… Si bien es cierto que opositar es un acto voluntario y todos los demás ejemplos pueden ser fruto del azar; ni lo uno ni lo otro escapan de la Providencia cuando tenemos un corazón enamorado de Dios: «Todo es para bien de los que aman a Dios.» (Rom 8, 28-30).
Al final, la amistad, las relaciones familiares y el noviazgo donde verdaderamente se hacen fuertes y crecen es en la dificultad porque «el amor como el oro a fuego se aquilata». De ahí que debamos considerar esta época como un periodo de Gracia, que contribuirá a que en nuestra vida solo quede y permanezca lo auténtico. En la prueba solemos descubrir aquello que Dios quiere para nosotros. A lo mejor no nos damos cuenta en el mismo instante pero sí cuando miramos nuestra vida con perspectiva, o como me dijo una vez un sacerdote » cuando miramos nuestra vida con un espejo retrovisor».
En este tiempo de prueba, San Pablo en su Carta a los Filipenses nos dice: «Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración, en la súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la Paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús»
En épocas difíciles, me ha sido muy útil antes de ir a dormir, imaginarme las manos de Dios y verme a mí sobre ellas con mi inquietud en cuestión. Me devuelve la Paz saber que ni siquiera lo que puedo considerar negativo escapa de su Plan conmigo. Todo es parte del Plan.
Tema 10 – dejarse amar
Tema 10: Dejarse amar
Semana 30: Puerta al amor sin límite
1. Puerta al amor sin límites
Iniciamos el mes de Junio dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, que concentra el infinito Amor de Dios por nosotros.
Por eso vamos a dedicarlo a tomar conciencia de este Amor sin Límites, y que la oposición es además de camino de Santidad como hemos dicho varias veces, una puerta privilegiada a penetrar en ese Amor, abandonándonos, y ahí dejarnos hacer y guiar, confiándolo todo en sus manos. El poeta Lorenzo Olivan lo expresa mejor que nadie en su poema “Barco en una botella”:
“Has penetrado en otra dimensión.
Ahora navegas por un mar completo.
Y como ya te envuelve sólo él,
a toda vela vas, quieto del todo.”
Para ello, usaremos extractos de un libro maravilloso, “Amor sin Límites” escrito por un monje de la Iglesia Oriental:
Quienquiera que seas, como tú seas, el Señor- amor te dice: Mi mano descansa en tu mano.
Este gesto quiere decir que te amo y que llamo.
Nunca he dejado de amarte, de hablarte, de llamarte. A veces era en el silencio y en la soledad. A veces donde otros estaban reunidos en mi nombre.
Esta llamada, frecuentemente, no la has percibido porque no escuchabas. Otras veces también la percibías pero de una manera vaga y confusa. En alguna ocasión estuviste muy cerca de darme la respuesta que acepto. En otras, sí me has respondido, pero sin constancia duradera. Te apegabas a la emoción de oírme. Pero retrocedía ante la decisión.
Sin embargo, nunca te has empeñado definitiva- mente, de una manera total y exclusiva en la escucha del amor.
Una vez más vengo a ti. Quiero volverte a hablar. Te quiero todo entero. Te lo repito: el amor te quiere de manera total y exclusiva.
Te hablaré en secreto, en confidencia, íntimamente. Mi boca está junto a tu oído. Escucha lo que mis labios van a decirte en voz baja, el murmullo que es para ti.
Yo soy el amor, tu Señor. ¿Quieres entrar en la vida del amor?
No se trata de una atmósfera de ternura tibia. Se trata de entrar en la incandescencia del amor.
Aquí está la verdadera conversión, la conversión del amor incandescente. ¿Quieres convertirte en otro del que has sido, del que eres? ¿Quieres ser el que es para los otros y, sobre todo, para este Otro y con este Otro para el que cada ser tiene la existencia? ¿Quieres ser el hermano universal, el hermano del universo?
Escucha lo que mi amor quiere decirte.
Tema 10: Dejarse amar
Semana 31: Puerta a la esperanza
2. Puerta de la Esperanza
Continuamos penetrando en el misterio al Sagrado Corazón de Jesús, y la oposición como puerta privilegiada al infinito Amor de Dios por nosotros, con otro texto del libro, “Amor sin Límites” escrito por un monje de la Iglesia Oriental titulado La Puerta de la Esperanza.
Hijo mío, desde que pronuncias estas palabras: «Amor sin límites», desde que das a esta realidad suprema un lugar en tu corazón, abres una puerta, la puerta que hace entrar en el reino de libertad y de luz. Es la puerta de la esperanza, el dintel de la ampliación de tu ser.
Esperanza: espera de lo que viene. Espera cargada de amor, fundada sobre el amor. Pues no se espera más que lo que se ama.
No confundas tus «esperanzas» en plural con tu «esperanza» en singular. Tus esperanzas, es decir, las cosas particulares, limitadas, que quisieras ver realizarse y que frecuentemente no corresponden más que a un querer egoísta; tal éxito, por ejemplo, o tal curación. Eso son esperanzas. No es la esperanza.
La esperanza: un anhelo, un deseo, una espera que no llevan solamente a un objeto particular sino al conjunto de tu destino. No se trata sólo de la porción limitada de una curva sino de la totalidad de esta curva.
Si consideras solamente un fragmento de la curva de tu vida puedes tener la impresión de un fracaso, de una quiebra. Pero mira toda la línea de tu vida con una confianza inspirada por el amor. La muerte misma, de importancia tan grande, no es más que un momento, un punto de la curva. El amor no muere. Nada de lo que es amor se pierde.
La puerta de la esperanza está abierta ante ti y nadie podrá cerrarla. ¿Cómo se presenta, de hecho, esta puerta? Es la puerta de la ocasión que el amor te ofrece a cada instante.
Piensas en la serie de ocasiones fallidas en el curso de tu vida. Te dices a veces: «¡Si hubiera sabido! ¡Si en tal circunstancia hubiera obrado de otra manera! ¡Si pudiera volverlo a hacer!». No es posible rehacer lo que se ha hecho. Sí, hay ocasiones perdidas; no volverán más. Pero estas ocasiones perdidas no son nada en comparación con las que hay ahora, en comparación con las que yo te ofrezco en este mismo momento.
La puerta de la ocasión presente, que es también la puerta de la esperanza, está delante de ti, en cada minuto. Varía en cada hombre. No te sientes a la puerta esperando que vengan a abrirla y creyendo que está cerrada. No tienes más que empujarla ligeramente y se abrirá por completo.
En el momento en que pases el umbral, el amor sin límites vendrá a ti. Es ya, por mi parte, algo más que amor prometido. Es ya amor dado. Pero en este mundo, mientras estés en esta vida, puedes romper la unión. Esta unión es aún imperfecta. Estamos todavía en los esponsales; hay esperanza más que posesión. Pero empieza a andar con la esperanza que tienes, con tu joven, primaveral, tu verde esperanza.
Espera en tu Señor-amor aun cuando te parezca
que vas a ser triturado. La cima de la esperanza es esperar contra toda esperanza.
La esperanza es sin límites porque procede del amor sin límites y se abre sobre él. El amor sin límites, ¿no ha puesto en tu dedo ese anillo de esponsales que es la esperanza sin límites?
Tema 10: Dejarse amar
Semana 32: Recompensa generosa
3. Recompensa generosa
Evangelio según san Mateo (6,1-6.16-18):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.»
