Lo mismo que los hijos participan de la carne y de la sangre, así también participó Jesús de nuestra carne y sangre, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo, y liberar a cuantos, por miedo a la muerte, pasaban la vida entera como esclavos.
Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote misericordioso y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar los pecados del pueblo. Pues, por el hecho de haber padecido sufriendo la tentación, puede auxiliar a los que son tentados.
Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. R/.
Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro. R/.
¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.
Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R/.
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.
Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.
Se levantó de madrugada, cuando todavía era muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron:
«Todo el mundo te busca».
Él les responde:
«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido».
Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.
San Francisco Fernández de Capillas

Llevó el nombre de Cristo a los pueblos de Filipinas y del sur de China. Fue religioso de gran mansedumbre, modestia y fervor apostólico. Murió decapitado en la persecución de los tártaros, después de larga prisión con azotes y crueles tormentos, en Fogan, el 15 de enero de 1648, siendo el protomártir de China
Presbítero (1607-1648), nació en Baquerín de Campos (Palencia, España), y era hijo del convento de San Pablo de Valladolid. Llevó el nombre de Cristo a los pueblos de Filipinas y del sur de China. Fue religioso de gran mansedumbre, modestia y fervor apostólico. Murió decapitado en la persecución de los tártaros, después de larga prisión con azotes y crueles tormentos, en Fogan, el 15 de enero de 1648, siendo el protomártir de China. La reliquia de su cabeza se venera en la iglesia de San Pablo de Valladolid. Fue beatificado el 2 de mayo de 1909. Canonizado el 1 de octubre del 2000 por el Papa Juan Pablo II.
Más información: Grandes figuras
S. Pedro Sans y Jorda, obispo (1680-1747), nació en Aseó (Tarragona) y era hijo del convento de Lérida. Llegó a China en 1715 y fue nombrado obispo en 1729. Tuvo gran humildad, audacia y fervor misionero. Tras larga y dura prisión murió decapitado el 26 de mayo de 1747.
S. Francisco Serrano Frías, obispo designado (1695-1748), nació en Huériya (Granada) y era hijo del convento de Santa Cruz la Real de Granada. Llegó a China en 1738 y fue apresado en 1746, y en prisión recibe el nombramiento de obispo, aunque no pudo ser consagrado. Tuvo gran austeridad, devoción al rosario y fervor misionero. Murió por asfixia y luego su cuerpo fue quemado el 25 de octubre de 1748.
S. Juan Alcober Figuera, presbítero (1694-1748), nació en Granada y era hijo del convento de Santa Cruz la Real de Granada. En 1741 era vicario de la misión de China. Trabajó con gran eficacia apostólica. Apresado en 1746, murió ahorcado el 28 de octubre de 1748.
S. Joaquín Royo Pérez, presbítero (1691-1748), nació en Hinojosa (Teruel) y era hijo del convento del Pilar y más tarde del de Predicadores de Valencia. Entró en China en 1715. Tuvo gran piedad y actividad misionera. Apresado en 1746, mu rió asfixiado el 28 de octubre de 1748.
S. Francisco Díaz del Rincón, presbítero (1713-1748), nació en Sevilla y era hijo del convento de Écija. Llegó a China en 1738. Era religioso de gran piedad y extraordinaria penitencia. Apresado en 1746, murió ahorcado el 28 de octubre de 1748.
Todos ellos murieron mártires en Fochow (China) unidos en la misma fe, en los mismos sufrimientos y en la misma Familia: la dominicana. Sus restos se veneraban en Manila en la iglesia de Santo Domingo, destruida en la guerra en 1941. Fueron beatificados el 14 de mayo de 1893. Canonizados el 1 de octubre del 2000 por el Papa Juan Pablo II.
Más información: Grandes figuras. Mártires de China
Oh Dios lleno de misericordia,
que diste al beato Francisco
y compañeros mártires
una vida llena de amor a tu nombre
y una gran fortaleza
en la predicación de la fe;
haz que, por su intercesión,
tu nombre se extienda
en las tierras que evangelizaron,
y vivamos constantes en la fe
que ellos sellaron con su sangre.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Al recordar el martirio
del beato Francisco y compañeros
concédenos, Señor,
anunciar dignamente la muerte de tu Hijo,
que no sólo exhortó de palabra
a los que iban a ser sus testigos,
sino que los precedió con el ejemplo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Señor, hemos celebrado
con el banquete divino
la victoria de tus mártires,
el beato Francisco y compañeros;
te rogamos ahora que,
a quienes hemos comido el pan de vida,
nos ayudes a vencer en la lucha,
y, como a vencedores,
nos permitas comer
del árbol de la vida en el paraíso.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Liturgia de las horas. Propio de la Orden de Predicadores.