¡Insensatos Gálatas!
¿Quién os ha fascinado a vosotros, a cuyos ojos se presentó a Cristo crucificado?
Solo quiero que me contestéis a esto: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por haber escuchado con fe?
¿Tan insensatos sois? ¿Empezasteis por el Espíritu para terminar con la carne?
¿Habéis vivido en vano tantas experiencias? Y si fuera en vano…
Vamos a ver: el que os concede el Espíritu y obra prodigios entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por haber escuchado con fe?
Suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas. R/.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la “misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza”. R/.
Y “el juramento que juró a nuestro padre Abrahán” para concedernos
que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días. R/.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice:
“Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde:
“No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre.
¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?».
Pendiente de publicar. Publicación habitual: el fin de semana anterior.
Beato Ambrosio Sansedoni

Fue compañero de Santo Tomás de Aquino en París y enseñó con él en las escuelas Dominicas de Colonia. Se dedicaba a la predicación y a la pacificación, de manera que fue solicitado por los políticos de su tiempo, incluso el Papa. Fue uno de los misioneros del grupo que se dedicó a la evangelización de Hungría.
Ambrosio nació en Siena (Toscana, Italia) en 1221 y entró muy joven en la Orden, siendo condiscípulo de santo Tomás en París y profesor en Colonia con san Alberto Magno. Fue a la vez sabio y sencillo y ejerció el ministerio de la predicación junto con su trabajo de catedrático, haciendo todo con gran perfección, y trabajando intensamente por la paz.
Murió repentinamente en Siena el día 20 de marzo de 1287, según se cree, a consecuencia del ímpetu con que predicó un sermón contra la usura. Su cuerpo se venera en la iglesia de Santo Domingo. Su culto fue confirmado en 1622.
Del Común de pastores o de religiosos.
Oración colecta
Dios lleno de misericordia, que la celebración
de la memoria del beato Ambrosio
alegre a tu Iglesia;
concédenos, por su intercesión,
la ayuda de tu gracia
para que también nosotros
seamos en la Iglesia
portadores de paz y de doctrina
y merezcamos llegar a los gozos eternos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
El mismo día 8 de octubre
Presbítero
(1420-1470) Juan Francisco Carreri nació en Mantua (Lombardía, Italia) y al entrar en la Orden recibió el nombre de Mateo. Contempló y predicó el misterio de la cruz. Fue extraordinario en la pureza de vida y la concluyó con una muerte preciosa y santísima. Murió en Vigévano (Lombardía), donde había ido a predicar, el 5 de octubre de 1470 y su cuerpo se venera en la iglesia de San Pedro Mártir. Su culto fue confirmado en 1625 y 1742.
Del Común de pastores o de religiosos.
Oración colecta
Señor y Dios nuestro,
aviva en nuestros corazones
el amor a la pasión
y a la cruz de Cristo para que,
por la intercesión del beato Mateo
y siguiendo su ejemplo,
participemos en sus dolores
para merecer la participación en su gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Liturgia de las Horas. Propio O.P.