Hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Por eso, en vez de alimento sólido, os di a beber leche, pues todavía no estabais para más. Aunque tampoco lo estáis ahora, pues seguís siendo carnales. En efecto, mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, ¿no es que seguís siendo carnales y que os comportáis al modo humano? Pues si uno dice «yo soy de Pablo» y otro, «yo de Apolo», ¿no os comportáis al modo humano?
En definitiva, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Servidores a través de los cuales accedisteis a la fe, y cada uno de ellos como el Señor le dio a entender. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; de modo que, ni el que planta es nada, ni tampoco el que riega; sino Dios, que hace crecer. El que planta y el que riega son una misma cosa, si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificio de Dios.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R/.
Desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones. R/.
Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R/.
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón.
La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.
El, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.
Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.
De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían:
«Tú eres el Hijo de Dios».
Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.
Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto. La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos.
Pero él les dijo:
«Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».
Y predicaba en las sinagogas de Judea.
Pendiente de publicar. Publicación habitual: el fin de semana anterior.
Beato Guala de Bérgamo

Nació en Bérgamo (Italia) a finales del siglo XII, en una familia que provenía de Rogno. Una vez ordenado presbítero y después canónigo, fue recibido por santo Domingo en la Orden en Bolonia. Después fue enviado por él a fundar el convento de Brescia.
(1180-1244) Guala nació en Bérgamo (Lombardía, Italia) hacia 1180, de una familia oriunda de Rogno. Ya presbítero y canónigo fue recibido en la Orden por santo Domingo en Bolonia y fue enviado por él a fundar el convento de Brescia, donde estaba como prior cuando tuvo la visión de la muerte de santo Domingo. Fue religioso de gran piedad y como inquisidor de la fe actuó con gran prudencia y benignidad. Nombrado por el papa Gregorio IX en 1229 obispo de Brescia, trabajó en favor de la fe y de la paz. Al final de su vida se retiró al monasterio de Astino, donde murió el 3 de septiembre de 1244. Su cuerpo se venera desde 1896 en la catedral de Bérgamo. Su culto fue confirmado en 1868.
Del Común de pastores: para un obispo o de religiosos.
Oración colecta
Oh Dios, lleno de bondad,
que enriqueciste al obispo beato Guala
con un especial carisma
para promover en tu pueblo la paz y la piedad;
concédenos por su intercesión que,
construyendo con ahínco la paz,
alcancemos también
los abundantes frutos de la piedad.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Liturgia de las Horas. Propio O.P.