Bienaventurado el hombre que aguanta la prueba, porque, si sale airoso, recibirá la corona de la vida que el Señor prometió a los que lo aman.
Cuando alguien se vea tentado, que no diga: «Es Dios quien me tienta»; pues Dios no es tentado por el mal y él no tienta a nadie.
A cada uno le tienta su propio deseo cuando lo arrastra y lo seduce; después el deseo concibe y da a luz el pecado, y entonces el pecado, cuando madura, engendra muerte.
No os engañéis, mis queridos hermanos. Todo buen regalo y todo don perfecto viene de arriba, procede del Padre de las luces, en el cual no hay ni alteración ni sombra de mutación.
Por propia iniciativa nos engendró con la palabra de la verdad, para que seamos como una primicia de sus criaturas.
Dichoso el hombre a quien tú educas,
al que enseñas tu ley,
dándole descanso tras los años duros. R/.
Porque el Señor no rechaza a su pueblo,
ni abandona su heredad:
el juicio retornará a la justicia,
y la seguirán todos los rectos de corazón. R/.
Cuando pensaba que iba a tropezar,
tu misericordia, Señor, me sostenía;
cuando se multiplican mis preocupaciones,
tus consuelos son mi delicia. R/.
En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó tomar pan, y no tenían más que un pan en la barca.
Y Jesús les ordenaba diciendo:
«Estad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes».
Y discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes.
Dándose cuenta, les dijo Jesús:
«¿Por qué andáis discutiendo que no tenéis pan? ¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis el corazón embotado? ¿Tenéis ojos y no veis, tenéis oídos y no oís? ¿No recordáis cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil?»
Ellos contestaron:
«Doce»
«¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?».
Le respondieron:
«Siete».
Él les dijo:
«¿Y no acabáis de comprender?».
Con la liturgia de hoy terminamos la primera parte del tiempo ordinario, recientemente comenzado. Tanto la Carta de Santiago, como el Evangelio, nos invitan a afrontar desde una postura de conversión el tiempo de la Cuaresma que mañana iniciamos.
Para ello, Santiago nos advierte de dónde proceden nuestros pecados y dónde nacen las tentaciones. Vienen de nuestros deseos que son difíciles de controlar. Dios no nos tienta, sino quiere nuestro bien, por eso de Él viene todo don, todo regalo. Los deseos son los que nos arrastran y crecen y crecen, pues nunca se satisfacen. Éstos nos esclavizan y producen ceguera para no ver los regalos que Dios nos da cada día. Nuestros pecados son el ser esclavos de nuestros caprichos y deseos.
Somos creados por iniciativa de Dios. Es una iniciativa que somos creados para ser imagen y semejanza de Él. Esa iniciativa nos exige vivir desde esa verdad. Esa verdad es una primicia que debemos desarrollar a lo largo de nuestra vida. Nuestro caminar en la vida desde esta verdad nos exige y convierte para vivir como hijos de ese Dios que nos ama y confía en nosotros.
El salmo nos anima y nos invita a pedirle a Dios que nos enseñe los caminos, que sea nuestro pedagogo de vida. Que sea nuestro maestro, que cuando nos equivocamos obre con misericordia.
En el Evangelio, ante una situación intrascendente, Jesús, el maestro, aprovecha para instruir a los suyos y hacerles ver lo más importante, para lo cual, les dirige tantas preguntas que les haga recapacitar y pensar.
Normalmente en la vida tenemos o somos de mirada corta, los oídos los tenemos un tanto obstruidos y sobre todo el corazón se encuentra embotado, sólo preocupado y ocupado por lo inmediato. No tenemos en cuenta toda nuestra vida, pues, en el trascurso de ella, hemos visto muchas cosas, oídas otras tantas y nos vamos dando cuenta y descubriendo qué es lo importante.
Jesús quiere enseñar a sus discípulos, y a nosotros, a ir más allá de lo inmediato, haciéndoles que se pegunten si les falta o no lo fundamental. Les quiere hacer ver y comprender que lo fundamental en su vida, y en la tuya y en la mía, es su cercanía, su presencia. En definitiva, su amor y su misericordia. Eso es lo importante para vivir como hijos e hijas de Dios.
Que el tiempo de Cuaresma, que mañana comenzaremos, sean unos días para descubrir lo que importa en la vida como seguidores de Jesús y recordar y discernir las exigencias para nosotros como seguidores suyos. Él nos lo manifestó lo importante con su actuación y con su palabra. ¡Ojalá comencemos con esta actitud este tiempo de conversión, para celebrar dignamente el Misterio Pascual!
Propongo esta oración para comenzar la cuaresma
“Señor Jesús, dame deseo de encontrarte, durante la cuaresma, en Tu palabra, en personas y situaciones. Dame un corazón grande para ofrecer lo mejor de mí a los demás, pues será ofrecerte lo mejor. No dejes que pierda las ocasiones que en mi vida apuntan a Tu presencia y a Tu vida”. Amén.
Beato Jordán de Sajonia

Jordán de Sajonia no sólo es el primer historiador de la Orden de Predicadores sino también el primer escritor de espiritualidad dominicana. Desde su elección como sucesor de santo Domingo al frente de la Orden, su vida se convirtió en una incesante peregrinación por Europa.
Jordán Eberstein (1176-1237) nació en Burgberg (Westfalia, Alemania). Fue el sucesor inmediato y dignísimo de santo Domingo y su admirable imitador y biógrafo. Con la mediación de la santísima Virgen María dilató con esfuerzo y eficacia la Orden en su misión de salvación de las almas y compuso una obra sobre sus orígenes. Murió en un naufragio cerca de Antalya (Turquía) el 13 de febrero de 1237 y fue sepultado en la iglesia dominicana de Acre (Palestina), que fue posteriormente destruida. Su culto fue confirmado en 1826. El capítulo general de 1955 lo nombró patrono de las vocaciones dominicanas.
Más información: Grandes Figuras
Oración colecta
Oh Dios, que hiciste insigne al beato Jordán
por el amor a las almas
y la difusión de nuestra Orden;
concédenos, por sus méritos y ejemplo,
anunciar fielmente el camino de la salvación
y contribuir con igual celo
a la expansión del reino de Cristo.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Santifica, Señor, estas ofrendas que te presentamos
celebrando la memoria del beato Jordán;
y haznos fieles al ideal de nuestra profesión
viviendo santamente en tu servicio.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la comunión
Alimentados con el pan del cielo
te pedimos, Señor,
ser fieles como el beato Jordán
a la predicación del Evangelio.
Por Jesucristo nuestro Señor.
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