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (9,6-11):
El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente, generosamente cosechará. Cada uno dé como haya decidido su conciencia: no tenemos que dar con tristeza ni por obligación. ¡Dios ama al que da con alegría!. Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de favores, de modo que, teniendo siempre lo suficiente, os sobre para obras buenas. Como dice la Escritura: «Reparte limosna a los pobres, su justicia es constante, sin falta.» El que proporciona semilla para sembrar y pan para comer os proporcionará y aumentará la semilla, y multiplicará la cosecha de vuestra justicia. Siempre seréis ricos para ser generosos, y así, por medio nuestro, se dará gracias a Dios.
Señor tu Palabra de hoy no para de insistir en Tú recompensa. La recompensa que me aguarda al fiarme de Ti y entregarme a tu Amor, a vivir este camino Contigo, en mi cuarto con la puerta cerrada. La recompensa de querer estudiar para agradarte a Ti, no por el reconocimiento del mundo. La recompensa por darme generosamente en cada hora de estudio, sin tacañerías. La recompensa por ayunar a tantas cosas con la cabeza perfumada, con alegría, sabiendo que este NO de ahora aguarda un SÍ mas grande después.
La cosecha será generosa, seremos ricos, y así daremos gracias a Dios.
Tema 11 – Noviembre-Todos los Santos
Tema 11: Noviembre-Todos los santos
Semana 33: Mes de noviembre
1. Mes de noviembre
La Iglesia dedica el mes de Noviembre a los fieles que ya no están en la tierra. Se recuerda especialmente a los difuntos. Se pide por las almas del purgatorio. Y se recuerda a la inmensidad de fieles que confiamos en que han alcanzado la santidad. El mes termina con la fiesta de Jesucristo Rey del universo: con los santos, Cristo Reina para siempre. Es el final del año, antes del nuevo adviento.
La Iglesia ha declarado que todos los bautizados estamos llamados a la santidad. Constantemente indaga la acción del Espíritu que nos revela que algunos fieles ya muertos son santos. A esos los declara santos específicamente. Pero como no es posible ese análisis con todos, dedica un mes (Noviembre), y especialmente su primer día, a conmemorar a todos los que son santos (podamos indagarlo o no). Con todos los santos (sean o no famosos o declarados) estamos llamados a la comunión, a tener con ellos familiaridad, a fijarnos en su ejemplo y a confiar en su intercesión.
Decía San Bernardo que «la veneración de su memoria redunda en provecho nuestro, no suyo» y que «al pensar en ellos, se enciende en mí un fuerte deseo». Deseo se ser como ellos, deseo de alcanzar la gloria… Un gran maestro espiritual reciente contaba siempre que cuando le venía un cristiano que pasaba por una época fría espiritualmente siempre le preguntaba lo mismo: «¿Cuanto llevas sin leer la biografía de un santo?». Decía este maestro que el conocimiento de los santos hace que aumente ese deseo, e incluso hace que el santo al que nos acercamos se interese especialmente por nosotros y nos procure mayores gracias…. Noviembre puede ser un buen mes para acercarse a los santos y obtener esa calidez espiritual de su amistad. A fin de ayudar a que lo vivamos, enviaremos algunos textos con el ejemplo de santos que nos pueden resultar sugerentes.
Tema 11: Noviembre-Todos los santos
Semana 34: Santos de la compañía de Jesús
2. Santos de la Compañía de Jesús
Tras la fiesta de todos los santos el día 1 de Noviembre, la Iglesia reconoce a diversas órdenes religiosas la celebración de una fiesta propia de todos sus santos. El día 5 les toca a los Jesuitas, que celebran “todos los santos y beatos de la Compañía de Jesús”.
Nos vamos a fijar especialmente en ellos por el enorme papel que el estudio ha ocupado en sus vidas. San Ignacio fue un estudiante tardío y que padeció importantes tropiezos. Hizo sus estudios universitarios entre sus 30 y sus 43 años aproximadamente. A partir de su experiencia, diseñó para los Jesuitas de todos los tiempos un proceso de formación que suele durar entre 10 y 15 años. Considerando que dichos 10-15 años trascurren después de comenzada la Universidad, son lo más parecido a los opositores que ha existido en la historia de la Iglesia: raro es que un Jesuita pueda completar su formación antes de los treinta años, momento en el cual empieza su servicio ad extra.
El proceso de formación era duro y requería de la adecuada animación interior. Esto se puso de manifiesto desde los comienzos de la Compañía. El 7 de Mayo de 1547 San Ignacio escribió una preciosa carta a los estudiantes Jesuitas de Portugal en la que insiste en la búsqueda de la perfección y en la entrega a que estaban llamados. En dicha carta asume que están llamados a más estudios que otros: “mirad vuestra vocación cual sea, y veréis que lo que en otros no sería poco, lo será en vosotros”. Algo parecido pasa a los opositores.
En la carta, San Ignacio insiste mucho en la necesidad de vivir la entrega ya en el presente con todo afecto. “Los soldados, cuando tienden a bastecerse de armas y municiones para la empresa que se espera, no se puede decir que su trabajo no sea en servicio del príncipe. Y aunque la muerte atajase a alguno antes de que comenzase a comunicarse al prójimo exteriormente, no por eso dejará de le haber servido en el trabajo de prepararse”. Por ello insiste en un camino precioso para el opositor: “cada día ofrecerse a Dios por los prójimos”, lo cual dice que “no menos podría ser instrumento para ayudar al prójimo que las prédicas o confesiones”. Del mismo modo, el opositor puede ya, hoy, ahora, ofrecerse por todas las almas a las que aspira sirva su esfuerzo.
La Iglesia dijo en el Concilio Vaticano II que “buscamos en los santos el ejemplo de su vida, la participación de su intimidad y la ayuda de su intercesión»” (Lumen Gentium, 51). Este Noviembre puede ser buen mes para buscar esa familiaridad con muchos santos, y hoy singularmente sugerimos el de los santos Jesuitas por la afinidad que tuvieron con nosotros en hacer unos estudios muy largos.
Tema 11: Noviembre-Todos los santos
Semana 35: Antesala del cielo
3. Antesala del cielo
Hablar del mes de noviembre lleva consigo hablar del Cielo, de la vida después de la muerte cuando el alma se une con su Creador, pero también implica hablar del Purgatorio. Pero, ¿qué es el purgatorio?
El Catecismo define el purgatorio como “el estado de los que mueren en amistad con Dios, pero aunque están seguros de su salvación eterna, necesitan aún de purificación para entrar en la eterna bienaventuranza”. Es un instrumento para llegar al Cielo que Dios pensó en su infinita misericordia. Cuando pecamos, a pesar de confesarnos sigue quedando en nuestra alma un rastro de ese pecado, una mancha que hay que limpiar antes de llegar al Cielo y gozar para siempre de la presencia de Dios.
El purgatorio sirve precisamente para limpiar esa mancha. Es la antesala al Cielo. Las almas que llegan al purgatorio ya han ganado la batalla, porque tarde o temprano disfrutarán de la presencia de Dios.
