En aquellos días, cuando en Iconio se produjeron conatos de violencia de parte de los gentiles y de los judíos, con sus autoridades, para maltratar a Pablo y a Bernabé y apedrearlos; al darse cuenta de la situación, huyeron a las ciudades de Licaonia, a Listra y Derbe y alrededores, donde se pusieron a predicar el Evangelio.
Había en Listra, sentado, un hombre impedido de pies; cojo desde el seno de su madre, nunca había podido andar. Estaba escuchando las palabras de Pablo, y este, fijando en él la vista y viendo que tenía una fe capaz de obtener la salud, le dijo en voz alta:
«Levántate, ponte derecho sobre tus pies».
El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo había hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia:
«Los dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos».
A Bernabé lo llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad trajo a las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio.
Al oírlo los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando y diciendo:
«Hombres, ¿qué hacéis? También nosotros somos humanos de vuestra misma condición; os anunciamos esta Buena Noticia: que dejéis los ídolos vanos y os convirtáis al Dios vivo “que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contienen”. En las generaciones pasadas, permitió que cada pueblo anduviera su camino; aunque no ha dejado de dar testimonio de sí mismo con sus beneficios, mandándoos desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoos comida y alegría en abundancia».
Con estas palabras, a dura penas disuadieron al gentío de que les ofrecieran un sacrificio.
No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da la gloria,
por tu bondad, por tu lealtad.
¿Por qué han de decir las naciones:
«Dónde está su Dios»? R/.
Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas. R/.
Benditos seáis del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Señor,
la tierra se la ha dado a los hombres. R/.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; al que me ama será amado mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Le dijo Judas, no el Iscariote:
«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»
Respondió Jesús y le dijo:
«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».
Se nos va narrando de una manera iluminadora cómo se va expandiendo la gracia de la «Buena Noticia» de la salvación. Detalles que si los leemos con calma nos van dando pistas de todo aquello a lo que tuvieron que enfrentarse personas comprometidas, con una profunda experiencia de Dios, que deciden anunciar el gran tesoro de la «Palabra de Dios». En este caso Pablo y Bernabé, sin embargo, ¿Cuántas personas anónimas no han pasado por tribulaciones por hablar de la experiencia liberadora de su encuentro con Jesús de Nazaret?
El texto nos presenta un conato de violencia entre dos grupos. Por un lado, están los fariseos, que no aceptan a Jesucristo como verdadero Dios, ni tampoco el mensaje se liberación y salvación que trae. Miedo, también en este grupo, ya que se van quedando sin algunos de sus adeptos debido a la conversión. El otro grupo los gentiles. Nadie les ha anunciado la Buena Noticia. No han tenido la suerte de ser evangelizados y escuchar la propuesta liberadora que tiene la Palabra de Dios. No conocer o no aceptar al enviado, al mensajero produce un rechazo, una violencia en los grupos, que quieren quitarse el problema de encima rápidamente. Así que la evangelización se enfrenta a esos obstáculos.
Sin embargo, el texto, de una manera sencilla, nos cuenta el efecto que produce la fe en la persona que es capaz de recibir la Palabra de Dios con un corazón sencillo. La Buena Noticia del Reino de Jesucristo, es capaz de liberar totalmente a la persona que está abierta a escuchar el plan de salvación. Esta «Palabra» da un horizonte nuevo, sana, libera y da plenitud total de vida. «Viendo que tenía una fe capaz de obtener la salud» Pablo, lo interpela: ¡Levántate! de esa situación de postración que has tenido y se autónomo. Ponerse derecho sobre sí mismo para poder caminar. Así sucede el milagro de una liberación absoluta de la persona. La fe en la persona de Jesús, aceptar su modelo evangélico, hace a la persona nueva. Dibuja otros horizontes de vida, de libertad, de justicia, de compasión.
La necesidad de depuración de la fe en el ambiente de aquellas personas que han visto lo que hace el mensaje de salvación. Han venido dioses en presencia humana, verlo todo en clave de magia. No es así. Jesucristo que es Dios, viene de parte de Dios, para traernos la redención. Lo que nos toca a nosotros es descubrir este tesoro, aceptar el evangelio y vivir con todo nuestro ser fundamentados en el cimiento que es Cristo.
El pasaje del evangelio sigue el hilo conductor de la primera lectura. Desde la aceptación de la fe en Jesucristo recibimos el mensaje de plenitud y de salvación que trae el Hijo de Dios encarnado. Liberación total de la persona desde la clave evangélica del amor, así, san Juan entra en la necesidad de la relación interpersonal con un Dios que es la fuente del amor. Por tanto, los discípulos acceden a la fe, mediante el sentirse desbordados por el amor que Dios les manifiesta a pesar de su limitación.
Hay un anuncio de las verdades del Reino que Jesús va haciendo en toda la predicación en los contextos que se va encontrando. Habla de ese proyecto nuevo y revolucionario que viene del amor. Sin embargo, hasta que no se acepta ese mensaje tal y como lo expresa Jesús, es imposible hacerlo vida. La transformación total de la persona desde la dinámica de un encuentro con Jesús que da un horizonte nuevo al ser humano. Es desde el aceptar lo que plantea Cristo entras en la dinámica de la salvación.
