Hermanos, sed imitadores míos y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en nosotros.
Porque —como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos— hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas; solo aspiran a cosas terrenas.
Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo.
Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo.
Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R/.
Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.
En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes.
Entonces lo llamó y le dijo:
“¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”.
El administrador se puso a decir para sí:
“¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero:
“¿Cuánto debes a mi amo?”.
Este respondió:
“Cien barriles de aceite».
Él le dijo:
«Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”.
Luego dijo a otro:
“Y tú, ¿cuánto debes?”.
Él dijo:
“Cien fanegas de trigo”.
Le dice:
“Toma tu recibo y escribe ochenta”.
Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz».
Pendiente de publicar. Publicación habitual: el fin de semana anterior.
Mártires dominicos del siglo XX en España

La Familia Dominicana en este día recuerda de manera especial a los innumerables frailes, monjas, hermanas y laicos que fueron perseguidos y asesinados por su fe en varios lugares de España.
La Iglesia celebra en este día la memoria de los mártires del siglo XX en España. La Familia Dominicana en este día recuerda de manera especial a los innumerables frailes, monjas, hermanas y laicos que fueron perseguidos y asesinados por su fe en varios lugares de España.
Encabeza este innumerable elenco de mártires, fray Buenaventura García de Paredes, hijo de la Provincia del Santo Rosario, rector de la Universidad Santo Tomás de Manila y ex Maestro de la Orden de Predicadores. En agosto de 1936, mientras vivía en el convento del Rosario de la calle Peñalver en Madrid, fue detenido, siendo trasladado al día siguiente a Fuencarral (Madrid), donde fue martirizado, en el paraje conocido como «Valdesenderín del Encinar». Junto a su cadáver se encontró un rosario y un breviario.
La mayor parte de los mártires fueron beatificados en tres celebraciones multitudinarias:
El 28 de octubre de 2007 tuvo lugar en Roma la beatificación de 498 mártires del siglo XX en España. Los mártires que forman este grupo pertenecen a varios Institutos de Vida Consagrada masculinos y femeninos, también al clero diocesano y 7 de ellos son laicos. La Familia Dominicana sumamos un total de 74 mártires: 62 frailes, 9 religiosas dominicas, 1 hermana contemplativa y 2 miembros de la Orden Seglar.
En 2013, esta vez en Tarragona, fueron beatificados otros 522 mártires, entre los cuales dos dominicos Fray José María González Solís O.P. y Fray Raimundo Joaquín Castaño González O.P.
El 18 de junio de 2022 fueron beatificados, en la Catedral de Sevilla, 27 mártires dominicos del siglo XX en España. El Santo Padre Francisco aprobó la beatificación de estos mártires en diciembre de 2019.
Se trata de veinticinco frailes dominicos martirizados en Almagro (Ciudad Real) y en Almería, además de un laico dominico, reputado periodista, que sufrió el martirio en Almería, y una monja dominica de Huéscar, que se convierte en la segunda monja dominica española en ser beatificada en toda la historia de la Orden.