El purgatorio no es un lugar físico, es un estado del alma en el que existen grados: unas almas están a las puertas del cielo y a otras les queda un mayor tiempo de purificación. En ese estado el alma sufre porque no puede estar junto a Dios. El purgatorio se puede evitar con nuestro comportamiento aquí en la tierra. Ofreciendo la enfermedad, el trabajo diario, el estudio, frecuentando los Sacramentos, moldeando nuestro carácter, pensando más en los demás, procurando parecernos cada día un poco más a Jesús…en definitiva buscando la santidad. Las almas que ya están en el purgatorio no pueden hacer nada por ellas mismas, pero citando de nuevo el Catecismo “en virtud de la comunión de los santos, los fieles que peregrinan aun en la tierra pueden ayudar a las almas del purgatorio ofreciendo por ellas oraciones de sufragio, particularmente la Eucaristía, limosnas, indulgencias y obras de penitencia” por ellas podemos acelerar su camino al Cielo. Es una obra de caridad acordarnos de las almas de las que nadie se acuerda. Y todo esto, ¿qué tiene que ver con el opositor? Hablando con sencillez: el opositor lo tiene a huevo. Tantos años de estudio, tantos meses, tantos días, tantas horas…ofrecidas con amor pueden salvar a muchas almas de esa separación de Dios, a nuestro propios familiares ya fallecidos, por ejemplo; y al mismo tiempo contribuir a nuestra santidad. Es un verdadero privilegio la renuncia permanente en la que vivimos si somos capaces de ver en ella una oportunidad para hacer el bien. De ti depende, de mí depende que hoy un alma esté para siempre en el Paraíso.
Tema 11: Noviembre-Todos los santos
Semana 36: santa margarita de escocia
4. Santa Margarita de Escocia
El día 16 de noviembre celebramos el día de Santa Margarita de Escocia, reina y madre de familia. Mujer nacida en Hungría en el siglo XI y casada con Malcom III, rey de Escocia que dio a luz a ocho hijos. Como en otros muchos casos, aquí también ocurre que «la santidad se contagia». Algunos de sus ascendientes también fueron canonizados: por parte de padre, su bisabuelo fue San Eduardo «el Confesor»; y por parte de madre San Esteban, rey de Hungría.
La vida de Sta Margarita se caracterizó por el servicio a los pobres y a los indigentes socorriéndolos con los bienes de palacio y con los propios. Procuró educar a sus hijos en la fe dedicando a cada uno de ellos el tiempo que necesitaba. Además, era aficionada a leer libros de santos. Los meditaba y se esforzaba por seguir el ejemplo de Jesús en su vida como esposa, madre y reina. Santa Margarita fue santa y lo fue viviendo de una forma que está al alcance de todos. Benedicto XVI define a los santos diciendo que son «aquella extensa procesión de hombres y mujeres -conocidos o desconocidos- que durante su vida han buscado constantemente a Dios y mediante los cuales el Señor, en el curso de la historia, ha abierto y continúa abriendo y deshojando ante nosotros las páginas del Evangelio».
A veces pensamos: cuando tenga un sueldo, ayudaré a los pobres, cuando tenga más tiempo iré a visitar a mi abuela, cuando esté menos estresado dominare mi carácter…así miles de ejemplos en los que esperamos tener una situación más favorable para hacer un bien a los demás. En la vida de Sta Margarita observamos que fue una mujer que primó su condición de cristiana a su condición de reina. Ser reina no le impidió vivir hasta lo más hondo su responsabilidad como cristiana; mas bien, supo desde la posición más alta ser testigo de Cristo. La santidad se alcanza en lo cotidiano, en las circunstancias que a cada uno nos toca vivir, pues hay tantas formas de santidad como personas hay en el mundo. Cuando Jesús nos toca el corazón y nos dice «sígueme» quiere que le sigamos «enteros» tal y como estamos configurados: con nuestras debilidades y con nuestros talentos. Para que, poco a poco, sea el Espíritu Santo el que nos transforme y haga de esas debilidades motivo de santificación. Dios nos llama a la santidad ya, ahora mismo, y como recuerda el Padre Mendizábal, Dios nos pide a diario y desde hoy tener un «corazón bueno, siempre y con todos». Este podría ser el km cero de la santidad. Estaría bien recordar este lema con frecuencia junto con el Salmo 90 «Señor, enséñame a calcular mis días y adquiriré un corazón sensato», y no perder de vista que somos ciudadanos del cielo y que estamos de paso. Seamos reina como Sta Margarita, seamos maestros, jueces, notarios o registradores…para lo único que debe servirnos una u otra posición social es para agradar más a Dios y para facilitar que nuestra caridad llegue más lejos.
Tema 11: Noviembre-Todos los santos
Semana 37: Cristo Rey
5. Cristo Rey
El ultimo Domingo del año litúrgico, el previo al comienzo de un nuevo adviento, se dedica a conmemorar a Cristo como Rey. La Iglesia entera lee en la liturgia de las horas (oficio de lecturas) un texto de Orígenes donde se explica que «Dios reina ya en cada uno de los santos, ya que éstos se someten a su ley espiritual, y así Dios habita en ellos como en una ciudad bien gobernada». Profundizando más, se dice que «si queremos que Dios reine en nosotros, procuremos que de ningún modo el pecado siga dominando nuestro cuerpo mortal, antes bien, mortifiquemos todo lo terreno que hay en nosotros y fructifiquemos por el Espíritu; de este modo, Dios se paseará por nuestro interior como por un paraíso espiritual y reinará en nosotros Él solo con su Cristo, el cual se sentará en nosotros a la derecha de aquella virtud espiritual que deseamos alcanzar: se sentará hasta que todos sus enemigos que hay en nosotros sean puestos por estrado de sus pies, y sean reducidos a la nada en nosotros todos los principados, todos los poderes y todas las fuerzas». El ultimo Domingo del año litúrgico, el previo al comienzo de un nuevo adviento, se dedica a conmemorar a Cristo como Rey.
Opositar de cara a Dios ofrece una oportunidad muy seria de combatir el pecado, mortificar las malas inclinaciones y vivir en el reinado de Cristo.
Un reinado sobre el que el Catecismo dice: «Para el cristiano, «servir a Cristo es reinar» (LG36), particularmente «en los pobres y en los que sufren» donde descubre «la imagen de su Fundador pobre y sufriente» (LG8). El pueblo de Dios realiza su «dignidad regia» viviendo conforme a esta vocación de servir con Cristo“ (786). Al enfilar el final del mes de Noviembre podemos valorar la maravilla de poder realizar ya el Reino de Cristo en nuestra vida dejándoLe reinar en nuestra oposición, haciendo de nuestro estudio una entrega en la que servir con Él.
Tema 11: Noviembre-Todos los santos
Semana 38: San pablo a los romanos
6. San Pablo a los Romanos
La Iglesia dedica el mes de Noviembre a los fieles que ya no están en la tierra. Se recuerda especialmente a los difuntos. Se pide por las almas del purgatorio. Y se recuerda a la inmensidad de fieles que confiamos en que han alcanzado la santidad. El mes termina con la fiesta de Jesucristo Rey del universo: con los santos, Cristo Reina para siempre. Es el final del año, antes del nuevo adviento.
Con todos los santos (sean o no famosos o declarados) estamos llamados a la comunión, a tener con ellos familiaridad, a fijarnos en su ejemplo y a confiar en su intercesión, porque como dice San Pablo en su Carta a los Romanos que leemos hoy en Misa: “Nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo”.
El texto de hoy es esta carta (12, 5-16ª). Os recomiendo rezarla con calma y guardarla para volver a ella en momentos de dificultad. Me ha fascinado que sirva para iluminar prácticamente todas las etapas de un opositor:
– Comienzo: “en la actividad, no seáis negligentes”.
– Recta final: “en el espíritu, manteneos fervorosos, sirviendo constantemente al Señor”.
– Momentos de duda: “manteneos firmes en la tribulación”.
– Tras un suspenso: “Que la esperanza os tenga alegres”
– Después de aprobar: “no os tengáis por sabios”.
