No hemos hecho nada

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25/04/2022

Hace dos días que he vuelto a mi realidad y a Madrid, a mi vida frenética que me flipa. Pero no he vuelto siendo la misma. La realidad me ha superado.

Sabía que iba a ver una realidad que me iba a impactar, lo que no me esperaba era que 41 ucranianos y 14 personitas iban a convertirse en HOGAR.

Y es que no hemos hecho nada, literal. Todo ha fluido. Les hemos acompañado, porque eso es lo que queríamos: compartir con ellos la vida.

Nos hemos reído como nunca, hemos bailado, hemos pintado con las manos y limpiado con los pies, hemos caminado, nos hemos quemado, hemos cocinado, hemos llorado, hemos rezado y hemos hasta llevado a la Virgen en procesión por todo el pueblo… de verdad que no ha faltado de nada. Teníamos a Dios, y sólo Dios basta.

Han sido unos días increíbles, pero injustos. Hemos vivido la guerra de Ucrania, hemos compartido sus historias, sus miedos y su incertidumbre.

Fui a darme, a servirles y me he venido llenita. Aprendiendo, valorando y agradeciendo. La magia y la esencia de un compartiriado. Somos necesitados.

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