Capas

Imagen Placeholder

15/09/2018

Jesús este viaje me ha marcado, haz que nunca lo olvide. Ha dado un vuelco a mi vida. En primer lugar, te serviste de todo el sufrimiento y dolor que vi en Calcuta para romper las gruesas capas que tenía alrededor de mi corazón, capas de superficialidad, egoísmo y tontería, que la sociedad “avanzada” nos va poniendo poco a poco. Porque Jesús, ahí me di cuenta de que en realidad los pobres somos nosotros. Los pobres materiales, no tienen todas esas capas en el corazón. Su corazón late al descubierto porque es el mismo corazón dolorido que el Tuyo.

A través de Calcuta Tú tenías muchísimas cosas que decirme, pero ahora, Jesús, mi sitio es aquí, con mi familia y mis amigos; y Tú me has enviado a dar testimonio, a que los demás a través de mí puedan conocer lo que es Calcuta. No quiero decepcionarte, pero Tú sabes bien lo débil que soy, así que o me ayudas Tú o es imposible que lo consiga. Nunca quiero olvidar las palabras que me dijo un sacerdote: “No trates de defender tú a Jesús porque eso es más difícil, sencillamente déjate defender por Él, por tu Dios.”

En Calcuta me di cuenta de la infinita sed que tienes de mí, mucho mayor que la que tengo yo de Ti. Me lo hiciste ver a través de una niña enferma que me pidió agua. Le di un vaso, otro y otro; pero ella seguía bebiendo con ansia como si su sed no se pudiera calmar con ese agua. Entonces me di cuenta de que me estabas mirando Tú a través de esa niña, que esos ojos desalentados eran los tuyos que me decían “I THIRST”.

Qué suerte tengo de haberte conocido, Jesús, ¡vaya afortunada soy! Que nunca, nunca, nunca me aleje de Ti, ayúdame por favor, Madre mía intercede por mí. Quiero impregnarme más de Ti, para así dejar que seas Tú quien viva en mí. Quiero dejarme querer por Ti, y ese Amor tuyo entregarlo a los demás.

Todavía te queda mucho por hacer en mí, pero aunque sé que es difícil con toda la porquería que tengo dentro, sé también que Tú lo puedes todo, así que ahora te digo de corazón: “Señor, si quieres, puedes curarme.” 

Ahora en mi familia quiero llevar tu Alegría, tu Amor sin lógica; y estar siempre ahí para lo que quieras que haga por Ti. Que sigas cambiando mi corazón de piedra por uno de carne, te lo suplico.

¿Ves algún error?