Y sobretodo, ser conscientes de que nuestros talentos, nuestro estudio, es un don que hemos para el bien de los demás.
Hermanos: Nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, pero cada cual existe en relación con los otros miembros. Teniendo dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado, deben ejercerse así: la profecía, de acuerdo con la regla de la fe; el servicio, dedicándose a servir; el que enseña, aplicándose a la enseñanza; el que exhorta, ocupándose en la exhortación; el que se dedica a distribuir los bienes, hágalo con generosidad; el que preside, con solicitud; el que hace obras de misericordia, con gusto.
Que vuestro amor no sea fingido; aborreciendo lo malo, apegaos a lo bueno. Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo; en la actividad, no seáis negligentes; en el espíritu, manteneos fervorosos, sirviendo constantemente al Señor. Que la esperanza os tenga alegres; manteneos firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración; compartid las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis. Alegraos con los que están alegres; llorad con los que lloran. Tened la misma consideración y trato unos con otros, sin pretensiones de grandeza, sino poniéndoos al nivel de la gente humilde. No os tengáis por sabios.
Tema 12 – Libro del eclesiástico
Tema 12: Libro del eclesiástico
Semana 39: Pequeños pasos posibles
1. Pequeños pasos posibles
En los textos de los próximos días trataremos diversos temas que se plantean en el Libro del Eclesiástico. Este libro, que forma parte del Antiguo Testamento, es uno de los libros de la literatural sapiencial judía. Su autor es Jesús Ben Sira, un maestro que enseña en Jerusalén durante los primeros años del s.II a.C y que compagina la enseñanza con las funciones de escriba y sabio proclamando los preceptos de la ley de Moisés al tiempo que reflexiona sobre su aplicación a la vida.
Relacionaremos estos textos con el Evangelio y procuraremos aterrizarlos en nuestra vida de opositores para sacarle el máximo provecho posible.
El libro del Eclesiástico, en el capítulo 2 nos expone la actitud que tenemos que tener ante las pruebas y dificultades que se presentan en la vida:
«Hijo, si te acercas a servir al Señor,
prepárate para la prueba;
orienta bien tu corazón, mantente firme,
y en tiempo de infortunio no te turbes.
Pégate a él y no te alejes,
para que al final te veas enaltecido.
Acepta lo que te venga,
y sé paciente en dolores y humillaciones.
[…]
Los que teméis al Señor, poned en su amor vuestra esperanza,
no os desviéis no sea que cargáis.
Los que teméis al Señor tened confianza en él,
y no quedaréis sin recompensa.»
En esta misma línea Jesús nos pide lo mismo en el Evangelio en distintos pasajes. Cuando Jesús caminaba sobre las aguas y animó a Pedro a hacerlo éste dudó atemorizado por por la situación (Mt 14, 28-31):
«-Señor, si eres tú, mándame ir hasta ti sobre las aguas.
Jesús le dijo:
– Ven.
Pedro saltó de la barca y, andando sobre las aguas, iba hacia Jesús. Pedro al ver la violencia del viento se asustó y, como empezaba a hundirse, gritó:
– ¡Señor, sálvame!»
En el momento de la prueba nos asaltan las dudas. Casi siempre dudas relacionadas con el futuro y no con el presente. Pedro, inicialmente, se fió de Jesús pero sintiendo la violencia del viento se asustó, dejó de confiar pensando a ese viento sería más fuerte que la Promesa de Jesús.
De la misma manera nos ocurre sobre todo en la oposición. Partimos de una situación que nos requiere mucha entrega, sacrificio, control de uno mismo. ¿Y si a esto le sumamos una sacudida de la vida? Nos pasa como a Pedro. ¿Y ahora qué hago, cómo voy a seguir estudiando si este problema me aprisiona y ni siquiera me puedo concentrar?
«-Jesús le tendió la mano, lo agarró y le dijo:
– ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?.»
Esto mismo nos dice hoy a nosotros Jesús. ¿Por qué dudas de mi Amor? ¿Porqué dudas de que soy tu Padre y jamás permitiré que ocurra nada que te aparte de mí?
Así nos lo dice el Libro del Eclesiástico: «[…] prepárate para la prueba; orienta bien tu corazón, mantente firme, y en tiempo de infortunio no te turbes.»
El otro día escuchaba «10 minutos con Jesús» y me marcó mucho una frase de una mujer italiana que está en proceso de beatificación: «piccoli passi possibili». Esta mujer sufrió mucho en su vida y no se consideraba especialmente fuerte sino más bien de caracter temeroso, sin embargo, en todas las pruebas de su vida aprendió a ACOGER lo que venía. Cada día tiene su Gracia. Esto es, no hay que pensar en el más allá; en la prueba de cada día Dios nos da la Fuerza.
Lo que nos angustia es pensar en el futuro, en el qué pasará. Por eso esta mujer dice: «pequeños pasos posibles». Cada día me limito a estar cerca de Dios y a acoger lo que venga, a dar el «pequeño paso» que Dios me pide en esta prueba concreta con el máximo amor. El mañana solo le pertenece a Él.
Tema 12: Libro del eclesiástico
Semana 40: Hemos hecho lo que teníamos que hacer
2. Hemos hecho lo que teníamos que hacer
De nuevo el libro del Eclesiástico en los capítulos 10 y 11 nos dice:
«No presumas de listo al hacer tu tarea
ni te jactes cuando estés en aprietos.
Más vale el que trabaja y vive en la abundancia,
que el que presume y no tiene ni para comer.
Hijo, valórate con modestia,
y apréciate en tu justo valor.
[…]
Por su sabiduría el humilde llevará alta la cabeza,
y se sentará entre los grandes.
No alabes al hombre por su prestancia,
ni desprecies a nadie por su aspecto.
Pequeña es la abeja entre los que vuelan
pero su producto es el más dulce.
No presumas de la ropa que llevas
ni te engrías cuando se te honra;
porque maravillosas son las obras del Señor,
y sin embargo se ocultan a los hombres. […]»
No es raro entre nosotros los hombres juzgar a las personas por el cargo que ocupan en la sociedad. A nosotros mismos como opositores también nos pasa y podemos caer en la tentación de considerarnos mejores y más inteligentes por opositar a un cargo público con cierto prestigio social en lugar de haber elegido otra opción laboral.
La tentación es grande cuando además venimos de un expediente brillante en la carrera. Y esta tentación se traduce en la exigencia con nosotros mismos, pues no podemos permitirnos fallar; y en la exigencia con los demás, pues me considero más importante que mi amigo que solo trabaja en una empresa.
Sin embargo, la oposición es oportunidad. Estos años de silencio en los que compartimos tantas horas con nosotros mismos, pueden ser momento para seguir enalteciéndonos o momento para aprender a ser humildes.
Humildad bien entendida y no falsa humildad: «Hijo, valórate con modestia, y apréciate en tu justo valor». No significa considerarme falsamente poco capaz sino ser consciente de mi valor como persona, de los dones que me ha dado Dios para emprender este camino y estar agradecido por ello, dándome cuenta de que nada depende de mí sino que todo me viene dado.
De la misma manera debe entenderse la función pública. El Papa Francisco hablando de la clase política y de la importancia de rezar por ella, dijo que «la política es una de las formas más altas de caridad, porque es servir al bien común» (16-9-2019). Así debe enfocarse el ejercicio de la función pública desde que nos preparamos y aspiramos a ella. De nada sirve descubrir que la oposición es un camino de santidad si la finalidad última de esta profesión se desliga del servicio a la sociedad. Cuando aprobemos no debemos pensar «tengo este puesto porque me lo he ganado».