Su Palabra, sus acciones, sus preceptos, para llegar a hacerme un ser humano capaz de amar por encima de todas las circunstancias que me encuentre. Al encontrar en mi vida el fundamento de un amor que me sostiene dirijo toda mi vida a aceptar y amar a Dios. Habrá corrupción, pero el fundamento del amor me dice que yo me mantengo del lado de Cristo. Habrá guerra, violencia, conflicto, pero el precepto del amor me dice que sea canal de paz. Habrá noche oscura, sin razón, miedo, pero la Palabra de Dios es una lámpara de sentido en medio del obstáculo. Habrá escenarios en los que no acepte al otro, juzgue, critique, deje de lado, pero el mandato del amor de Dios, vivido desde el convencimiento personal me lleva a una conversión de hacerme una persona capaz de amar incluso a los que me persiguen. Eso solo se hace cuando alguien está convencido de que Cristo es el camino, la verdad y la vida. Que desde su amor mi existencia tiene sentido y que yo hago la conversión y el seguimiento porque no hay nada en la vida que valga más que experimentar por un segundo lo que Jesús me ama. Amando digo al mundo del grupo que soy: «Para mí la vida es Cristo».
San Francisco Coll

Predicador itinerante por toda Cataluña. Fundador de la Congregación de Dominicas de la Anunciata.
1812. GOMBRÈN (Gerona).- Francisco Coll i Guitart nace el 18 de mayo, en el seno de una sencilla familia de cardadores de lana. Es el menor de once hermanos, a quienes la madre, viuda al poco de nacer Francisco, educó en la sólida piedad cristiana.
1823. VIC.- Desde sus primeros años se sentía apóstol. Sus amigos acudían a oír sus predicaciones infantiles desde la fuente en la plaza del pueblo, o subido a bancos y sillas. Todos veían en él un futuro sacerdote. A los diez años dejó Gombrèn y marchó a estudiar al seminario de Vic, alternando sus estudios con la enseñanza a los niños en la masía de Puigseslloses. Piedad, estudio, enseñanza, apostolado: buenos cimientos para un futuro predicador y fundador.
1830. GERONA.- Cinco años clave en la vida de Francisco. Decide ser fraile predicador, dominico. Y lo será en el convento de la Anunciación de Girona. Sólida Formación teológica, intensa vida de oración: las dos alas que le servirán para volar por toda Cataluña como apóstol del Evangelio, enamorado de María. En 1835 todos los religiosos tuvieron que abandonar sus conventos, que pasaban a manos del Estado. Fray Francisco seguirá siendo dominico para siempre. No hubiera podido encontrar para su vida un modelo mejor que Domingo de Guzmán.
1836. SOLSONA (Lérida).- Fray Francisco es ordenado sacerdote. Desde entonces, su vida será un gastarse continuo en toda la gama de servicios ministeriales y apostólicos: catequesis, confesiones, dirección de almas, y sobre todo, predicación. Francisco Coll continuaría siendo dominico toda su vida. Firmaría anteponiendo a su nombre “Fray”, y posponiendo las siglas “OP”, que significan: de la Orden de Predicadores (dominicos). Y llevaba muy dentro de su alma de apóstol la consigna de Cristo: “Id y predicad”. Por eso, desligado de las cargas parroquiales, recorrerá toda Cataluña, dando ejercicios espirituales a sacerdotes y religiosas y predicando misiones populares, con tanto éxito, que su gran compañero, San Antonio María Claret decía: “Cuando ha predicado el P. Coll en una población, ya no nos queda nada que espigar a los demás”.
1856. VIC.- El mundo es pequeño para un corazón de apóstol. El P. Coll veía que la mies era mucha. Su afán, inmenso. Sus posibilidades, limitadas en el tiempo y en el espacio. ¿Por qué no ampliar su espíritu y su misión? La respuesta a este interrogante es la obra maestra del Padre Coll: la CONGREGACIÓN DE DOMINICAS DE LA ANUNCIATA. Sus hijas continuarían cultivando los campos donde el Padre Coll iba sembrando la Palabra, especialmente entre la juventud femenina.
Los Colegios de la Anunciata serán focos de irradiación evangélica, junto con la formación humana, con el espíritu de sencillez. De alegría, de servicio que caracterizó al fundador.
1875. VIC, 2 DE ABRIL.- Hacía algo más de cinco años que había quedado ciego repentinamente. Recobró algo la vista pero desde diciembre de 1869 no pudo volver a leer. Eran frecuentes los ataques apopléticos. La vida austerísima, las correrías apostólicas, la lucha contra las mil dificultades que encontraba su Congregación, habían acabado con sus fuerzas. Santamente, como había vivido, pasó de este mundo a la Casa de Padre, de la mano de María.