En aquellos días, el sumo sacerdote y todos los suyos, que integran la secta de los saduceos, en un arrebato de celo, prendieron a los apóstoles y los metieron en la cárcel pública. Pero, por la noche, el ángel del Señor les abrió las puertas de la cárcel y los sacó fuera, diciéndoles:
«Marchaos y, cuando lleguéis al templo, explicad al pueblo todas estas palabras de vida».
Entonces ellos, al oírlo, entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Llegó entre tanto el sumo sacerdote con todos los suyos, convocaron el Sanedrín y el pleno de los ancianos de los hijos de Israel, y mandaron a la prisión para que los trajesen. Fueron los guardias, no los encontraron en la cárcel, y volvieron a informar, diciendo:
«Hemos encontrado la prisión cerrada con toda seguridad, y a los centinelas en pie a las puertas; pero, al abrir, no encontramos a nadie dentro».
Al oír estas palabras, ni el jefe de la guardia del templo ni los sumos sacerdotes atinaban a explicarse qué había pasado. Uno se presentó, avisando:
«Mirad, los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo, enseñando al pueblo».
Entonces el jefe salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease.
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/.
El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles
y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.
Estamos en los primeros momentos del cristianismo y San Lucas, en el libro de los Hechos de los Apóstoles, quiere expresar la fuerza, la pasión y la valentía con que los apóstoles predican el Evangelio.
Esta predicación basada en el testimonio personal, en un estilo de vida y en la realización de signos liberadores, provoca gran admiración en el pueblo y también muchas conversiones. Pero al mismo tiempo, provoca el rechazo y la indignación entre los dirigentes judíos que no pueden tolerar el anuncio de Cristo como Mesías y un modo de vida que cuestiona la manera de vivir la religión oficial; este rechazo va a traducirse en una persecución hacia el cristianismo que irá tomando cada vez tintes más violentos como se reflejará pronto en la muerte de Esteban, primer mártir.
En el texto de hoy, los apóstoles son encarcelados. Es ya la segunda vez que sufren prisión. La primera vez la encontramos en el capítulo anterior. Si entonces son liberados a causa del temor que los jefes de Israel sienten hacia la reacción del pueblo, ahora la liberación es fruto de la acción de un ángel de Señor; es decir, es la providencia de Dios la que les libera para que puedan seguir predicando.
El mensaje que se nos quiere transmitir es que las dificultades, obstáculos no pueden frenar la predicación del Evangelio por parte de los apóstoles, porque esta predicación no es obra humana, sino obra de Dios. La Palabra de Dios, no puede ser encadenada.
El contexto del Evangelio de hoy es el diálogo de Jesús con Nicodemo que durante estos últimos días vamos siguiendo. Hoy escuchamos el final de este diálogo. No sabemos el eco inmediato que las palabras de Jesús dejaron en este hombre, pero sí más tarde. A través de las otras dos apariciones de este personaje en el Evangelio de Juan, podemos intuir cómo Nicodemo fue haciendo poco a poco su camino de conversión y de acogida de la nueva Vida a la que Jesús le invitaba a nacer.
Nicodemo ha salido al encuentro de Jesús de noche. Y la noche simboliza la propia oscuridad en que tantas veces vivimos, con nuestras dudas y contradicciones. Pero también simboliza nuestra búsqueda humana de luz; es decir de vivir en plenitud, desde la verdad, desde la autenticidad, con sentido…
El Evangelio de hoy quiere conducir nuestra mirada hacia la fuente de la luz que no es otra sino el inmenso Amor de Dios por cada una de sus criaturas que se ha revelado plenamente en la vida, en la muerte y en la Resurrección de Cristo. En Él Dios nos lo ha dado todo “para que el mundo se salve por él”. No hay otro deseo en Dios sino abrazar a su criatura, abrazar nuestra humanidad y salvarla.
La Palabra de hoy nos invita a contemplar ese “tanto amor que Dios nos tiene” en Cristo; y también a hacernos conscientes de que es a través de nuestras actitudes, nuestra manera de vivir, nuestras decisiones, como vamos acogiendo y haciendo germinar este amor en nuestras vidas, haciéndolas más luminosas o al contrario, lo vamos rechazando y en consecuencia entrando en una dinámica de oscuridad y autodestrucción.
El amor apela una y otra vez a nuestra libertad humana. El ser humano es capaz de Dios, pero esta capacidad que es un don, se convierte también en tarea de ejercitarla a través de cada elección cotidiana.
Beato Isnardo de Chiampo

Santo italiano, entró en la Orden de Predicadores de la mano de Santo Domingo de Guzmán. Insgine predicador, fundó el primer convento de Pavía del cual fue prior. Murió ese convento en 1244
Vicente nace en Chiampo (Venecia, Italia) al final del s. XII. Entró en la Orden en Bolonia, con el nombre de Isnardo. Era fraile de mucho fervor y extraordinario predicador, mediante el cual Dios hizo muchos milagros, a los que se refiere Las vidas de los frailes (IV, 25, 9). Murió en Pavía (Lombardía) en el convento de Santa María de Nazareth, por él fundado, el 19 de marzo de 1244. Su cuerpo se venera desde 1799 en la iglesia de los Santos Gervasio y Protasio. Su culto fue confirmado en 1919.
Del Común de pastores o de religiosos.
Oración colecta
Oh Dios, que con la luz de tu sabiduría
ahuyentas las tinieblas de la ignorancia;
concédenos,
por la intercesión y méritos
del beato Isnardo,
que crezca en nosotros la fe,
y, como se vio luminosamente en él,
ninguna tentación pueda apagar en nosotros
el fuego de tu gracia.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Hoy también se celebra:
virgen
(1287-1367) Sibilina nació en Pavía (Lombardía, Italia), quedando muy pronto huérfana, y ciega a los doce años. Fue acogida en la tercera Orden, viviendo recluida en una pequeña habitación cerca de la iglesia de los frailes. Era virgen purísima, que, iluminada en su alma por la luz del Espíritu Santo, brilló por las virtudes, consejos y milagros. Murió a los ochenta años en Pavía, el 19 de marzo de 1367 y su cuerpo se venera en la catedral. Su culto fue confirmado en 1854.
Del Común de vírgenes o de santas.
Oración colecta
Infunde, Señor, en nuestros corazones
el fuego del Espíritu Santo,
del que llenaste tan admirablemente
el alma de la beata Sibilina,
para que, sostenidos por esta luz celeste,
escrutemos los secretos de Cristo crucificado
y crezcamos siempre en tu amor.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Liturgia de las Horas. Propio O.P.