Desde luego que con el esfuerzo diario hacemos méritos para ganarlo, pero acceder a ese cargo o función siempre será un regalo, como dijo Jesús a Pilato cuando éste le interrogó «No tendrías autoridad alguna sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto» (Jn 19,11). Por eso, se nos exige un agradecimiento de por vida que debe reflejarse en la dedicación y el amor que pongamos día a día en su desempeño sirviendo al interés general. Y cuando nos agradezcan el trabajo realizado, procurar seguir trayendo a la memoria y al corazón las palabras de Jesús en la parábola que le contó a sus discípulos «Así también vosotros, cuando hayáis hecho lo que se os mande, decid: <
En el Evangelio Jesús constantemente realza esta cualidad que deben tener sus seguidores, la del servicio: «El que quiera ser importante entre vosotros, sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero, sea vuestro esclavo. De la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por todos.» (Mt 20,26-28).
Si Jesús siendo Dios, se hizo servidor de todos; nosotros, a quienes hasta el cargo al que aspiramos nos es concedido, ¿cómo vamos a vanagloriarnos por haber actuado con rectitud?
Tema 12: Libro del eclesiástico
Semana 41: Autodominio
3. Autodominio
Esta semana continuamos con los textos del Eclesiástico. El capítulo 19 se dedica, entre otro aspectos, al autodominio y dice así: «No te dejes arrastrar por tus pasiones, y refrena tus deseos. Si te concedes todos tus caprichos, serás el hazmerreir de tus enemigos. No te aficiones a una vida de placer, ni te dejes dominar por él. No te arruines banqueteando con dinero prestado, cuando no tienes nada en el bolsillo […]» El autodominio nos hace personas libres. Cuando somos capaces de dominar nuestros primeros impulsos, nuestros deseos más mundanos ganamos en libertad porque es la razón la que rige nuestra persona. Dejamos de ser un trapo en manos de los instintos y podemos introducir orden en nuestras pasiones. La oposición está marcada por el autodominio: me privo de coger el móvil para concentrarme mejor, controlo mis distracciones para aprovechar el tiempo, renuncio a un plan con amigos para respetar y cumplir mi horario, me levanto de la cama cuando suena la alarma aunque el cuerpo me pida dormir más…y así miles de ejemplos. Verdaderamente, opositar no es solo aprender un puñado de temas para hacer un buen examen; es ejercitarse en las pequeñas cosas para ganar ante los ojos de Dios y, en consecuencia, es un aprendizaje para la vida misma, para hacernos más humanos y parecidos a Xto. La victoria en las pequeñas batallas es lo que nos hace ganar la guerra. Eso mismo ocurre aquí: cada gesto y esfuerzo por vencernos es lo que nos hace aprehender la virtud. Y como toda virtud, no se gana en provecho propio sino para servir más y mejor a los demás. Estos pequeños vencimientos nos capacitan para amar más, para respetar más a quienes tengo delante. Saber controlar un impulso nos ayuda en la relación con nuestros padres cuya vejez, enfermedad o manías, en ocasiones, pueden irritarnos por dentro; nos ayuda en la relación de noviazgo porque nos facilita vivir la castidad, trascender el físico del otro para amar su alma; y en general, nos entrena para enfrentarnos a muchas situaciones de la vida en las que debe primar el silencio a llevar la razón. Pero, ¿qué dice el mundo de esto? Casi siempre, que opositar nos hace perder años de nuestra vida de los que disfrutar, años de la juventud que no volverán. Pocos advierten que el crecimiento intelectual va acompañado de un crecimiento personal y espiritual. Desde fuera se nos anima a lo inmediato. A huir del silencio, de la reflexión. A tapar nuestras carencias y problemas con parches de felicidad pasajera. A no pensar, a no discurrir, a no luchar…en definitiva, a no crecer. En la Primera Carta a los Corintios San Pablo nos exhorta así (1Cor 3, 16-19): «¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? […] Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros piensa que es sabio según el mundo, hágase necio para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría del mundo es necedad a los ojos de Dios.» La oposición nos permite adentrarnos en esa sabiduría de Dios, probarla, gustar de ella de forma incipiente y predisponernos a que el Espíritu Santo obre en nosotros maravillas. A esa sabiduría se accede por medio del silencio y también del autodominio. En el silencio y en el orden de las pasiones Dios habla al corazón, el Espíritu Santo encuentra terrero llano para transformarnos. La disciplina y las pequeñas renuncias nos facilitan vivir como «cuerpo glorioso», nos facilitan la santidad aun sin darnos cuenta. Nos inicia en un aprendizaje que nos llevará toda la vida.
Tema 13 – Testimonios
Tema 13: Testimonios
Testimonio 1: Esperando
1. Esperando
Siento, a veces, que mi corazón se ahoga. Siento que estás paredes y estos papeles que me envuelven, a veces, no lo dejan respirar. Siento que hay un mundo ahí fuera, esperando para que lo ame. Un mundo de personas y vivencias que lo hagan vibrar. Un mundo al que no puedo todavía darle todo y que me está esperando. Me llama. A veces a gritos. A veces como un susurro. Y yo todavía no puedo ir. Y eso ha hecho que en algunos momentos mi corazón enferme un poco. Que focalice mal ese torrente de sentimientos que está esperando a salir. Que mi corazón se centre demasiado en unas pocas cosas mezquinas de un mundillo mezquino. Que sufra con tonterías, ansiedades y obsesiones**. Que se olvide de lo importante**.
Pero no estoy solo. Nunca lo he estado. Me salvan los lazos. Esas personas que estaban y que siempre están. Esas personas que estuvieron en su día y más tarde volvieron de una forma nueva y mejor. Y esas personas nuevas que aparecieron y me tocaron el corazón y lo curaron. Y todos ellos lo siguen curando y cuidando. De mil formas. Imperceptibles a veces. Otras discretas. Otras explícitas. Dándole sentido a todo. Haciendo que siga mereciendo la pena. Aunque cueste. Aunque me traicione. O, incluso, aunque les traicione a ellos y les falle.
Y luego estás tú Señor. Siempre. En el silencio. En la discreción. En el detalle. En la palabra. En el gesto. Y me acuerdo de ti y de esos 30 años de tu vida. Misteriosos, desconocidos, aparentemente irrelevantes y hasta mezquinos. El carpintero de Nazaret. Quizá tú también te sentiste así. Frustrado. Interpelado por un mundo que te estaba esperando. Esperando tu momento. Esperando. Hasta que llegó tu madre y lo lío todo en una boda jaja. Qué grande es tu Madre.
Mientras tanto yo también seguiré esperando. Contigo y con tanta gente que me sostiene. Aprendiendo de ti y de ellos. Apoyándome en esas fuerzas que no son solo las mías. Entrenando. Acumulando amor para cuando me toque salir ahí fuera. Recordando que de nada sirve llegar a la meta, si recorro el camino olvidando su sentido. Amando y agradeciendo lo pequeño de cada día. Esperando.
Y así, mi corazón respira. Y vuelvo a empezar. Otra vez. Las que hagan falta.
Tema 13: Testimonios
Testimonio 2: oda a los opositores
2. Oda a los opositores
Después de varios años opositando empiezo a ver la oposición desde una perspectiva muy distinta a como la veía al principio. Está claro que sigo queriendo, más aún, ansiando, aprobar algún día. Sin embargo, sacarme la oposición ha dejado de ser mi prioridad. Lo que no significa que la intensidad y motivación en mi estudio haya decaído lo más mínimo. De hecho todo lo contrario.
