Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para el Evangelio de Dios, que fue prometido por sus profetas en las Escrituras Santas y se refiere a su Hijo, nacido de la estirpe de David según la carne, constituido Hijo de Dios en poder según el Espíritu de santidad por la resurrección de entre los muertos: Jesucristo nuestro Señor.
Por él hemos recibido la gracia del apostolado, para suscitar la obediencia de la fe entre todos los gentiles, para gloria de su nombre. Entre ellos os encontráis también vosotros, llamados de Jesucristo.
A todos los que están en Roma, amados de Dios, llamados santos, gracia y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.
El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:
«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».
Hoy, la primera lectura es el inicio de la carta a la comunidad de cristianos de Roma. Pablo es su autor, y ¿cómo comienza esta carta? Lo hace presentándose a sí mismo, se da a conocer personalmente. Me parece interesante cómo lo hace.
No comienza por sus datos biográficos, ni por sus estudios, ni los idiomas que habla más bien se centra en la experiencia interior que le cambió la vida. Sí, esa experiencia le hizo dar un giro en sus palabras y en sus acciones, en sus relaciones y en sus prioridades, le dio una nueva identidad y una misión.
Se presenta como siervo de Cristo Jesús, una vinculación al servicio de Otro, persona libre que se coloca al servicio. Y como elegido … y destinado a proclamar el evangelio, es elegido por Otro, es una llamada recibida que se une a la llamada interior, no es algo ajeno a su ser más propio, a su vocación, esta llamada le da identidad de hijo de Dios. Destinado a anunciar la Buena Noticia que Dios había prometido: proclamar a Jesucristo. Es Él quien le eligió a ser apóstol.
Pablo se dirige a los romanos haciendo hincapié en la elección y misión, siendo el origen Jesús y aceptada por ellos. Se dirige a ellos desde lo experimentado me hago presente entre ustedes, romanos, desde esta llamada experimentada, este es mi pasaporte con el que quiero entrar en sus vidas y en su cultura. El ser cristiano pasa por esa experiencia interior, de ser elegidos amorosamente por Dios para una misión, esta es la raíz de nuestro ser cristiano y la que alimenta todo nuestro ser y la misión.
No está en Roma por su propia iniciativa, es consciente que esta misión le es dada, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre…
¿Soy consciente de haber vivido esa llamada amorosamente de Dios? ¿en qué medida esta llamada alimenta la misión recibida?
A este texto le precede una perícopa donde se relata que Jesús expulsa un demonio el cuál había dejado mudo a un hombre, es decir, Jesús, es, ofrece un signo de vida a una persona oprimida, excluida. Sin embargo, algunos dudan, otros piden un signo diferente y algunos se sorprenden, para todos ellos es difícil abrirse a la acción, presencia, de Jesús, les supone un cambio, una apertura. Es en este contexto donde el texto de hoy se desarrolla.
Jesús está rodeado de una multitud, parece que están buscando “algo”, ¿un mensaje de vida o alguna respuesta o esperando alguna oferta? Jesús se dirige a ellos como una generación malvada, generación que no acepta su presencia, su palabra y gestos no son acogidos.
Ante la obstinación y el rechazo de esta generación Jesús reacciona con firmeza afirmando que las palabras de Jonás, las cuáles invitaban a la conversión, fueron acogidas como signo de la presencia de Dios, de su compasión y su amor por el pueblo, así Él está llamado a ser, presencia de Dios.
Jesús está presente en nuestro mundo “yo estoy con ustedes todos los días” (Mt 28, 20). No obstante, su presencia para engendrar vida necesita ser recibida, acogida. Jesús nos deja libres para abrirnos o cerrarnos ante Él, acoger la vida o rechazarla. Hoy lunes 11, ¿qué signos de la presencia de Dios descubro a mí alrededor? ¿Cómo lo acojo? ¿A qué me invita?
Beato Santiago De Ulm

Fraile dominico alemán que aprendió el arte de pintar vidrieras a lo que dedicó gran parte de su vida, realizando obras para el Convento de Santo Domingo de Bolonia y para algunos templos de esa ciudad. Destacó por su amor a la Pasión del Señor, su humildad, paciencia, obediencia y castidad
Santiago Griesinger nació en Ulm (Baviera, Alemania) en 1407. Llegado a Italia como peregrino, y después soldado, en 1441 entró como hermano cooperador en el convento de Bolonia. Ya en su patria había aprendido el arte de pintar vidrieras y a esta ocupación dedicaba el día, trabajando para el convento y la ciudad, donde aún existe su obra en la basílica de San Petronio. Terminado su trabajo, las noches las dedicaba al amor de Dios. Se destacó por su amor a la pasión del Señor y fue durante cincuenta años un ejemplo de castidad, humildad, paciencia, obediencia y de buen comportamiento. Murió en Bolonia el 11 de octubre de 1491. Su cuerpo se venera en la basílica de Santo Domingo. Su culto fue confirmado en 1825.
Del Común de religiosos.
Oración colecta
Oh Dios, que concediste al beato Santiago
contemplar tu bondad
presente en toda la creación
y poderla expresar con su arte;
concédenos imitar su ejemplo y sus obras,
para que podamos contemplar tu belleza infinita
cada día más intensamente en la tierra
y para siempre en el cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Liturgia de las Horas. Propio O.P.