Cuando estaba Pablo en Corinto, una noche le dijo el Señor en una visión:
«No temas, sigue hablando y no te calles, pues yo estoy contigo, y nadie te pondrá la mano encima para hacerte daño, porque tengo un pueblo numeroso en esta ciudad».
Se quedó, pues, allí un año y medio, enseñando entre ellos la palabra de Dios.
Pero, siendo Gallón procónsul de Acaya, los judíos se abalanzaron de común acuerdo contra Pablo y lo condujeron al tribunal diciendo:
«Este induce a la gente a dar a Dios un culto contrario a la ley».
Iba Pablo a tomar la palabra, cuando Gallón dijo a los judíos:
«Judíos, si se tratara de un crimen o de un delito grave, sería razón escucharos con paciencia; pero, si discutís de palabras, de nombres y de vuestra ley, vedlo vosotros. Yo no quiero ser juez de esos asuntos».
Y les ordenó despejar el tribunal.
Entonces agarraron a Sóstenes, jefe de la sinagoga, y le dieron una paliza delante del tribunal, sin que Galión se preocupara de ello.
Pablo se quedó allí todavía bastantes días; luego se despidió de los hermanos y se embarco para Siria con Priscila y Aquila. En Cencreas se había hecho rapar la cabeza, porque había hecho un voto.
Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R/.
Él nos somete los pueblos
y nos sojuzga las naciones;
él nos escogió por heredad suya:
gloria de Jacob, su amado. R/.
Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad;
tocad para nuestro Rey, tocad. R/.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.
La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre.
También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada».
“Corinto era una ciudad cosmopolita. Julio César la reconstruyó como colonia romana. Era por tanto, una ciudad más romana que griega. Corinto era célebre por su situación geográfica, su comercio y su corrupción moral. Pero fue allí donde surgió una de las comunidades cristianas más florecientes… el evangelio fue anunciado a los judíos; cuando estos lo rechazaron, es abierto a los gentiles, entre los que Pablo tiene gran éxito”.
Pablo se quedó allí un año y medio, explicándoles la Palabra de Dios. Luego se despidió de los hermanos y se embarcó para Siria con Priscilia y Aquila.
Jesús anuncia a sus discípulos que van a sufrir tristeza. “Vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría”. Pero la tristeza se va a convertir en alegría. La causa de su tristeza es clara: el alejamiento, aunque sea temporal de Jesús en sus existencias. La causa de la vuelta a la alegría también es clara: “volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y nada ni nadie os quitará vuestra alegría”.
La causa de nuestra alegría es la presencia amorosa de Jesús, de Dios, en nuestro corazón. “El que me ama guardará mis palabras y mi Padre y yo vendremos a él y haremos morada en él. Y nada ni nadie nos podrá separar de ellos, del amor que ellos nos tienen. Jesús y Dios Padre nos aman de esta manera: para siempre”.
Beato Santiago Salomoni

Fraile dominico, asceta y místico, fue llamado “padre de los pobres” por la delicadeza con la cual los acogía y ayudaba, y también fue llamado “padre de la patria” y “apóstol” de Forlí, su ciudad natal.
Santiago Salomoni nació en Venecia (Italia) en 1231. Vivió siempre en Forlí, con una vida santa llena de los dones del Espíritu Santo, destacando por su humildad y su servicio a los pobres. Murió en Forlí el 31 de mayo de 1314 y su cuerpo fue trasladado en 1939 de Forlí a la iglesia dominicana de los Santos Juan y Pablo de Venecia donde actualmente se venera. Su culto fue confirmado en 1621.
M.L. Del Común de pastores o de santos que practicaron la misericordia.
Oración colecta
Oh Dios, que con solicitud
nos diste al beato Santiago
para que tu pueblo
viviera más intensamente
el misterio de la salvación;
concédenos, por sus méritos y ejemplo,
conocer a tu Hijo de tal manera
que podamos manifestarlo plenamente
con nuestra propia vida.
Él, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Liturgia de las Horas. Propio O.P.