Creo que cuando aprendemos a poner las cosas en su sitio, a darles la importancia que merecen, se viven desde una óptica muy distinta. Hasta el punto de que una misma realidad –por ej. dos amigos que preparen la misma oposición-, valorada desde dos puntos de vista diferentes, puede convertirse en dos historias opuestas –que uno la disfrute y para otro resulte un calvario-.
Cada día que pasa voy entendiendo mejor que esta vida son dos días. Literal. Que este tiempo que vivimos en la tierra, no es ni más ni menos que un regalo para demostrar la eternidad que queremos tener. La meta es la misma para todos. Lo diferente es el camino, y cada uno tenemos el nuestro. Nosotros, los opositores, hemos elegido que una parte de ese camino se recorra estudiando.
Hay que intentar no olvidar nunca, que nuestro objetivo en la vida no es (o no debería ser) aprobar una oposición, casarte y tener hijos, ganar mucho dinero o tener muchos amigos y más planes. Eso solo pueden ser medios, instrumentos que nos tienen que ayudar a llegar al cielo y a ser lo más santos posibles aquí en la tierra. Y en la medida en que algo nos distraiga o nos impida ese fin, debemos apartarlo de nuestro camino. Claro que cuesta; a veces mucho. Yo mismo soy el primero al que le parece difícil renunciar a lo cómodo y a lo que no da problemas. Y aunque a veces tambaleo -o incluso me caigo-, y me entran muchas dudas, incluso de fe, otras en cambio lo veo con total nitidez. De hecho, me atrevo a afirmar que nunca en mi vida he vivido con más paz que opositando. Sobre todo el último año. Paz espiritual me refiero, porque yo con los exámenes me pongo bastante nervioso.
Reconozco que para ello me ha ayudado mucho la lectura de libros píos. Leer novelas o libros de historia me gusta, me entretiene y aprendo mucho. Pero es que cuando he leído un buen libro de espiritualidad católica (vidas de santos, historias de milagros, la doctrina dictada por auténticas eminencias religiosas, o incluso hojear de vez en cuando la Biblia), es como entrar en otra dimensión. Algo distinto se enciende en lo más profundo de mi corazón que me ayuda mucho, -aunque sea por poco tiempo-, a dejar de preocuparme por cosas que no tienen en realidad la importancia que les doy.
Relacionado con esto, hay un poema de Santa Teresa de Jesús que me gusta mucho. Se titula: “Vuestra soy, para Vos Nací”. A lo largo del mismo, muestra una total despreocupación por las eventualidades que se puedan dar en esta vida, porque tiene plena confianza en el Señor. Algunas estrofas especialmente reveladoras en este sentido son:
…
“¿Qué mandáis hacer de mí?
Dadme muerte, dadme vida,
dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad;
dadme guerra o paz crecida,
flaqueza o fuerza cumplida,
que a todo digo que sí.
Dadme riqueza o pobreza,
dad consuelo o desconsuelo,
dadme alegría o tristeza,
dadme infierno o dadme cielo,
vida dulce, sol sin velo:
pues del todo me rendí,
Si queréis, dadme oración,
si no, dadme sequedad,
si abundancia y devoción,
y si no esterilidad.
Soberana Majestad,
sólo hallo paz aquí.
Dadme, pues, sabiduría,
O, por amor, ignorancia;
dadme años de abundancia,
o de hambre y carestía.
Dad tiniebla o claro día,
revolvedme aquí y allí.
Si queréis que esté holgando,
quiero por amor holgar;
si me mandáis trabajar,
morir quiero trabajando:
decid dónde, cómo y cuándo,
decid dulce Amor, decid.
Puede ser útil recordar este precioso poema a la hora de enfrentarnos con cualquier dificultad de la vida. Durante la oposición, pero también después. Además, como muy acertadamente señalaba San Agustín a la hora de analizar la psicología del dolor y del gozo, cuanto mayor es el sufrimiento del hombre durante las batallas que tenga que librar, tanto mayores son los gozos y las alegrías por el triunfo.
En nuestra vida, a poco que nos paremos a pensar, seguro que comprobamos que en muchas ocasiones, la alegría más desbordante, va precedida de un tormento mayor. De hecho, la Biblia está llena de alusiones al respecto. Por citar solo un ejemplo, en Lucas 15, 3-7, en la parábola de la oveja perdida, dice textualmente: “Os digo que habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.”
Pues si aplicamos esta idea a la oposición, cuanto más largo y dificultoso resulte nuestro periodo opositor, tanto mayor será nuestra alegría una vez aprobemos. Está claro que todos queremos aprobarla lo antes posible, no estoy diciendo lo contrario. Simplemente quiero resaltar que alguna ventaja tiene también que se alargue nuestro estudio más de lo inicialmente planeado. No sé vosotros, pero yo desde luego, de las personas que he conocido que han aprobado su oposición, en la mayoría de los casos coincide que, los que más han “sufrido” durante su horizonte opositor, más contentos se les ve de haber aprobado. Como que transmiten una mayor alegría de haber logrado su objetivo.
Por otro lado, opositando, se puede llegar a profundizar sobre temas importantes, que de otra forma quizás se pasan por alto. Por ejemplo, a medida que yo iba aprobando exámenes me hacía muchas preguntas: “si apruebo la oposición, ¿qué pasa?, ¿ya está?, ¿esto es todo lo que tantos pensamientos me ocupaban y agobiaban?, ¿y ahora qué hago?, ¿ya voy a ser feliz?, ¿ya voy a dejar de sufrir?, ¿mi meta en la vida era aprobar esta oposición?, ¿ahora voy a poder por fin hacer todo eso que antes no podía?, ¿de verdad es tan guay todo eso que el mundo nos propone?, ¿de verdad necesito de todo eso para ser feliz?, ¿acaso es eso lo que me va a llenar?, ¿acaso una vez pueda hacer todo eso que antes no podía, voy a encontrar la verdadera felicidad? ¡Qué claro lo veo todo a veces y cuánto me cuesta verlo así otras muchas!
¿No te ha pasado nunca haber conseguido algo que llevabas tiempo queriendo conseguir y cuando lo consigues o no lo disfrutas tanto como creías o el goce es muy pasajero? ¿Cuándo vamos a darnos cuenta de que en esta vida nada sacia? Nada ni nadie de este mundo puede saciarnos. Solo Dios sacia. Todo lo demás son parches. Quizás si consiguiéramos vivir con esto interiorizado, viviríamos con más paz. Yo el primero.
Creo sinceramente que todo el mundo debería tener un periodo de oposición en su vida. O al menos un tiempo largo -no una semana- de alejarse del ajetreo mundano y materialista, que le sirva para conocerse mejor y orientar después su vida por el camino que realmente elija, en lugar del que el mundo a veces parece imponer. Opositando es cuando más he interiorizado la famosa máxima de: “Vive como piensas, o acabarás pensando como vives”. ¡Cuánta sabiduría se esconde en tan pocas palabras! El periodo de oposición no puede servir solamente para conseguir un trabajo para toda la vida y mucho conocimiento sobre ciertas materias. Sería una pena no salir moral y espiritualmente transformados de tan valiente y sacrificada experiencia.
Opositar tiene cosas durillas, todos lo sabemos. Además, el mundo parece que se esfuerza por recordárnoslo casi a diario. Pero, ¿qué hay de sus ventajas?, ¿por qué tan poca gente habla de ellas? Creo que es porque la mayoría las desconoce. Es una pena ver que hay incluso opositores que no ven muchas. Yo mismo no veía muchas cosas buenas, que con el tiempo he ido apreciando.
