Hermanos:
Sé que lo bueno no habita en mí, es decir, en mi carne; en efecto, querer está a mi alcance, pero hacer lo bueno, no.
Pues no hago lo bueno que deseo, sino que obro lo malo que no deseo.
Y si lo que no deseo es precisamente lo que hago, no soy yo el que lo realiza, sino el pecado que habita en mí.
Así, pues, descubro la siguiente ley: yo quiero hacer lo bueno, pero lo que está a mi alcance es hacer el mal.
En efecto, según el hombre interior, me complazco en la ley de Dios; pero percibo en mis miembros otra ley que lucha contra la ley de mi razón, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros.
¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?
¡Gracias a Dios, por Jesucristo nuestro Señor!
Enséñame la bondad, la prudencia y el conocimiento,
porque me fío de tus mandatos. R/.
Tú eres bueno y haces el bien;
instrúyeme en tus decretos. R/.
Que tu bondad me consuele,
según la promesa hecha a tu siervo. R/.
Cuando me alcance tu compasión, viviré,
y tu ley será mi delicia. R/.
Jamás olvidaré tus mandatos,
pues con ellos me diste vida. R/.
Soy tuyo, sálvame,
que yo consulto tus mandatos. R/.
En aquel tiempo, decía Jesús a la gente:
«Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: “Va a caer un aguacero”, y así sucede. Cuando sopla el sur decís: “Va a hacer bochorno”, y sucede.
Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo?
Por ello, mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él, no sea que te lleve a la fuerza ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel.
Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues la última monedilla».
En este fragmento de la carta a los romanos Pablo nos presenta la dualidad del bien y del mal, del pecado y de la gracia.
El ser humano está sometido al pecado, a las seducciones del mundo, en cuanto a carne, aunque en su interior es capaz de reconocer, en lo más hondo de su ser, su deseo de cumplir la voluntad o los designios de Dios, pero sin embargo, muchas veces es más fuerte la seducción del pecado, y sobreabunda lo malo sobre lo bueno; por eso dice que en sus miembros otra ley lucha contra la ley de su razón.
Pero no todo va a ser negativo, por eso se pregunta que quien lo librará de este cuerpo de muerte, identificando la muerte con el pecado, y él mismo se responde que la fe en Dios, a través de la vida y muerte de su Hijo Jesucristo, y que se nos ha ofrecido libremente a todos, es lo que nos va a permitir vencer lo malo que habita en nosotros y sobrevenir lo bueno que Jesús nos ha transmitido.
Todos estamos bajo la situación de pecado, por lo tanto, todos necesitamos la fuerza salvadora que ofrece Jesucristo como signo de la fidelidad de Dios a su promesa salvífica. Así pues, la respuesta a esta oferta es la fe en Él que nos transmite vida, reconciliación, paz, gracia, liberación, esperanza, resurrección, filiación divina, amor, en definitiva, la creación de un hombre nuevo.
El salmista pide al Señor que nos instruya en sus decretos, por lo tanto, que nos enseñe la bondad, la prudencia, el conocimiento, pues nos fiamos de sus mandatos.
Lucas en este capítulo 12, además de las muchas catequesis que Jesús explica a los que le siguen, nos presenta el reproche que Cristo hace por no saber interpretar los signos de los tiempos.
En muchas ocasiones traducimos lo que la naturaleza nos manifiesta, y sabemos buscar su significado, pero, sin embargo, no somos capaces de ver lo que el mundo nos está reclamando y permanecemos ciegos a los signos que nos transmite.
El Maestro nos está invitando a que sepamos juzgar lo que realmente es bueno y justo; nos está invitando a saber valorar la situación del mundo actual, a no mirar hacia otro lado cuando tenemos delante tanta injusticia, desigualdad, falta de empatía, sufrimientos, violencias, guerras, en definitiva, predominio del egoísmo frente al amor y defensa de la igualdad de todos los hijos de Dios.
Tenemos asumidas las desigualdades; hablamos del Norte y el Sur, del Primero y Tercer mundo, del que nos aprovechamos para expoliar sus riquezas naturales, y no somos capaces de hacer lo más mínimo, para mejorar su nivel de vida. Vemos tan natural la búsqueda de la mano de obra barata, que permite mejores beneficios empresariales, pero hacemos oídos sordos para mejorar las condiciones infrahumanas de los que trabajan. Mal pagar a los productores agrícolas y ganaderos, y, sin embargo, engordar los beneficios de los intermediarios y distribuidores.
Cristo nos invita a que aprendamos a juzgar lo que realmente es justo, que miremos con ojos bien abiertos los signos que el mundo nos está manifestando, y no dar la espalda a todos nuestros hermanos que tienen tanto derecho, como nosotros, a una vida digna.
– ¿Vemos en Jesús el motivo para dejar que lo malo domine en nosotros?
– ¿Sabemos ver las llamadas que la humanidad nos manda, o hacemos oídos sordos?
– ¿Es prioritario para nosotros luchar contra las desigualdades del mundo?
Beato Bartolomé de Vicenza

Fraile dominico del siglo XIII, tomó el hábito de manos de Santo Domingo. Profesor de Sagrada Escritura y predicador y pacificador de Lombardía y Emilia. Teólogo del papa Gregorio IX, asistiendo al Concilio de Lyon, acabó siendo nombreado obispo de Vicenza
Bartolomé nació en Vicenza (Venecia, Italia) a principios del s. XIII y, siendo estudiante en Padua, entró en la Orden, recibiendo el hábito de manos de santo Domingo en Bolonia. Inicialmente fue profesor de sagrada Escritura, pero más tarde fue predicador y pacificador en las regiones de Lombardía y Emilia, fundando la Milicia de Jesucristo para la defensa de la fe católica y libertad de la Iglesia. Fue religioso de gran discreción y rectitud, que evangelizó con su ejemplo, sermones y escritos. Era teólogo consejero del papa Gregorio IX, asistiendo al concilio de Lyon y el año 1253 fue nombrado por el papa Inocencio IV obispo de Limasol (Chipre) y en 1255 de su ciudad, Vicenza, donde fundó el convento e iglesia dedicada a La Corona de Espinas del Señor. Él tuvo la homilía en la segunda traslación del cuerpo de santo Domingo en 1267. Murió en Vicenza en 1270 después del 20 de octubre, y su cuerpo se venera en la iglesia de La Santa Corona. Su culto fue confirmado en 1793.
Del Común de pastores: para un obispo.
Oración colecta
Oh Dios, que hiciste del beato Bartolomé
un apóstol admirable
para llevar la luz de la verdad a los extraviados
y la paz y concordia entre los pueblos;
concédenos, por su piadosa intercesión,
que nuestro corazón y pensamientos
mantengan en Cristo Jesús esa paz que tú das
y que supera todo deseo.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Liturgia de las Horas. Propio O.P.