Las palabras de Dios son de fiar, él es escudo para los que esperan en él.
No añadas nada a sus palabras, te replicará y quedarás por mentiroso.
Dos cosas te he pedido, no me las niegues antes de morir: aleja de mi falsedad y mentira; no me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan; no sea que me sacie y reniegue de ti, diciendo: «¿Quién es el Señor?»; no sea que robe por necesidad y ofenda el nombre de mi Dios.
Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu voluntad. R/.
Más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R/.
Tu palabra, Señor, es eterna,
más estable que el cielo. R/.
Aparto mi pie de toda senda mala,
para guardar tu palabra. R/.
Considero tus mandatos,
y odio el camino de la mentira. R/.
Detesto y aborrezco la mentira, y amo tu ley. R/.
En aquel tiempo, habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.
Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:
"No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas cada uno.
Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si alguno no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, como testimonio contra ellos".
Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.
Tanto en la primera lectura de hoy como en el salmo, se acentúa la importancia de la Palabra de Dios en la vida del cristiano, en nuestra vida. Ante una sociedad fluctuante y, muchas veces, poco estable, donde lo que hoy es blanco mañana es negro, o lo que hoy es verdadero mañana es falso, la palabra de Dios es estable, no cambia, es eterna y es lo que realmente nos da la felicidad.
El salmista esto lo tiene claro, la Palabra es esencial en su vida, lámpara para sus pasos, así también debería ser para nosotros, los cristianos. La Palabra de Dios es la brújula que tiene que guiar nuestra vida, ella es perfecta y es descanso del alma: “A dónde vamos a ir, Señor, sólo tú tienes palabras de Vida Eterna”. Por eso, cada vez que escuchamos la Palabra es para amoldar nuestra vida a ella y no al revés.
El libro de los Proverbios nos presenta hoy la única oración que aparece en él, una oración llena de sabiduría, con la que Agur pide a Dios que lo aleje de la mentira y de la falsedad, él sabe bien que la única felicidad es vivir en la Verdad. Y, por otro lado, pide no vivir ni en la riqueza ni en la pobreza, sino que le conceda lo justo para ir viviendo cada día.
En esta petición nos muestra el protagonista la importancia de conocerse a sí mismo. Sabe que vivir en la abundancia le puede alejar de Dios, olvidarle y vivir como si Dios no existiera. Vivir en la pobreza le puede llevar a renegar de Él y a rechazarlo.
Qué importante es conocer nuestro corazón y nuestra fragilidad y saber que necesitamos de la gracia de Dios cada día para serle fieles.
Pidamos, hoy, al Señor que Él sea siempre el que guíe nuestros pasos y que Él sea el centro de nuestra vida para vivir en la verdad y hacer siempre el bien.
Hoy, Lucas nos presenta en pocas líneas cuál es la misión principal de la Iglesia, y por ende la misión de todo cristiano, que no es otra que la de anunciar el Evangelio a todas las criaturas. Para llevar a cabo esta misión es necesario, primeramente, ser elegido por Dios, ser instruido, ser enviado y, finalmente ponerse en camino.
Pero, para poder anunciar el Evangelio, es fundamental haber tenido experiencia de la misericordia y del amor de Dios en nuestra vida. Hay que vaciarse de uno mismo y llenarse del Espíritu de Cristo para poder ser otros cristos en medio de esta sociedad, cada vez más alejada de la Verdad, para poder anunciar la salvación a todas las criaturas.
Los cristianos debemos estar disponibles para ser las manos y los pies de Jesucristo y ayudarle a salvar almas, “lo que gratis habéis recibido, dadlo gratis”. Pero para ser creíbles no sólo hay que anunciar la Buena Noticia de palabra, sino con obras. Por eso, es necesario que vayamos ligeros de equipaje, sin comida ni dinero, como los apóstoles, dando testimonio de que sólo Dios basta, de que Él es nuestro sustento y nuestra seguridad, los cristianos tenemos plenamente puesta nuestra confianza en el Señor, Él es nuestra fuerza y nuestro motor cada día.
Qué Dios nos conceda la gracia de vivir siempre apoyados en su amor y nos ayude a anunciar el Evangelio no sólo con las palabras, sino también con las obras.
Beato Lorenzo de Ripafratta

Prior, maestro de novicios y maestro de teología. Sobresalió como director espiritual y predicador. Impulsor de la reforma de la Orden, destacó por su vida de oración, ayuno, penitencia y devoción. El pueblo de Pistoia le apreciaba como hombre sabio (le llamaban Arca de la Ciencia) y por su labor caritativa, auxiliando a enfermos.
Lorenzo nació en el castillo de Ripafratta, cerca de Pisa (Toscana, Italia). Entró, siendo ya diácono, en la Orden por la predicación del beato Juan Domínici. Fue durante sesenta años observante perfecto de la vida regular y encarnación de la reforma, lleno de paciencia en las adversidades, fecundo y eficaz en la predicación e infatigable en la administración del sacramento de la penitencia. Murió en Pistoya (Toscana) el 27 de septiembre de 1456 y su cuerpo se venera en la iglesia de Santo Domingo. Su culto fue confirmado en 1851.
Del Común de pastores o de religiosos.
Oración colecta
Oh Dios, que colmaste al beato Lorenzo
del amor a la observancia regular
y del ardor de la caridad;
concédenos, por su intercesión,
que, haciendo siempre lo más perfecto,
lleguemos a los gozos eternos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Misal Orden de Predicadores