Por ejemplo, ahora valoro mucho las pequeñas cosas del día a día que antes ni me paraba a pensar; desde la grandeza de la naturaleza hasta la comida de cada día o el tumbarme agotado en la cama cada noche. A muchos les parecerán cosas absurdas. Pero yo tengo ahora la suerte de disfrutar de verdad, muchas cosas todos los días. Mientras que hace unos años solo sentía que disfrutaba cuando hacía lo que la sociedad nos quiere hacer creer que es lo divertido. No lo digo por quedar bien. Es verdaderamente así.
También, gracias a opositar, muchas personas alargan el periodo de convivencia con su familia. Eso es una verdadera suerte. Y aunque no lo solamos pensar quizás mucho, la familia no va a durar para siempre, y la posibilidad de convivir con ellos mucho menos. Tarde o temprano eso se acaba; y para mí, opositar es una oportunidad para vivir una relación 2.0 con tu familia; desde una perspectiva más tranquila y madura, en la que valoras cosas nuevas que antes a lo mejor dabas por hecho.
Opositando he aprendido también que mis amigos y las personas en general -incluso yo mismo hasta hace nada-, viven demasiado atropelladas. Con demasiado ruido, planes y distracciones que alejan de lo importante y no dan paz. Y aunque algunos parezcan felices con esa vida, es una felicidad mundana y que dura muy poco. Es imposible que eso sacie. A pesar de que el mundo quiera hacernos creer que esa es la vida ideal, no es verdad. Viviendo así, es imposible reflexionar. Y sin reflexión es muy difícil vivir una vida que de verdad valga la pena y dé gloria a Dios. ¡Cuántos años he perdido yo sin darme cuenta de esto! Aunque solo fuera por eso, ya me habrían valido la pena todos los años de oposición.
En fin, luchemos por poner siempre los ojos en lo que de verdad importa y aprendamos a relativizar, y sobre todo, a ofrecer nuestros sufrimientos. Solo hace falta ofrecerle a Dios el resultado, sea el que sea. Da mucha más gloria a Dios un suspenso ofrecido a Dios por amor que un sobresaliente que alimente nuestro ego. Porque, ¿qué tenemos que no hayamos recibido?, ¿hay algo de lo que podamos realmente vanagloriarnos? Si es que todo, absolutamente todo, nos ha sido dado. Sin la ayuda de Dios y la intercesión de María, nada podemos. Es la pura verdad. Reconozcámoslo y demos gracias a Dios por la grandísima suerte de estar opositando.
Un abrazo fuerte a todos y mucho ánimo, que cada día que pasa, es un día más cerca del objetivo,
Un opositor de espíritu inquieto.
Tema 13: Testimonios
Testimonio 3: Suspenso
3. Suspenso
Suspendí el último ejercicio de la oposición hace casi un mes. Y suspendí, a mi juicio, injustamente. Hice un buen examen, en tiempo y contenido, pero la suerte decidió que me tocase de las últimas de la lista y que la mayor parte de las plazas se adjudicaran a personas que se examinaron en los meses previos. Solo quedaban 5 plazas y 12 personas por examinarse, dándose la casualidad de que esos 12 llevaban algunos puntos de ventaja respecto a mí en la prueba inmediatamente anterior. Así es la vida. Muchas veces injusta.
Injusta a los ojos del mundo. Permitida por Dios. Sí, permitida por Dios.
Puede parecer extraño pero en medio de estas circunstancias no me ha faltado la Paz. Ni siquiera he llorado. Y eso que llevo 5 años opositando y tengo que empezar de nuevo, desde la primera prueba.
Podría haberme enfadado con Dios, pedirle explicaciones, rendición de cuentas…pero no lo he hecho. He aceptado las circunstancias pacíficamente.
Y no se las he pedido, no por mérito mío sino porque en todo momento me he sentido sostenida. Mi espíritu de lucha no se ha achantado, porque en mi subida al Calvario el mismo Jesús ha sido mi cireneo.
He trabajado mucho, y la gente que me quiere ha rezado por mí una barbaridad. Sin embargo, no ha habido resultado, o al menos el resultado idóneo. No voy a negar que en algunos momentos la tentación quiera colarse en mi cabeza con como afirmaciones falsas como: “ese Dios que tanto dice quererte se olvida de ti”; “ese Dios delante del que te arrodillas, no ha tenido poder para hacer que las circunstancias fueran otras”. Pero decido no darle entrada. Mi respuesta está siendo no pensar y rezar a María cuando me viene ese diálogo absurdo (que me recuerda, en cierta medida, al que tuvo Jesús en sus 40 días de desierto).
¡Qué egoísta sería mi amor si volcara mi vida en seguir a un Dios que me complace en todo lo que le pido! Menos mal que no es así. Parecería, entonces, que soy yo la que configuro a este Dios y no Él quien me Transforma a mí.
A Dios hay que dejarle ser libre. Él me dio la libertad para decidir si amarle y seguirle u olvidarme de Él. Las regla de oro de este juego de amor es la Libertad.
Dios quiere que le pida, que le pida mucho incluso lo más básico “el pan de cada día” pero también quiere que le deje actuar con libertad, que me fíe de Él.
Me gustan mucho unas líneas del Salmo 91: “¡Qué magníficas son tus obras, Señor, qué profundos tus designios! El ignorante no los entiende ni el necio se da cuenta.”
Y también estos versículos del Libro de Isaías: “¿Por qué andas hablando, Jacob, y diciendo, Israel: «Mi suerte está oculta al Señor, mi Dios ignora mi causa»? ¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído? El Señor es un Dios eterno y creó los confines del orbe. No se cansa, no se fatiga, es insondable su inteligencia. Él da fuerza al cansado, acrecienta el vigor del inválido; se cansan los muchachos, se fatigan; los jóvenes tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas como las águilas, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse.”
Dios no promete darme lo que le pido, pero nunca me niega su Espíritu para sobrellevar lo que venga. Lo que me promete es que si no dudo de él y cargo con mi cruz, el peso de esa cruz será ligero. No me faltará la fuerza, no me faltará la paz, pero para eso tengo que dejarle ser Dios, y dar un salto al vacío aunque solo halle oscuridad. No dejar de quererle, no dejar de alabarle, no dudar de que soy su niña bonita y que no quiere que “ni el viento me toque”, no quiere mi sufrimiento y si lo permite es porque detrás hay un bien mayor que mis ojos terrenales no son capaces de ver.
La duda es humana. La confianza es divina. Y estas circunstancias ayudan a divinizarme, a ser más como Dios y menos como los hombres, a esperarlo todo de Él.
Y también estos versículos del Libro de Isaías: “¿Por qué andas hablando, Jacob, y diciendo, Israel: «Mi suerte está oculta al Señor, mi Dios ignora mi causa»? ¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído? El Señor es un Dios eterno y creó los confines del orbe. No se cansa, no se fatiga, es insondable su inteligencia. Él da fuerza al cansado, acrecienta el vigor del inválido; se cansan los muchachos, se fatigan; los jóvenes tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas como las águilas, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse.”
