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Así son los compartiriados de Hakuna
La palabra “compartiriado” no aparece en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, sin embargo, tiene mucho significado para quienes la viven de la mano de Hakuna. Según cuenta a Misión Patricia Pareja, su coordinadora, “el compartiriado es el encuentro con quien vive en necesidad: el que sufre pobreza, enfermedad, adicciones, privación de la libertad… Queremos […]
09/02/2026
La palabra “compartiriado” no aparece en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, sin embargo, tiene mucho significado para quienes la viven de la mano de Hakuna. Según cuenta a Misión Patricia Pareja, su coordinadora, “el compartiriado es el encuentro con quien vive en necesidad: el que sufre pobreza, enfermedad, adicciones, privación de la libertad… Queremos que todos ellos vivan con esperanza y sentido”.
Este nombre no lo han escogido al azar, sino para profundizar en lo que es un voluntariado. Ellos quieren situarse en un plano horizontal y bidireccional con las personas con las que se encuentran, para permanecer abiertos a recibir y a ser transformados en la medida que se entregan. “Se trata de dar y recibir, de amar y ser amados”, explica Pareja.
Mirada puesta en el fruto
Ayudar al otro en sus necesidades, materiales y espirituales, es deber de todo cristiano. Y aunque dar solución a cualquiera de esas circunstancias es un bien muy deseado por quienes realizan esta labor, los compartiriados de Hakuna no se centran, según aseguran, en el resultado, si no en el fruto que nace de ellos. “Vivimos en una sociedad que demanda resultados, también en situaciones como estas: que una persona que está en la calle salga de ahí, o que otra que tiene una adicción, deje la droga. A pesar de que son deseos buenos, nosotros no podemos controlar que esto suceda. Podemos ofrecer recursos, pero la decisión nace de la libertad. Lo que sí está en nuestra mano es amar al que tenemos delante en cada ocasión. Ese es nuestro único objetivo: amar mucho para que, a partir de ahí, Dios haga lo que tenga que hacer”, explican.
Por eso, su principal objetivo es dar ese Amor, con la ilusión de que con el tiempo vendrán los frutos, como pueden ser la paz, la esperanza o la alegría. Y por experiencia cuentan que estos frutos traen, en muchas ocasiones, esos resultados tan deseados.
Fieles a Jesucristo
Aun así, lo más importante, según cuentan a Misión, es que en ese encuentro cada uno redescubra su propia identidad y vuelva a poner a Dios en el centro: “No tenemos el control de nada. Todo lo que tenemos nos ha sido dado, pero curiosamente es en los lugares donde hay mayor oscuridad y sufrimiento donde hemos llegado a ver la alegría más auténtica, el mayor abrazo de la cruz, la expresión del amor más profundo”.
Por eso, en una sociedad materialista y utilitarista, ellos están convencidos de que muchos jóvenes están deseando salir de sí y romper la lógica del yo: “El problema hoy no es tener mucho, materialmente hablando. El problema es necesitar siempre más, dejarse arrastrar por la comodidad, la facilidad, el yo, yo, yo. Hace falta rebeldía porque el mundo en el que vivimos está lleno de oportunidades para entregarnos al prójimo y todo nos empujará a no hacerlo, pero tenemos que ser fieles para seguir viviendo la vida que Jesús nos propone”, concluyen.
De Forofos a Oasis
Hakuna ofrece distintos Compartiriados:
Forofos ayuda en parroquias, hospitales o prisiones; Hablemos se acerca a personas que viven en la calle; Entre líneas visita a mayores; Cañada Real ofrece desayunos en la Cañada Real a drogodependientes; Misioneras apoya a las Misioneras de la Caridad; y Oasis reza y adora a través de la música en residencias, hospitales, prisiones y casas de acogida, entre otros lugares donde se necesite oración.