Dios no promete darme lo que le pido, pero nunca me niega su Espíritu para sobrellevar lo que venga. Lo que me promete es que si no dudo de él y cargo con mi cruz, el peso de esa cruz será ligero. No me faltará la fuerza, no me faltará la paz, pero para eso tengo que dejarle ser Dios, y dar un salto al vacío aunque solo halle oscuridad. No dejar de quererle, no dejar de alabarle, no dudar de que soy su niña bonita y que no quiere que “ni el viento me toque”, no quiere mi sufrimiento y si lo permite es porque detrás hay un bien mayor que mis ojos terrenales no son capaces de ver.
La duda es humana. La confianza es divina. Y estas circunstancias ayudan a divinizarme, a ser más como Dios y menos como los hombres, a esperarlo todo de Él.
Tema 13: Testimonios
Testimonio 4: Sentirse pequeño
4. Sentirse pequeño
El texto de esta semana iba a ser diferente pero los acontecimientos personales y la festividad de de la Asunción, así como el día de María Reina me han conducido a darle una perspectiva distinta. La semana pasada me pusieron la segunda dosis de la vacuna y no me sentó nada bien. Pasé una noche de perros: fiebre, escalofríos, mareos, nauseas, dolor fuerte de cabeza… Sin embargo, me sirvió para darme cuenta de muchas cosas. He de confesar que, a pesar de mis 27 años, sigo siendo una niña. Esa noche, entre toma y toma de temperatura, agobiada por la reacción de mi cuerpo con la vacuna y con la cabeza puesta en que al día siguiente tenía que cantar con el preparador…solo me acordaba de mi madre. Ni corta ni perezosa me dirigí al cuarto en el que dormían mis padres y la desperté: «mamá tengo más fiebre, me encuentro mal». En ningún momento se molestó por que le dijera aquello a pesar de que nada podía hacer por mí, solo esperar a que pasaran las horas para que la reacción remitiera. Al contrario, me puso la mano en la frente y me dijo: «¿quieres a nos vayamos juntas al salón a ver si te duermes alli?». Este detalle puede parecer una tontería, pero en medio de aquella noche toledana, me hizo pensar mucho. Lo primero que pensé fue en la gente que está enferma, enferma de verdad y no mis tonterías; en la gente que ha muerto de Covid, y que ha muerto sin la cercanía de los suyos…y en las personas que tienen una enferdad crónica que les produce padecimientos fuertes. Y al mismo tiempo se me vino a la mente Jesús en la cruz…también solo. Únicamente su Madre y un par de personas más a su lado.
Lo segundo que pensé fue en la Providencia: ni siquiera el Covid, ni siquiera esa enfermedad crónica con padecimientos incurables escapa de la Mano de Dios, del Amor de Dios, de la Misericordia de Dios. Por encima siempre está su Sabiduría, su Ternura, su Mirada de Padre. Y por último, pensé en María y me acordé del evangelio: » Si vosotros que sois malos dais cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre del Cielo no se las dará a quienes se las pidan!» (Mt 7,11) Es decir, si mi madre me cuida así porque es mi madre aun dentro de sus límites y defectos humanos…¿qué no hará por mí mi Madre del Cielo cuando le ruego?. También me resonó esta cita «No tienen vino» (Jn 2,3) Cómo me gusta recrearme en esa escena….María, una simple invitada a una boda, atenta a las necesidades materiales de los novios y anticipando la Hora de Jesús. En el fondo, me dio vergüenza llamar a mi madre por noche y despertarla solo para decirle aquello, pero me gusta sentirme pequeña en la debilidad y necesitada de ella, y creo que esa es la forma en la que a Dios le gusta que le hablemos, como pequeños, indefensos, dependientes de lo que, en Su libertad, quiera darnos.
Tema 14: Custodios
Tema 14: Custodios
1. Ser custodios
1. Ser custodio
Ser Custodios de una petición supone ejercitarnos en la oración de intercesión. El Papa Francisco nos dice que «para la oración de intercesión se necesitan dos cosas: coraje y paciencia. Si quiero que el Señor escuche algo que le pido, debo ir, e ir, e ir, llamar a la puerta y llamar al corazón de Dios, y hacerlo porque mi corazón está involucrado con ello. Pero si mi corazón no se involucra con esa necesidad, con esas personas por las que debo rezar, no será capaz ni siquiera del coraje ni de la paciencia» (15-3-2018). Además, ser Custodios nos concede el privilegio de compartir la Intimidad de Dios. Las peticiones llegan a nosotros de la misma manera que llegan al Corazón de Dios. De ahí la delicadeza y la sensibilidad que debemos mostrar al acoger esta petición siendo conscientes de que el Señor nos concede la oportunidad de acompañar a otros en sus problemas y pesares. De forma invisible comenzamos, junto con esas personas que nos hacen depositarias de esta petición, un peregrinar hacia la Misericordia del Corazón de Cristo, tan deseoso de que le llamemos y le tratemos con un Padre. Encarnamos así el misterio de la comunión de los santos, la común participación de todos los miembros de la Iglesia en las cosas santas, formando una familia en que todos contribuimos a la santidad de los demás.
Tema 14: Custodios
2. San José
2. San José
«Hoy, 19 de marzo, celebramos la fiesta solemne de San José, que se merece todo nuestro reconocimiento y nuestra devoción por el modo en que supo custodiar a la Virgen Santa y al Hijo Jesús. Él se enfrentó a muchas situaciones difíciles, pero era un hombre de fe, y la fe fue lo que le ayudó en las dificultades.» (Papa Francisco) La festividad de San José (día de precepto por cierto) fue la fecha que propusimos desde Hakuna Opositores para poner punto y final al Proyecto Custodios, en el que todos vosotros estáis implicados. Sin embargo, recientemente un señor que había escrito su petición en nuestro formulario (en noviembre), contactó con nosotros para darnos las gracias. Dios le había hecho el regalo de atender su petición, y no era una cuestión fácil. Su hijo padecía una grave enfermedad y se ha curado. A partir de aquí podemos hacernos todas las trampas al solitario que queramos. ¿Cuanto ha influido la oración en su curación?, ¿tan grave era? ¿Cuántas posibilidades tenia de curarse?. Nunca lo sabremos pero realmente nada de eso importa. Importa el ejemplo de Fe de esa persona al confiarnos su preocupación mas importante. Importa la Fe del opositor ofreciendo su estudio. Importa descubrir que Dios “permite” el mal para un bien mucho mayor, y que cuenta con nosotros. Viendo los frutos de esta iniciativa tan sencilla y tan humilde, hemos decidido que en lugar de poner fin a esta iniciativa, la alarguemos hasta el 30 de diciembre, día de la Sagrada Familia, y que hoy sea el día en el que cada uno de nosotros renovemos el compromiso de seguir ofreciendo tantas horas de estudio por las peticiones que se nos encomendaron. Como San José, Custodio de María y Jesús, tenemos el privilegio de cuidar unas intenciones de personas a las que no ponemos nombre, pero que están necesitadas Dios. ¡Qué forma tan bonita de fiarse del poder de Dios, rezando, abandonando todo a Su Voluntad y sin ver el fruto! Igual que José, que vivió con Jesús su vida oculta y marchó con el Padre antes de poder ser testigo de su muerte y Resurrección. José, hombre de silencio, hombre confiado, hombre de profunda fe.
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Encuentro de opositores
Una semana en la que, sin perder nuestra rutina de estudio, estaremos más cerca de Dios, nos conoceremos y disfrutaremos juntos.

Custodios
Queremos aprovechar nuestro estudio al máximo, pero sobre todo que nos aprovechéis.
Quien quiera podrá apuntar en este formulario una intención anónima o con vuestro nombre, y un opositor rezará y ofrecerá anónimamente su tiempo de estudio por esta.